Los hermanos Ervey y Raúl Castelo, originarios del Campo 30 en Ciudad Obregón, construyen un proyecto musical que mezcla rock clásico con raíces sierreñas y que hoy se refleja en su música
Los Castelo, dúo conformado por los hermanos Ervey y Raúl Castelo, desarrollaron en 2018 un proyecto musical nacido en Ciudad Obregón, Sonora, con el que buscan crear una conexión directa con el público a través de canciones propias que retratan historias cotidianas de la zona en la que crecieron.

Su propuesta, que ellos definen como “sierrock”, mezcla influencias del rock clásico con la tradición musical del noroeste y se ha convertido en una forma de identidad artística.
Raúl Castelo comenzó a tocar la guitarra desde niño. A los nueve años ya exploraba el instrumento y con el tiempo le dio mayor disciplina, al punto de ingresar a un conservatorio para estudiar música clásica. Sin embargo, esa formación académica no terminó de encajar con su intención creativa.
“Siempre tuve presente que lo mío era hacer canciones, no era lo que me gustaba, porque ahí en la escuela era música instrumental, nomás orquestal”, explicó en entrevista.
Ervey y Raúl Castelo, se presentaron recientemente en un Live Session de NORO Community Radio, donde compartieron parte de su propuesta sonora y conversaron sobre el camino que han construido desde Ciudad Obregón.

En esta sesión en vivo, el dúo sonorense mostró la esencia de su “sierrock”, una mezcla de rock clásico con raíces del norte, además de hablar sobre su proceso creativo, su identidad como hermanos y el concepto viajero que atraviesa su música.
¿Quiénes son Los Castelo?
El proyecto de Los Castelo, según relatan, nació hace alrededor de siete años y se fue consolidando con el paso del tiempo, entre ensayos informales, reuniones familiares y distintos experimentos musicales. Antes de formalizarse como dúo, tocaron en proyectos de covers y participaron en otros grupos locales.
“En algún punto pues ya dijimos: bueno, hay que tocar ya canciones de nosotros”, contaron.

El nombre del proyecto también surgió de manera orgánica. Aunque contemplaron otras opciones, fue el público quien terminó imponiendo la identidad que hoy los acompaña.
“Pensamos varios nombres, pero al final siempre nos decían Los Castelo. La gente nos llamaba así y así se quedó”, comentó Raúl.
La identidad del sur de Sonora en la música de Los Castelo
Aunque el proyecto suele asociarse con Ciudad Obregón, Los Castelo se presentan como originarios del Campo 30, una comunidad ubicada en el Valle del Yaqui. Desde ese lugar, explican, han construido una visión que inevitablemente se filtra en su música.
Para Ervey, una de las características que distingue al noroeste y que se refleja en sus canciones es la calidez comunitaria que hay en esta región. Aunque actualmente no pasa la mayor parte de su tiempo en Sonora, mencionó que regresar es una manera de recargar energía.

Esa calidez, agregó, se expresa en la forma en que las personas se reciben incluso sin conocerse.
“Siempre hay una fraternidad de recibir a quien llegue”, mencionó Ervey.
Además, señalaron un valor cultural que consideran muy arraigado en México: la palabra. Para Los Castelo, aquí se le da un peso importante a lo que se dice y a lo que se promete.
Sin embargo, en su experiencia, esa sinceridad y cercanía comunitaria se mantiene como un rasgo muy visible en su tierra y ha influido en la manera en que escriben y transmiten sus canciones.
Además, señalaron un valor cultural que consideran esencial: la palabra. En su visión, en el norte la gente todavía se rige por la sinceridad y la responsabilidad de lo que se dice, algo que también intentan reflejar en sus letras.
Música que busca sonar como amistad
Más allá de la etiqueta de género, Los Castelo quieren que su música se sienta cercana, cotidiana y sin pretensiones.
“Siempre nos ha gustado sentir que no hay una barrera entre público y nosotros, sino que se sienta como a unos compas”, explicaron.
Su intención es que cualquier persona pueda escuchar sus canciones y sentir que provienen de alguien cercano.
Esa postura también se conecta con su dinámica familiar: la confianza absoluta entre hermanos, que se vuelve una herramienta tanto creativa como emocional.

“Al ser hermanos naturalmente hay una confianza implícita… yo puedo decirle las cosas tal cual son a él porque es mi hermano y se tiene que aguantar”, relató Raúl.
Aunque reconocen que esa misma franqueza puede ser una ventaja y una desventaja, aseguran que también les ha permitido vivir experiencias únicas.
“Tener un proyecto de música juntos nos ha permitido tener bastantes aventuras”, contó Ervey.
“El Loco”, la canción que definió su camino
En su repertorio, la canción El Loco aparece como un parteaguas. No solo por su temática, sino porque simboliza el momento en que decidieron dejar de perseguir tendencias y aceptar su identidad artística.
“Ha habido gente que se acercaba a decirnos: oye, deberías de hacer esto, tal música que está de moda y en algún punto sí nos lo planteábamos. Con esa canción dijimos: sabes qué, este es nuestro estilo, independientemente de si es algo de moda”, contó Raúl.
Según los hermanos, El Loco también terminó funcionando como una especie de retrato de su personalidad. Incluso amigos cercanos han reconocido en esa letra la esencia de su forma de ser.

“Un amigo se acercó y me dijo: cuando escuché la letra dije: sí, sí, sí… es ellos. Como dicen lo que piensan, hacen lo que quieren”, remató.
El concepto del viaje atraviesa gran parte de su obra. No solo por el título de su EP Música para viajar, sino porque muchas de sus canciones han sido escritas en movimiento, durante recorridos por carretera.
“Curiosamente también coinciden muchas de las canciones, las he escrito mientras estoy viajando”, contó Raúl.
Ese espíritu se reflejó también en uno de los momentos más memorables de su carrera: una gira reciente por Sonora que los llevó a Hermosillo, Obregón y Navojoa, para cerrar con un concierto íntimo a orillas del Río Yaqui.










