Iniciativas locales han llevado la lectura con cuentos, poesía y micrófonos abiertos a espacios cotidianos: del transporte público a talleres juveniles y encuentros comunitarios.
Grecia Bojórquez/NORO
La lectura también ocurre fuera de bibliotecas, salones y ferias del libro. Este año, en distintos puntos del noroeste y la frontera, NORO ha contado historias de proyectos sociales que trabajan con la intención de acercar la literatura a la vida diaria, con métodos simples y sostenidos por comunidad.

Algunos reparten cuadernillos en camiones urbanos; otros forman jóvenes narradores que leen para niñas y niños; otros abren el micrófono para que nuevas voces se animen a compartir textos. En conjunto, estos esfuerzos dibujan un mapa de acciones pequeñas, y persistentes, que vuelven a poner la lectura en circulación.
Las iniciativas que buscan que la lectura sea para todos
Hoja de Ruta: cuadernillos en el transporte público
En Ciudad Juárez, el colectivo Hoja de Ruta comenzó en 2011 con un gesto directo: llevar textos literarios a las manos de quienes usan el transporte público. Cada quince días, voluntarias y voluntarios distribuyen cuadernillos con cuentos, poemas y reflexiones que se leen durante el trayecto. La selección cambia por temporada y convive con autores ampliamente conocidos como Juan Rulfo y con escrituras locales.

El proyecto ha crecido con una lógica de repetición, al de volver, repartir, circular la palabra. Con el tiempo, esa constancia se tradujo en más de 30 mil copias distribuidas desde su inicio. Aunque el financiamiento ha sido limitado y, en ocasiones, sostenido con recursos propios, el colectivo ha mantenido el ritmo a partir del trabajo comunitario y de actividades paralelas como convocatorias literarias y lecturas en voz alta.
Hoja de Ruta también ha recibido reconocimientos, en 2012 obtuvo el Premio Nacional de Fomento a la Lectura México Lee y, a lo largo de los años, apoyos como los del PACMYC. Su centro, sin embargo, sigue siendo el usar el transporte como punto de encuentro para la literatura.
Las Chureas: jóvenes que leen para otras personas
En Pesqueira, Sonora, el taller de cuentacuentos Las Chureas se organiza desde una preparatoria y se sostiene con trabajo semanal. El maestro Omar Lauterio Pineda coordina el espacio desde hace seis años, con una trayectoria de más de dos décadas dedicada al fomento lector y participación en el programa nacional de Salas de Lectura.

La dinámica combina lectura, análisis y práctica de voz alta. En cada sesión, el grupo trabaja textos, principalmente literatura infantil contemporánea, recibe retroalimentación y ajusta su manera de contar. Después, los jóvenes llevan los cuentos a primarias y preescolares de su comunidad, y también a espacios donde conviven familias jornaleras, como actividades al aire libre.
En Las Chureas, la lectura se aprende leyendo por gusto, modelando cuentos y ensayando frente a compañeras y compañeros. Con el tiempo, algunos participantes han llevado esa experiencia a otros ámbitos. El propio coordinador relata que jóvenes que comenzaron con timidez ahora han impulsado círculos de lectura en universidades a las que migran por estudios.
Des(p)ierta: micrófono abierto para nuevas voces
En Hermosillo, el colectivo literario Des(p)ierta nació con la intención de abrir un cauce comunitario para la literatura y el arte. Su nombre juega con dos ideas: el “despertar” de una escena que percibían sin espacios suficientes y la referencia inevitable al desierto sonorense.

Su apuesta principal son los micrófonos abiertos, además de talleres y encuentros. En esas sesiones, personas con distintos niveles de experiencia comparten textos en voz alta. Para algunas, es la primera vez leyendo ante público. Integrantes del colectivo han explicado que el proyecto busca ofrecer una plataforma donde la palabra circule sin barreras.
La experiencia se sostiene en lo presencial: escuchar, leer, volver. Des(p)ierta también plantea la mezcla con otras disciplinas artísticas y la posibilidad de expandirse a otras ciudades de Sonora, conforme la comunidad lo vaya pidiendo.
Un cierre de año con la lectura en circulación
Las tres historias comparten una condición: trabajan la lectura como práctica social, no solo como actividad individual. Hoja de Ruta aprovecha el tiempo de trayecto; Las Chureas convierte a jóvenes en narradores para su comunidad; Des(p)ierta abre un espacio donde la literatura ocurre en voz alta y frente a otras personas.
Vistas juntas, estas iniciativas muestran que el fomento lector puede tomar formas distintas sin perder su propósito: poner textos, voces y escucha en movimiento. En un recuento de cierre de año, el mapa que dejan es el de varias maneras de acercarse a la misma pregunta: cómo hacer que la lectura vuelva a aparecer, y permanezca, en los espacios cotidianos del noro.




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