Los hermanos Orlando e Israel Aispuro construyeron Out of Phase, un estudio de música que apuesta por la emoción, el minimalismo y la profesionalización para consolidar a Hermosillo como un nuevo polo musical.
Ricardo Amador/NORO
En Hermosillo, Sonora, los productores Orlando e Israel Aispuro operan Out of Phase. El estudio musical, en poco más de un año, se ha convertido en un espacio creativo y profesional para artistas nacionales.
En la última década, Sonora empezó a aparecer con mayor frecuencia en conversaciones sobre la música mexicana. Artistas originarios del estado han ganado premios internacionales, han realizado giras mundiales y colaborado con figuras que lideran otros géneros, incluso en otros países.

Para los hermanos Aispuro, este momento es clave.
“Creo que hay una oportunidad real para Hermosillo. Ya nos voltean a ver, pero la industria aquí es lenta y todavía está en formación. La única manera de aprovechar ese momento es no dejar de crear, porque de veinte canciones quizá solo dos son increíbles, pero esas dos lo cambian todo”, explicó Orlando Aispuro.
Orlando comenzó a producir música alrededor de 2019, primero en casa y posteriormente de manera profesional durante la pandemia de 2020, cuando varios artistas comenzaron a grabar de forma remota.
A su juicio, el reto no es solo generar talento, sino sostenerlo con condiciones profesionales que permitan crecer sin necesidad de salir del estado. Ambos coinciden en que el panorama local aún depende de esfuerzos individuales.

Muchos artistas y productores deben trasladarse a diversas ciudades – como Ciudad de México, Los Ángeles o Miami– para acceder a estudios, equipos y profesionales especializados. Out of Phase apuesta a que ese proceso pueda suceder también desde Sonora.
En búsqueda de ‘loops’ frescos
Fuera de la Ciudad de México, la industria musical parece un camino sin rutas claras ni garantías, y los Aispuro sostienen que la constancia es el único camino.
“No hay un punto en el que yo diga ‘ah, ya soy productor’. No hay un título, no hay una cédula, no hay un lugar donde dejes tu solicitud. La industria es muy cerrada, muy ambigua, casi como la política: entras por relaciones, por constancia y por estar listo cuando llega la oportunidad”, señala Orlando.

Esa lógica los llevó a producir música, sin pausas y durante varios años, aun cuando los recursos eran mínimos.
A lo largo de su trayectoria, Orlando e Israel Aispuro han trabajado con artistas consolidados del regional mexicano, el pop y la música internacional. Entre ellos figuran Carín León, ganador de múltiples Latin Grammy y Grammy, así como Christian Nodal y Pepe Aguilar, figuras con estatuillas en los Latin Grammy, y Alejandro Fernández, así como proyectos pop como Reik, Matisse, Carlos Rivera y Joaquina.
Su alcance se extiende fuera de México con colaboraciones junto a Eros Ramazzotti y Mike Towers, C. Tangana además de propuestas de música religiosa como el grupo Un Corazón.

Aunque reconocen la importancia de la ingeniería y los estándares profesionales, su visión parte de un principio claro: la música es una experiencia emocional.
“Para nosotros la producción es mucho más artística que técnica. La técnica va de la mano, claro, pero lo más importante es el gusto y la intuición. Hay canciones hoy que suenan perfectas, pero están vacías; no dicen nada, no tienen alma”, contó Israel.
Out of Phase representa infraestructura activa en el norte del país. Al operar un estudio profesional en Hermosillo, los Aispuro permiten que artistas locales graben con estándares competitivos sin trasladarse a otras ciudades.
Desde esa postura, critican una tendencia actual de la música. Ya que, para los hermanos abundan músicos y productores enfocados en la perfección sonora sin contenido. Canciones impecables en lo técnico, pero desconectadas de una emoción real. En contraste, su productora valora ideas simples, incluso imperfectas, como el sonido de un piano viejo o una guitarra con un sonido diferente, siempre y cuando transmitan algo genuino.

Este enfoque define el tipo de proyectos que buscan acompañar y la manera en que intervienen en cada producción.
La ruta autodidacta de la productora norostense
El origen del proyecto es completamente autodidacta. Orlando, el hermano mayor, contó que comenzó a producir música para la iglesia en un teléfono celular y GarageBand –una aplicación para la edición de música–, sin formación académica ni conocimientos técnicos avanzados. Mientras que Israel, el menor, siguió un camino similar: inició con un iPad y tutoriales en YouTube, hasta que “por fin tuve una computadora». Con eso ya iba adelantado. Todo fue prueba y error, intuición y obsesión por entender cómo hacían música nuestros héroes”, relató Israel.

Con el tiempo, el ensayo y error dieron paso a una comprensión más profunda de la producción. Ambos reconocen que existe un punto en el que la intuición ya no es suficiente y lo técnico se vuelve indispensable, es decir, trabajar en estudios profesionales y con equipos complejos.
La dinámica entre los hermanos es clave para el funcionamiento de Out of Phase. Israel asume el rol de curador musical: escucha, investiga y expande referencias constantemente. Orlando, en cambio, se define como el ejecutor, con una capacidad de enfoque total sobre cada proyecto. En esta simbiosis, ambos se apoyan ,

“Uno abre la cabeza y el otro aterriza las ideas”, resume Orlando. Esta complementariedad permite que el estudio mantenga una identidad clara sin sacrificar la esencia de la mancuerna.
Out of Phase Records: un sitio para honrar a la música en Hermosillo
Out of Phase no se concibe solo como un espacio de trabajo. Para los Aispuro, el estudio es un santuario creativo. Un lugar diseñado para la concentración, el orden y la inmersión total en la música.

Los hermanos cuidan la iluminación, la disposición del equipo y evitan las distracciones. La idea es que el tiempo se diluya y el proceso creativo pueda fluir sin interrupciones. “El respeto por el espacio también es respeto por la música”, señalan.
A pesar de su crecimiento, los productores reconocen una carencia importante en la formación musical local: el conocimiento legal y de negocios. Temas como derechos de autor, regalías, contratos y formalización suelen aprenderse tarde y a base de errores.

“Es un mundo enorme y abrumador. Si lo hubiéramos entendido antes, muchas cosas habrían sido distintas”, admiten.
Para ellos, la profesionalización de la música es lo que hace falta en Hermosillo para convertirse en una ciudad importante en esta industria. Además, con proyectos activos de artistas nacionales e internacionales y un estudio en operación constante, Out of Phase Records comienza a escucharse en la escena musical global.




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