Por Magda Rivera* / Agencia Narrativas
El telón está a punto de caer. Estamos en el último día del 5to. Festival de Teatro sobre Ruedas en Miguel Alemán, región agrícola de Sonora y polo de atracción de miles de trabajadores migrantes. Es domingo y en las calles abunda la gente del campo haciendo compras en los comercios locales y procurando una que otra cosa “de segunda” en los tianguis que se instalan en varios puntos del poblado.

El cielo luce encapotado unas veces, luego se despeja y una luz cegadora obliga el uso de lentes de sol. Siguiendo el programa del día, a las diez de la mañana se realiza la segunda sesión del taller con infancias de la comunidad triqui en el centro ceremonial Tres Cruces.
Allá vamos cerca del mediodía para llevar una pantalla y tomar algunas fotografías. Saludamos al señor Siriaco, autoridad tradicional que sentado, observa las actividades del taller “Creando teatro con Rising Youth Theatre”, guiados por Xanthia Walker y otros integrantes del equipo que viajaron desde Phoenix, Arizona. Es un espacio de aprendizaje donde confluyen lenguas, culturas, saberes, territorios, experiencias que dialogan desde el respeto y el reconocimiento de la diversidad.
Diversos proyectos de teatro sobre ruedas llegaron al Poblado Miguel Alemán
La Bicititería, los carromatos de La Cachimba, de Lormiga Títeres y La Cachetona de la Compañía Teatral del Norte se colocan en los cuatro puntos cardinales, sobre la avenida Aquiles Serdán y la calles 2 de abril, justo a la entrada de la Casa del Jornalero del Sindicato Salvador Alvardo, aliado en la organización del festival.
Un rico banquete, agua embotellada y servicio de café para todas las personas involucradas son cartas de la excelente anfitrionía. En el interior del inmueble, sillas y mesas con manteles verdes de plástico esperan a los comensales. Al fondo, un ring de boxeo y varios artefactos para entrenar a futuros pugilistas, no por nada estamos en la tierra de Jorge “El Cocas” Ramírez y David “Tornado” Sánchez, quien murió en un accidente automovilístico en 2017.

Paquita Esquer, directora del festival, coordina el acomodo de un área delimitada con tapetes y sofás para descanso de actrices y actores entre obra y obra, con ayuda de dos jóvenes prestadoras de servicio social y otros colaboradores de La Cachimba. La productora teatral limpia un espejo grande y después lo cuelga, lo usarán para maquillarse.
El equipo operativo instala una lona con el logo del festival, justo en la esquina donde un tendero vende lo mismo refrescos y chicharrones que zapatos y tenis colocados sobre mesas. Se coloca el equipo de sonido y se hacen las pruebas para verificar su correcto funcionamiento.
A las 2 de la tarde, Paquita llama al público: “Esta es tercera llamada: ¡comenzamos!”

Inicia la jornada con la presentación de “Cuento agrio”, en la Bicititería de Jaime Florentino, una fantasía recreada en el interior de una caja negra. Un grupo de personas hace fila para presenciar el espectáculo. Las señoras y señores y algunos jóvenes entran al túnel de la infancia para asomarse a un mundo en miniatura.
Los pequeños títeres que habitan ese universo mágico dibujan sonrisas en rostros curtidos por el sol, y de pronto algo parecido a la felicidad se asoma, instantes que nos recuerdan esos niños que fuimos bañándonos en un canal rodeado de árboles de guamuchil, cuando hacíamos perfumes de florecitas silvestres, aquella primera posada con olor a pastel de manzana. La imaginación nos lleva lejos.
Qué lindo ver al señor de sombrero, que toma con emoción los audífonos y se sumerge en la experiencia de un minúsculo mundo lleno de colores y encanto. Qué grato es compartir este espacio donde sucede la vida pintada de arte y belleza.

No todo lo que amamos cabe en una maleta. ¿Pero, qué alternativa tiene una niña si está en medio de la guerra y sus horrores? Amelia y el viaje inesperado, es la historia de 456 niñas y niños que viajaron de Burdeos hacia México en un barco llamado Mexique. Estaba previsto que permanecieran en nuestro país tres o cuatro meses, pero la derrota republicana y el inicio de la Segunda Guerra Mundial transformaron su exilio en definitivo. Fueron conocidos como “Los niños de Morelia”.
La historia es dramática pero Lormiga Títeres hace un tratamiento lleno de poesía, humor y mucho respeto a la memoria de aquellas niñas y niños, que logró resonar con las infancias y adolescentes de Miguel Alemán.

Viene el turno de Actors vs. Bullying, escrita por Raúl Cota, con dirección de Omar Jaime, echando chispas en el escenario Iris Teatro, conformado por dos actrices y dos actores, explican las tipologías del acoso y juegan a hacer circo, maroma y teatro. La obra es un llamado a la acción humana desde el arte. Cuestiona sobre formas violentas de relación como el bullying para que dejen de ser “normalizadas”, y también sobre la responsabilidad que las personas adultas tienen en la prevención de la problemática.
Hay fiesta, aplausos, juego, baile, la energía irradia del escenario al público y del público al escenario.

A las 5 de la tarde, Jaime Florentino, Juan Sergio Nuñez y Tania Alday cuentan El tesoro de la selva, un derroche de alegría, coloridos y asombrosos personajes que las niñas y los niños de las primeras filas quieren tocar. La vida de abejas, gorilas, mariposas, cocodrilos y otras criaturas giran en torno a la laguna la cual se encuentra en peligro por la codicia del malvado demonio, ¿quién podrá salvar a la selva y a sus moradores?
Títeres gigantes danzan, celebrando la amistad en medio de la naturaleza. Entre todos salvarán a su hogar y su amada laguna, porque unión, valentía y compañerismo son la fórmula para acabar con las intenciones del malvado Diablillo. Con ayuda del Gran Tucán volverán a beber las cristalinas aguas. El tesoro de la selva es una ensoñación y mirada tierna, con una música que envuelve los sentidos.

Caen los párpados del día, el reloj marca las 6 de la tarde y es el turno de Coloreados, una fiesta prismática y telas que transmutan en mares. Un juguete escénico de Marcos González, donde niñas, niños y jóvenes exploran un universo donde los colores cuentan historias, los cuerpos juegan y el escenario se convierte en un espacio seguro para sentir y expresarse con el talento artístico de ESCENA/170.
La Compañía Teatral del Norte cierra el festival con Hamlet, príncipe de Sonora. El frío hace un guiño, pero la audiencia es fiel y permanece en las sillas de lámina. La puesta en escena es una adaptación de la tragedia de William Shakespeare sobre la venganza que el príncipe Hamlet busca por el asesinato de su padre a manos de su tío, el nuevo rey de Sonora. Hamlet finge estar loco para desestabilizar a la familia real. Su comportamiento desemboca en una serie de acontecimientos dolorosos. La audiencia recibe de buen ánimo la propuesta actoral, con su escenario versátil, diseño sonoro e iluminación impecable.

El telón cae. Las luces se apagan. El 5to. Festival de Teatro sobre Ruedas, ese que puso en movimiento tantas voluntades, manos amigas, recursos, soñadores y público ha llegado a su fin. Nos vemos en el 2026 para trascender los límites de la imaginación e iluminar las calles de esperanza.
Nota final:
Ha sido muy interesante corroborar la permanencia voluntaria en las funciones. Fueron siete obras teatrales y en todas hubo participación; niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas, muchos asistían por primera vez. Pero también llegaron chicos del CBTA con sus maestras y familias que el año pasado fueron espectadores.
La disposición de los carromatos permitió una mayor cercanía con los públicos y la posibilidad de que la gente girara su silla hacia los cuatro puntos cardinales, lo cual dinamizó las transiciones de un espectáculo a otro. Los puntos cardinales, simbolizan los elementos de la naturaleza de acuerdo a la filosofía griega.
Para hacer teatro hay que estar anclado a tierra; contar con apoyo material, pero también hay que fluir como el agua; con ideas en movimiento, emociones, ser flexibles, como el aire; comunicarnos, movernos, acompañarnos, pensarnos como un todo, nombrarnos en plural y como el fuego; encarnarnos en energía, pasión y cambio. Desde ese cosmos proyectarnos hacia el futuro.
*Magda Rivera gestora cultural sonorense, mediadora de lectura y narradora sonorense.
El 5to. Festival de Teatro sobre Ruedas es uno de los proyectos ganadores de la convocatoria del Programa de Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos, PROFEST 2025.




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