La muestra reunirá pintura, poesía y textos de la artista exiliada en México. La exposición abrirá el 23 de abril en el Museo de Arte de Sonora, donde permanecerá hasta mediados de agosto.
Ricardo Amador/NORO
La exposición La gran embestida: crónicas de amor y violencia de Helga Krebs se inaugurará el 23 de abril en el Museo de Arte de Sonora (Musas), en Hermosillo, Sonora. La muestra está curada por Abraham Palafox e impulsada por la Fundación Helga Krebs y busca reactivar el legado de la artista en la ciudad donde desarrolló gran parte de su obra.
Es la primera vez que la exposición de la pintora chilena nacida en Alemania, y exiliada en Hermosillo, Sonora debido al golpe de estado en Chile contra Salvador Allende; es expuesta en el Museo de Arte de Sonora. Esta exhibición, según el curador, tiene la finalidad de “colocarla nuevamente en el centro de la conversación artística sonorense”.

La iniciativa surgió desde la Fundación Helga Krebs que, desde hace cuatro años, trabaja en la difusión de su legado. La exposición responde a la necesidad de volver a mostrar su obra en el territorio donde vivió durante más de cuatro décadas.
“Creemos que todavía necesitamos continuar con este legado, que Sonora y el mundo sigan conociendo a Helga. Aunque en vida hizo muchísimo, creemos que todavía falta que Sonora y el mundo sigan conociendo su trabajo”, explicó a NORO Erica Salinas, presidenta de la fundación.
Helga Krebs, según relató su hijo Bruno Montané Krebs, expuso su arte en el estado cuando no había galerías ni museos, y el Musas abrió sus puertas apenas un año antes del fallecimiento de Krebs.
“Helga exponía donde le permitían, incluso sin iluminación, pero con todo el ánimo de compartir con Sonora, y con el el mundo en general, lo que estaba creando”, compartió Bruno.

La llegada de esta exposición al Musas es simbólica tanto para la fundación como para la familia Krebs. Pues el museo estatal es un espacio donde su obra puede mostrarse con la escala, dignidad y visibilidad que no siempre tuvo en vida, en la misma ciudad donde construyó gran parte de su legado.
“Helga pasó por varios estilos artísticos. En los 60 hacía pintura minimalista, más abstracta, y fue reconocida en Santiago, donde obtuvo varios premios. Después, con el proyecto de Salvador Allende, se integra a un equipo de artistas y participa en distintas actividades. También trabajó con el diseño gráfico y ahí su estilo se vuelve más político”, comentó Palafox.
Helga Krebs y su relación con Hermosillo
Helga Krebs llegó a Hermosillo en 1976 con una trayectoria internacional consolidada, gracias a que su esposo, Julio César Montané, empezó a trabajar en el Centro Regional del Noroeste del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Desde entonces, su presencia fue determinante para varias generaciones de artistas en Sonora.
“Helga llega con mucho bagaje y se convierte en una especie de madrina para muchos artistas. Los acompañó, escribió textos, participó como jurado y formó parte activa de la comunidad artística”, señaló el curador Abraham Palafox.

Durante más de 40 años, su obra y su vida estuvieron profundamente ligadas a la ciudad. No solo produjo arte, también generó espacios de encuentro, diálogo y formación cultural.
“Helga demostró su amor por Sonora compartiendo cultura. Exponía donde podía, incluso sin condiciones ideales, porque lo importante era acercar el arte. También impulsó cine, literatura, encuentros; no solo producía obra, sino que promovía el desarrollo cultural en la ciudad”, compartió Erica.
Muestra artística que reúne pintura y escritura
Uno de los aspectos más relevantes de la exposición La gran embestida: crónicas de amor y violencia es su enfoque curatorial. Además de presentar su obra pictórica, la muestra articula distintos lenguajes de la artista. El recorrido está construido a partir de su poemario La curvatura de la manzana, lo que permite integrar pintura, poesía y pensamiento en una misma experiencia.
“El reto era cómo ordenar un archivo tan amplio sin dejar fuera piezas importantes. Decidimos hacerlo a partir de su escritura, para que la exposición tuviera una estructura desde su propia voz”, explicó Palafox.
Esta decisión transforma la experiencia del visitante. No se trata solo de observar la obra, sino de entrar en contacto directo con la mirada de Helga.

“Queríamos que la gente no solo vea a Helga, sino que la escuche. Que lea sus textos mientras recorre las salas y dialogue con sus ideas”, agregó.
Más allá de su valor histórico, la obra de Helga Krebs se presenta como una propuesta vigente. Su trabajo, marcado por contextos políticos complejos, dialoga con las tensiones actuales.
“Helga hablaba de crear imágenes del tiempo, de ser testigo de su realidad. Eso hoy, en un contexto también complejo, puede darle a nuevas generaciones una idea de valor”, comentó Palafox.
Una reapertura para explorar las voces de Helga Krebs
La muestra también representa la apertura de un archivo amplio que durante años permaneció poco explorado. El trabajo curatorial implicó revisar y ordenar una producción extensa, que incluye distintas etapas, estilos y formatos.
“Estamos abriendo un archivo muy importante que estuvo un poco olvidado. Lo hemos trabajado con mucho cariño y creemos que la obra de Helga tiene una fuerza que impacta inmediatamente a quien la ve”, dijo Palafox.

En Hermosillo, Helga Krebs se integró a una comunidad artística con la que construyó vínculos cercanos durante décadas. Su casa, contó Bruno, se convirtió en un punto de encuentro para creadores y pensadores, donde convivían artistas como Ethel Cooke, Miguel Mancillas, Raffaella Fontanot y Marisela Moreno Cano.
Esta red cultural, que encontró en Krebs una figura de diálogo y acompañamiento, está resguardada por Carolina Romero, amiga de la familia y albacea de su obra, cuya labor ha permitido la conservación y activación de su legado.
Esta reapertura no solo tiene valor artístico, sino también cultural, al permitir que nuevas audiencias se acerquen a una figura clave en la historia de Sonora.Por otro lado, para Bruno Montané, quien reside en España pero guarda el recuerdo de Sonora con cariño, dice esto:
“Que esta exposición se haga en Hermosillo es cerrar un círculo. Es el lugar donde se creó gran parte de su obra, donde echó raíces. Es una oportunidad para que la ciudad actual dialogue con una obra que nació ahí mismo.”




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