El calentamiento del Golfo de California está transformando los ecosistemas marinos, según un nuevo estudio que compara dos décadas de cambios biológicos.
Ricardo Amador/NORO
La Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) presentó los resultados del Programa de Investigación Marina Isla San José, un proyecto que documentó los efectos del calentamiento oceánico en la biodiversidad del Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés.
El estudio, encabezado por el doctor José Alejandro Ramos Rodríguez, investigador del Departamento Académico de Ciencias Marinas y Costeras, se desarrolló en la Isla San José, al norte de La Paz, Baja California Sur.

Este sitio, con mínima intervención humana, ha sido considerado un laboratorio natural para analizar los impactos ecológicos del cambio climático en ambientes marinos.
En los últimos meses, el equipo de investigación comparó los registros biológicos obtenidos entre 1999 y 2005 con los datos recientes recolectados durante 2024 y 2025.
Las conclusiones señalaron que el aumento de la temperatura superficial del mar, acentuado desde 2014 por una serie de ondas de calor oceánicas persistentes, provocó una alteración en la dinámica natural de la región.
Hallazgos de la UABCS
Los resultados preliminares indican una reducción significativa en la diversidad biológica; en algunos puntos se ha registrado una pérdida de hasta el 40% de las especies de peces e invertebrados que solían ser abundantes.
Los arrecifes rocosos muestran cambios en su estructura y en la salud de sus comunidades, mientras que el estero deBahía Amortajada, un humedal costero poco estudiado hasta ahora, presenta alteraciones en su equilibrio ecológico.

Estos hallazgos confirman que las variaciones en la temperatura y las condiciones del mar están modificando la distribución de las especies y afectando su capacidad de adaptación.
“Sabíamos que el Golfo estaba experimentando calentamiento, pero ahora contamos con datos concretos que muestran cómo este cambio se está reflejando en la vida marina. En algunos sitios hemos documentado desaparición local de especies, lo cual es un indicador preocupante”, señaló el doctor Ramos.
Su declaración resume la inquietud que este fenómeno genera entre los investigadores, pues la pérdida de especies y el desplazamiento de otras puede tener consecuencias a largo plazo en la cadena alimenticia y en la productividad pesquera del Golfo.
Implicaciones económicas y sociales
El estudio adquirió relevancia por sus aportes científicos, pero también por las implicaciones económicas que conlleva. Aproximadamente la mitad de la producción pesquera nacional proviene de los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, regiones que dependen directamente de la productividad biológica del Golfo de California.
Los cambios observados en Isla San José podrían anticipar un escenario complejo para las comunidades costeras que basan su sustento en la pesca y el turismo ecológico.

“Lo que está ocurriendo aquí es una señal temprana de transformaciones más amplias. Entender estos cambios ahora es clave para planear el futuro de los ecosistemas y de las comunidades que dependen de ellos, así como las implicaciones que estas afectaciones tienen en nuestro entorno para un desarrollo sustentable de la actividad turística y de pesca, teniendo como prioridad la salud de losecosistemas”, comentó Isabelle Nelson Morales, integrante del equipo de investigación.
Agregó que los resultados también plantean la necesidad de repensar las estrategias de desarrollo sustentable en torno al turismo y la pesca, priorizando la conservación de los ecosistemas como base para cualquier actividad económica.
La Isla San José, situada a unos 60 kilómetros al norte de La Paz, se ha convertido en un punto de referencia para entender los efectos del calentamiento global en un ambiente con mínima intervención humana.

Su estabilidad y aislamiento ofrecen una ventana para observar cómo el cambio climático altera los procesos naturales incluso en lugares aparentemente protegidos. Los investigadores consideran que lo que ocurre en la isla podría ser un anticipo de lo que se replicará en otras zonas del Golfo de California durante los próximos años.
El estudio continúa en 2026
Este proyecto de investigación seguirá durante el 2026 con nuevas fases de monitoreo donde se explorarán nuevas profundidades con la incorporación de vehículos operados remotamente para análisis oceanográficos más detallados.
Además, se prevé ampliar las acciones de divulgación científica para acercar los hallazgos a la sociedad y fomentar una mayor conciencia ambiental. Para el doctor Ramos, esta continuidad será clave para generar estrategias de conservación efectivas y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas costeros.

El programa cuenta con el apoyo de Grupo Indi, una empresa mexicana con experiencia en infraestructura y proyectos marítimos, que ha decidido respaldar esta iniciativa como parte de su compromiso con la conservación ambiental. Gracias a esta colaboración, el equipo de la UABCS ha podido ampliar su capacidad técnica y acceder a nuevas herramientas de monitoreo, lo que ha fortalecido la calidad y el alcance del estudio.
Fuente: Universidad Autónoma de Baja California Sur










