El festival que marca el aniversario de la ciudad abre su edición 2026 con danza del venado, gastronomía tradicional y una programación que reúne escenarios, foros y representantes de seis pueblos originarios.
La danza del venado abrió las Fiestas del Pitic 2026 en el Centro Histórico de Hermosillo, y con ella arrancó una edición que reúne artistas en escenarios y foros, representantes de pueblos yaqui, comcáac, pima, mixteco, zapoteco y triqui, y una programación que el Instituto Municipal de Cultura y Arte (IMCA) define como expresión concreta de las industrias creativas de la ciudad
En su edición 24 de las Fiestas del Pitic celebran el aniversario número 326 de la fundación de Hermosillo. El evento arranca cada año con la bendición de la ramada y una caminata tradicional en el Centro Histórico, ritual que marca el tono de los cuatro días que siguen. Este año, la Plaza del Mezquite concentra artesanías, gastronomía y expresiones culturales disponibles desde el mediodía, las hornillas, y los puestos de artesanías desde las 17:00 horas hasta que haya actividad en la plaza.

Hermosillo lleva años construyendo su ecosistema creativo
Marianna González Gastélum, directora del IMCA, comentó en entrevista con NORO, que el momento que vive la ciudad no «se está creando. Dijo que algo que ya existía está siendo reconocido.
«No digo creando porque no sería justo decirlo», explicó. «Hermosillo es una ciudad que ha venido trabajando de largo aliento con respecto a la profesionalización y al florecimiento de las industrias creativas.»
Lo que el festival hace visible es un ecosistema que ya opera: artistas que producen, públicos que consumen, instituciones que invierten. Las Fiestas del Pitic lo muestran.
«Hermosillo está brillando por sus propios artistas y los propios artistas están en esta comunión con las propias industrias creativas que han venido aquí posicionándose y desarrollándose», agregó González Gastélum.

Sonora tiene siglos de vocación musical
González Gastélum ha sostenido en espacios como el congreso Punto Norte que la identidad musical del noroeste no es reciente. Tiene raíces que preceden a la ciudad misma.
«El sonorense sí se ha venido comunicando a través de la música a lo largo de los siglos», dijo. «Basta con ir a ver a los pueblos yaquis, a través de la danza del venado, la música, las guitarras, los violines; los pueblos comcáac con los cantos tradicionales. Ellos tienen, por ejemplo, el año nuevo seri, y ahí vemos cómo se comunican a través de los cantos tradicionales, cómo los saberes también se van heredando de generación tras generación a través del canto.»
A esa genealogía suma un dato concreto: el municipio de Mátape, en Sonora, reconocido por producir músicos que han integrado agrupaciones y bandas de todo el estado, incluyendo la Banda de Música del Estado de Sonora.
La misma danza del venado que abrió las fiestas este jueves es parte de esa cadena: un lenguaje que los pueblos yaqui han sostenido durante siglos y que cada año encuentra espacio en el Centro Histórico de Hermosillo.

Las Fiestas del Pitic construyen hábitos culturales
«Hay que hacer estrategias para formar públicos y para decirles ‘Existimos, aquí estamos como artistas'», señaló González Gastélum. «No se trata de degradar al espectáculo, se trata de entender que es una estrategia para poder acercar las artes a la mayor cantidad de personas posibles, personas que a lo mejor difícilmente acudirían a un teatro por sí solas o por decisión propia. El IMCA es una plataforma que ponemos a disposición.»
Esa lógica explica también por qué en 2022 el festival incorporó por primera vez el regional mexicano a su programación, con Cristian Nodal como acto central. La decisión generó debate, pero el IMCA la sostuvo: el regional mexicano es parte de la cultura sonorense, y un festival que celebra la identidad de Hermosillo no puede ignorarlo.

Apostar a la cultura tiene un retorno medible
Detrás del argumento identitario hay uno económico que el IMCA también pone sobre la mesa.
«Apostar a la cultura significa una derrama económica real, una derrama social, turística por supuesto», dijo González Gastélum. «Tenemos que empezar a entender que las artes hay que invertirles porque cuestan. Las buenas artes cuestan. Y en ese sentido también vamos coadyuvando a que los propios artistas puedan valorar su trabajo, puedan valorar su talento y que lo empiecen a redituar de manera tangible.»
El argumento se traduce en términos concretos durante el festival: cada compra de artesanía o plato de guacabaqui es también una transacción que sostiene a comunidades originarias. Las autoridades municipales hicieron un llamado explícito a la ciudadanía a visitar la plaza y comprar directamente a quienes producen.
Los Naranjeros, la carne asada y la danza del venado: el mismo mosaico
«Es reconciliarnos con esta idea de nuestra identidad», dijo González Gastélum. «Es entender que el deporte, los Naranjeros aquí en Hermosillo, también forma parte de esta expresión cultural. Es entender que las coyotas y los burros de machaca, la carne asada, la música, todo esto forma parte de quiénes somos.»
Eso es lo que la Plaza del Mezquite pone en escena cada año al arranque de las fiestas: guacabaqui y danza del venado compartiendo espacio con artesanías comcáac y violines yaquis.
Las Fiestas del Pitic 2026 continúan hasta el domingo 24 de mayo. Todas las actividades son gratuitas.




.png)


.png)

