El Cinturón de Fuego del Pacífico influye en la actividad sísmica de Baja California, Sonora y Sinaloa, debido al movimiento constante de las placas tectónicas que rodean el océano Pacífico.
Nancy Valenzuela / NORO
Los terremotos registrados recientemente en países como Colombia, Japón o Rusia vuelven a poner la atención sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una enorme franja geológica considerada la zona con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.
En México, varios estados del litoral del Pacífico están relacionados con esta dinámica tectónica, incluido parte del noroeste del país, donde los movimientos de placas también generan sismos.
Aunque Baja California es la entidad del noroeste con mayor actividad sísmica, debido a su interacción con la placa del Pacífico y el sistema de fallas asociado a la falla de San Andrés, Sonora y Sinaloa también registran movimientos telúricos derivados de la compleja tectónica del occidente mexicano y de la influencia regional del Cinturón de Fuego del Pacífico.
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Cinturón de Fuego del Pacífico provoca terremotos y volcanes activos en el mundo
También conocido como Anillo de Fuego del Pacífico, es una franja de aproximadamente 40 mil kilómetros que rodea casi por completo al océano Pacífico, desde Sudamérica hasta Oceanía, pasando por Norteamérica y Asia.
Su importancia radica en que concentra cerca del 90 % de los terremotos del mundo y alrededor del 75 % de los volcanes activos, debido a que en esta zona convergen numerosas placas tectónicas que se encuentran en constante movimiento.
De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estas placas se desplazan apenas unos centímetros al año, pero la energía acumulada durante décadas o siglos puede liberarse de forma repentina en forma de sismos o actividad volcánica.

Así influye en los estados de Baja California, Sonora y Sinaloa
En el noroeste de México, la situación cambia de un estado a otro.
Baja California se ubica sobre la placa del Pacífico, la cual se desliza hacia el noroeste respecto a la placa Norteamericana. Esta interacción da origen a un sistema de fallas transformantes relacionado con la falla de San Andrés, razón por la que la entidad registra sismos de manera frecuente. Incluso, estudios geológicos indican que la península continúa desplazándose aproximadamente 3.5 centímetros por año.
En el caso de Sonora, aunque no se encuentra directamente sobre un límite principal de placas, su cercanía con el Golfo de California y con el sistema tectónico del noroeste mexicano hace que ocasionalmente se registren temblores de baja y moderada magnitud.

Por su parte, Sinaloa también forma parte de la región influenciada por el Cinturón de Fuego del Pacífico. La actividad sísmica que se presenta en la entidad está relacionada con los procesos tectónicos del Pacífico mexicano, aunque la frecuencia e intensidad de los sismos suele ser menor que en estados del sur del país o en Baja California.
Una región donde la Tierra nunca deja de moverse
El Cinturón de Fuego atraviesa o influye en países como México, Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú, Colombia, Japón, Filipinas, Indonesia, Nueva Zelanda y Rusia, entre otros.
En México, además de la actividad sísmica del noroeste, este sistema tectónico ha estado relacionado con algunos de los terremotos más destructivos de la historia reciente, como los ocurridos el 19 de septiembre de 1985 y el 19 de septiembre de 2022, así como con la constante actividad de volcanes como el Popocatépetl.

Especialistas del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) subrayan que la actividad sísmica y volcánica del Cinturón de Fuego es un fenómeno natural y permanente, por lo que la ocurrencia de sismos no significa que exista un incremento extraordinario de riesgo, sino que forma parte de la dinámica normal del planeta.
Con información de El Financiero, Gobierno de México, UNAM y Revista Espejo




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