Sebastián Valdez busca que su fotografía despierte una chispa en quienes miran los paisajes de Sonora, como un primer paso hacia el cuidado de la naturaleza.
Grecia Bojórquez/ NORO
El fotógrafo sonorense Sebastián Valdez, creador del proyecto The 25 Frame, parte de la idea de que solo se protege lo que se conoce. “No hay manera de que una persona quiera cuidar un árbol que nunca va a poder ver”, resume para NORO. Su trabajo está guiado por esa convicción, la de acercar a las personas a los paisajes de Sonora para que puedan reconocerlos, valorarlos y, en consecuencia, preservarlos.

Aunque Sonora suele identificarse con la imagen del desierto, Valdez insiste en mostrar que el territorio guarda otros escenarios como sierras, cuevas, ríos y rincones ocultos que pocas veces aparecen en las narrativas sobre el estado.
“Sonora es una de las joyas menos conocidas a nivel mundial, incluso dentro de México casi nadie habla sobre ella”, explica. Su fotografía busca visibilizar esa riqueza y generar un diálogo con quienes habitan la región.
Paisajes nocturnos y nuevas miradas
En su serie Protagónicos Nocturnos, presentada recientemente en el Parque La Ruina de Hermosillo dentro del marco de Fotoseptiembre, la oscuridad se convierte en un recurso creativo.

Para Sebastián, la noche abre posibilidades distintas: “El sol siempre elige cómo iluminar a los sujetos, pero de noche yo tenía un poquito más de control y podía definir bien a quién quería destacar. La noche fue mi amiga y mi aliada”.
A través de estas imágenes, el fotógrafo da protagonismo a rincones del estado que sorprenden incluso a los propios sonorenses. Cada descubrimiento, un cerro, una sierra, una cueva, se transforma en hallazgo colectivo.

“Esto entra dentro de una sorpresa general para el Estado y para el mundo, ya que así somos los primeros en tomarle fotografías y descubrirlo para todos los demás”, señala.
El montaje de la exposición buscó también abrir un espacio de encuentro entre la comunidad y la fotografía, una oportunidad para detenerse en medio de lo cotidiano y mirar con otros ojos lo que rodea.
Sebastián Valdez y la chispa que despierta la creación
Lo que impulsa a Valdez es la emoción del descubrimiento. “La base de mi movimiento y lo que a mí me motiva a seguir creando es realmente lo que yo sentí la primera vez que conocí uno de esos lugares que me impactó demasiado”, comparte. Ese asombro inicial, dice, es la chispa que intenta transmitir a quienes observan su trabajo, un llamado a no dar por sentado lo que se tiene cerca.

Para él, el arte es una herramienta transformadora que puede provocar cambios personales y colectivos. “Si las personas se acercan un poquito al arte en sí, yo creo que van a hacer un cambio dentro de sí mismos y van a poder descubrir para qué viene a este mundo”, comenta.

Con esa visión, la fotografía se convierte en registro y en una forma de generar vínculos. En sus palabras: “Trato de que mi obra conecte con las personas de una manera subjetiva, que se sientan identificados al ver cosas que normalmente no están presenciando”.
Fotografía como puente con el entorno
Durante la charla que acompañó la exposición en La Ruina, Valdez señaló que su obra busca reconectar a las nuevas generaciones con el entorno natural. Muchas veces, dice, quienes ven sus imágenes creen que se trata de retoques digitales, cuando en realidad son producciones que se logran en el propio terreno. Su intención es demostrar que las herramientas están al alcance y que el paisaje sigue ofreciendo experiencias genuinas.

Al final, su propuesta es conocer para preservar. “Hay que impulsar a las personas a que vayan y visiten esos lugares para que los quieran proteger”, afirma. La invitación está abierta a recorrer Sonora, mirarlo de cerca y reconocer que, en cada fotografía, hay una oportunidad de volver a conectarse con la naturaleza.










