“La Pilindrina” surge como un festival de cine hecho por y para las infancias, donde el arte funciona como una vía para imaginar otras formas de vivir en Sinaloa.
Grecia Bojórquez/ NORO
En Culiacán, el cine ha pasado a ser un espacio donde niñas y niños pueden contar sus propias historias. La cineasta sinaloense Zulema Olivas impulsa un proyecto nacido de su preocupación por la forma en que la violencia afecta la vida cotidiana de las infancias.

De esa inquietud surgió una propuesta que, con el paso de los años, evolucionó en lo que hoy se conoce como Festivalito de Cine “La Pilindrina”, un espacio que combina arte, educación y comunidad.
“Este es un proyecto que nace en 2019, y nace justamente por la preocupación que yo tenía acerca de la violencia que se generaba en Sinaloa. Yo siempre pensaba en los niños, en las infancias, porque tengo seis sobrinas y era una preocupación de saber lo que estaban viviendo”, explica Zulema Olivas para NORO.

El proyecto surgió de una red de talleres de creación audiovisual con niñas y niños de zonas vulnerables de Culiacán, donde la violencia y la desigualdad limitan las posibilidades de juego y expresión.
Cine para contar, no para olvidar
En los primeros talleres, Zulema comenzó a trabajar directamente con escuelas primarias en colonias como Capistrano y Plutarco Elías Calles. Su intención era crear espacios seguros dentro de los planteles, sin sacar a los niños de su entorno habitual.

“Siempre pensaba en la seguridad de las infancias, es decir, no quiero sacarlas de las escuelas. Gestiono, platico el proyecto y, si los maestros me dan ese acceso, increíble. Y sí, les gustó mucho el proyecto, la dinámica, y eso me llevó a estar trabajando con 90 niños”, cuenta.
Durante una semana, los grupos de 30 niñas y niños aprendieron el proceso completo de hacer cine, desde el dibujo de sus historias hasta la grabación y edición de sus propios cortometrajes.
“Yo lo que hago es ir a proporcionarles las herramientas que necesitan para poder crear un cortometraje, siempre dándoles la libertad para crear, nunca imponiéndoles nada”, dice la cineasta.

Para Zulema, el objetivo no es formar futuros profesionales del cine, es darles una herramienta para expresar lo que viven. “Yo creo que el cine es una herramienta que funciona para que ellos puedan expresar lo que están viviendo día a día, y que muchas veces no nos damos cuenta de a quién se lo cuentan los niños”, señala.
Esa búsqueda por dar voz a las infancias se traduce en cortometrajes creados por los propios participantes. En cada historia hay rastros de su entorno, pero también una mirada distinta, más imaginativa, más libre.
“La Pilindrina”: del parque a la pantalla grande
Después de varios talleres y proyecciones comunitarias en parques, Zulema se planteó una nueva pregunta: si las películas se ven en el cine, ¿por qué no llevar a esos niños a ver las suyas en una sala real? De esa idea nació “La Pilindrina”, un festivalito de cine hecho por y para las infancias, fundado por la sinaloense.

“Pensé: ¿por qué no hacer un festivalito de cine para niños? Empecé a gestionar todo lo necesario para crear un festivalito de cine que se llama La Pilindrina”, relata.
El nombre del festival tiene un origen local y simbólico. “La Pilindrina es como le decimos en Culiacán al avioncito o la rayuela. Nace de eso porque es muy similar al proceso que tiene el cine: cuando estás jugando te tambaleas, te tienes que regresar, luego avanzas. Es un proceso en el que te caes, te levantas y sigues hasta llegar al final. El cine se hace así, disfrutando el proceso”.

La primera edición del Festivalito de Cine “La Pilindrina” tiene planeado darse próximamente, en City Cinemas La Isla, una sala local que ha abierto sus puertas para que los niños vean sus cortometrajes proyectados en pantalla grande.
“Ya tenemos todo cerrado con ellos, y hemos estado gestionando con empresas y gente de Culiacán para sacar adelante el evento”, comenta Zulema.
Crear, imaginar y transformar desde el cine
Detrás del festival hay un equipo de jóvenes sinaloenses que comparten la misma visión. El proyecto está liderado por Ana María Chombo, gestora cultural; Eugenia Ruiz Sánchez, representante de Guerrillera Films; Mirna Bustamante y Alberto Ham, encargados de logística; y Diana Medina Valdés, asistente de producción.

“Somos un grupo de jóvenes que estamos llevando a cabo toda esta gestión porque hay una preocupación por las infancias”, explica Zulema. “No son personas mayores las que están haciendo esto, sino jóvenes que están volteando a ver a las infancias que tienen un futuro importante para Sinaloa”.
“La Pilindrina” busca ofrecer un espacio creativo y generar impacto social en una región donde los niños conviven cotidianamente con la violencia. En palabras de Zulema, se trata de no normalizar lo que se vive: “Sirve como una herramienta para poder expresar lo que están viviendo cada día y no normalizar la violencia”.

“Estamos llevando a cabo una campaña [en GoFundMe] para poder gestionar los últimos detalles del proyecto y del Festivalito”, detalla la cineasta. La iniciativa busca sumar a quienes deseen apoyar el arte infantil y la educación audiovisual en Sinaloa.
Apoya el Festivalito de Cine “La Pilindrina” aquí.
“La Pilindrina” es un espacio que nace desde la empatía y la imaginación, pero también desde la necesidad de construir otras narrativas posibles para las infancias.

“Solo recibimos noticias de Sinaloa que hablan de balaceras o violencia, pero también hay otras cosas que están sucediendo, y creemos que es importante que se tengan que mostrar”, concluye Zulema.
Info en @guerrillerafilms.com
Teléfono: +52 (667) 236 5339
Instagram: @la_pilindrina



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