Carlos Valencia y Abigail Santoscoy fundaron Proyecto Némesis para desarrollar teatro documental desde Sonora. Su primera obra, Me llamo Carlos, recupera una historia real para abrir nuevas conversaciones sobre la memoria y la justicia.
Ricardo Amador / NORO
Algunas historias permanecen durante años en la memoria colectiva, otras desaparecen entre prejuicios, rumores o versiones incompletas. Para Carlos Valencia y Abigail Santoscoy, el teatro también puede servir para volver a ellas y darles otro significado a través del teatro.
Con esa idea fundaron Proyecto Némesis, una compañía independiente de Hermosillo que apuesta por el teatro documental para llevar al escenario historias reales que invitan a reflexionar sobre distintos temas sociales.
Su primera producción, Me llamo Carlos, marca el inicio de una propuesta que busca recuperar relatos e historias reales que quedaron relegadas por el tiempo, los prejuicios o la falta de reconocimiento, y que pocas veces encuentran un espacio sobre las tablas. Algo así como dar un vistazo a historias que no se contaron porque parecían muy cotidianas, pero que estaban haciendo algo para cambiar la sociedad o la cultura.

Contar historias propias desde el Proyecto Némesis
La idea de Proyecto Némesis comenzó a tomar forma mientras Carlos Valencia y Abigail Santoscoy trabajaban en distintas producciones teatrales en 2024. Ambos son licenciados en Artes Escénicas por la Universidad de Sonora y disfrutaban el escenario juntos. Sin embargo, con el tiempo, sintieron que su búsqueda creativa estaba quedando en segundo plano frente a las necesidades de cada convocatoria o compañía.
«Pasa esto que de repente te conviertes en una maquiladora de obras. Viene esta convocatoria que espera que hablen del cuidado del agua, hay que hacer una obra del cuidado del agua. Viene esta otra convocatoria y entonces te empiezas a convertir en un creador para convocatorias. No correspondía tanto a nuestra búsqueda personal ni artística», explicó Carlos Valencia.

Ese inconformismo dio origen a una nueva etapa. Antes de producir su primera obra, ambos participaron en un proceso de formación en producción y gestión cultural con Teatro de la Capilla. Ese aprendizaje les permitió comenzar a construir la identidad de una compañía propia y convertir Me llamo Carlos en su proyecto de arranque.
Para Abigail Santoscoy, Proyecto Némesis representa hacer las cosas diferentes.
«Proyecto Némesis es nuestra excusa para hacer teatro a nuestra manera. Queríamos una plataforma donde pudiéramos jugar, equivocarnos, arriesgar. Duramos mucho tiempo trabajando en compañías que tenían una línea muy clara y que no estaban dispuestas a cambiar ni experimentar. Nosotros, con estas ganas de explorar y aventarnos, no podíamos quedarnos ahí», comentó.
El teatro documental para abrir conversaciones
El interés de Carlos Valencia por escribir surgió de una necesidad personal: contar historias que, desde su perspectiva, no habían recibido el espacio o el tratamiento que merecían.
«Sentía que mis intereses personales no trascendían porque casi siempre me dedicaba a contar las historias que otros querían contar. Cuando llegó este proyecto dije: este es el momento para hablar de personas que no tuvieron la oportunidad de contar su versión», señaló.
Por ello, Proyecto Némesis encontró en el teatro documental una línea de trabajo que combina investigación, testimonios y creación escénica.

La historia de Carlos Salas fue el punto de partida. Este hombre fue un bibliotecario de Hermosillo y una figura que impulsó la cultura en el estado durante la década de 1990. Su asesinato, ocurrido en 1992, estuvo marcado por el contexto de discriminación de la época y por el tratamiento que diversos medios dieron al caso.
Durante varios meses, Valencia revisó entrevistas, fotografías, documentos y notas periodísticas para construir un texto que, más que reconstruir una biografía, invitara al público a reflexionar sobre la forma en que se cuentan determinadas historias.
«Quiero tocar esas historias que de repente no fueron contadas o no fueron bien contadas. Esa es mi inquietud más grande ahorita y por eso el teatro documental es la línea que traigo con más interés», afirmó.
Con esa idea presentó Me llamo Carlos al Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Sonora, donde obtuvo un apoyo en la categoría de teatro. Destinó el recurso a la investión de producción del montaje, escenografía, vestuario, dirección, diseño sonoro, material audiovisual y el trabajo del equipo creativo que dio vida a la obra.
Investigación y procesos comunitarios para el teatro
Aunque Carlos Valencia escribió la dramaturgia, desde el inicio ambos acordaron que el proyecto debía construirse de manera colectiva. Abigail asumió la dirección escénica, cuestionó las primeras versiones del texto y desarrolló la propuesta visual del montaje junto con el resto del equipo creativo.

«Carlos y yo teníamos muy claro que ser actor, director, dramaturgo e iluminador es una tarea para prodigios y ninguno de los dos nos sentimos un prodigio. Además creemos que el teatro se hace en comunidad; no puedes pretender hacerlo tú solo en tu cuarto», comentó.
Durante los ensayos, las preguntas fueron tan importantes como las respuestas.
«Mi primera etapa fue cuestionar a Carlos. ¿Por qué quieres hacer esto? ¿Para qué? Y dame una respuesta clara. Un ‘no sé’ no vale porque eso no te da para hacer algo», recordó la directora.
Aunque el equipo esperaba iniciar conversaciones sobre la manera en que se construyen los relatos públicos, las reacciones fueron más amplias de lo que imaginaban.
«Yo esperaba que se iniciara una conversación de autocrítica: ¿qué hago yo con la historia cuando me llega?, ¿cómo replico el chisme? Pero nos dimos cuenta de que el público encontró capas mucho más profundas de la obra», dijo Santoscoy.
Ahora, Proyecto Némesis ya trabaja en un nuevo montaje inspirado en la historia de Úrsula, una maestra vinculada con movimientos sociales y comunidades indígenas.
Para sus integrantes, el objetivo seguirá siendo el mismo: investigar personajes cuyas aportaciones quedaron relegadas con el paso del tiempo.

«Hay personas que la historia ha silenciado, pero que construyeron nuestro tejido social. Son personas que sembraron las bases de muchas cosas y no recibieron el reconocimiento que merecían. Esa es un poco la línea en la que queremos jugar», concluyó Abigail Santoscoy.
Proyecto Némesis prepara nuevas funciones de Me llamo Carlos, aunque todavía no hay fechas confirmadas, y continúa desarrollando sus próximos proyectos con la intención de consolidarse como una compañía que, desde Sonora, explora nuevas formas de contar historias a través del teatro documental.




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