Este 21 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Limpieza de Playas. Si todavía no encuentras a dónde apuntarte, esta guía de limpieza de playas te puede ayudar.
Ricardo Amador/NORO
El próximo 21 de septiembre se celebrará el Día Mundial de Limpieza Playas, un día proclamado por la Ocean Conservancy en 1986 y que desde 2023 cuenta con el reconocimiento oficial de la ONU.
La iniciativa busca visibilizar y reducir el problema de la contaminación por plásticos y redes fantasma, desechos que afectan a la vida marina y al turismo en todo el planeta.

La primera edición reunió a voluntarios en costas estadounidenses, quienes recogieron basura y comenzaron a registrar los tipos y cantidades de residuos. Ese modelo se replicó rápidamente en otros países y se convirtió en un programa de ciencia ciudadana a gran escala.
Se lleva a cabo cada tercer sábado de septiembre, por lo que en 2025 se celebrará el 20 de septiembre. La elección de la fecha busca coincidir con un periodo en que muchas regiones del mundo tienen climas favorables y mayor disponibilidad de voluntarios, ya que coincide con el inicio del otoño en el hemisferio norte y la primavera en el sur.
¿Cómo organizar una limpieza de playas?
El manual de Pronatura Noroeste, publicado en 2024, insiste en la importancia de registrar cada paso. Clasificar y pesar la basura no solo permite medir el éxito de la jornada, sino que además alimenta bases de datos internacionales que sirven para diseñar políticas públicas y campañas de reciclaje.

En poco más de cinco años, las limpiezas organizadas en el marco de esta jornada mundial han logrado retirar más de 540 toneladas de basura de playas, ríos, lagos y parques en todos los continentes.
De acuerdo con la ONU, al menos 211 países y territorios participan ya en la iniciativa, casi todos miembros de la organización. México se ha sumado con múltiples actividades; un ejemplo ocurrió en el Golfo de Santa Clara, donde en noviembre de 2024 setenta y ocho voluntarios, apoyados por veinticinco coordinadores, lograron recolectar 450 kilogramos de residuos, que posteriormente fueron trasladados a un centro de acopio.
Guía para organizar una limpieza de playas
El objetivo no es solo retirar basura de los ecosistemas acuáticos, sino también generar conciencia sobre la urgencia de cambiar nuestros hábitos de consumo y la manera en que gestionamos los residuos.
Paso 1. Escoger y preparar el sitio
Lo primero es identificar la playa que se limpiará. Conviene que sea un área accesible y segura para los participantes, y que tenga acumulación visible de basura. También es importante solicitar los permisos a las autoridades locales, ya sea el ayuntamiento, la ZOFEMAT o la administración de un área natural protegida.

Paso 2. Planificar la jornada
Con la fecha definida, se elige el punto de encuentro y se prepara la logística: agua potable, protector solar, primeros auxilios y los materiales de recolección. Los organizadores deben prever roles específicos, de manera que algunos voluntarios se encarguen de plásticos, otros de vidrio, cartón, metales o redes fantasma.
Esta división facilita la separación para el reciclaje y garantiza la seguridad en caso de que se encuentren objetos peligrosos.
Paso 3. Cuidar la seguridad de los voluntarios
Antes de iniciar la actividad, se debe dar una breve inducción sobre qué residuos pueden recogerse y cómo manejarlos. El uso de guantes es indispensable, así como establecer puntos de hidratación y descanso. También conviene designar responsables de primeros auxilios y un número de contacto en caso de emergencia.

Paso 4. Gestionar los residuos recolectados
La basura no debe quedarse en la playa. Los residuos separados deben trasladarse a un centro de acopio. En el caso de plásticos como PET, HDPE o PVC, y de las redes de pesca, existen procesos de reciclaje especializados que permiten reincorporarlos a cadenas productivas. Este paso es clave para que el esfuerzo no sea solo estético, sino que tenga un impacto real en la reducción de la contaminación.
Paso 5. Documentar y compartir resultados
Una limpieza de playa también es una oportunidad de aprendizaje. Se recomienda pesar y clasificar la basura recogida, tomar fotografías del antes y después, y elaborar un informe que pueda compartirse con autoridades, medios locales y redes sociales. Esta documentación no solo motiva a otros a participar en futuras ediciones, sino que alimenta bases de datos globales sobre contaminación marina.

Impacto en las comunidades
Las limpiezas cumplen una función práctica al retirar desechos, pero también tienen un fuerte componente educativo; durante las jornadas se comparten datos sobre el impacto ambiental de los residuos, se promueve la reducción de plásticos de un solo uso y se generan espacios de reflexiónsobre la responsabilidad colectiva en el cuidado de los ecosistemas.

La edición de este año representa una oportunidad para que más comunidades costeras mexicanas se sumen a la acción global. Organizaciones como Pronatura Noroeste ponen a disposición manuales prácticos y materiales educativos que facilitan la planeación de brigadas ciudadanas.
Fuentes: Pronatura










