Un reciente descubrimiento científico ha puesto en el centro de atención a las ballenas jorobadas, no solo como gigantes del océano, sino como posibles modelos para entender inteligencias completamente diferentes a la humana.
Grecia Bojórquez/ NORO
Debido a un comportamiento nunca antes observado, la creación intencional de anillos de burbujas frente a personas, investigadores del Instituto SETI y la Universidad de California en Davis sugieren que las ballenas jorobadas podrían estar intentando iniciar una forma de comunicación entre especies.

Esta línea de investigación no solo reconfigura nuestra comprensión sobre la inteligencia animal, sino que también se vincula con la exploración de inteligencia extraterrestre y el desarrollo de inteligencia artificial. Y mientras la ciencia busca señales en el espacio, los cetáceos que llegan cada invierno a Los Cabos podrían estar dejando pistas mucho más cerca de lo que pensamos.
Anillos de burbujas y un posible mensaje para los humanos
Durante los últimos años, los científicos han documentado un fenómeno singular: ballenas jorobadas generando anillos de burbujas cuando se acercan voluntariamente a humanos, ya sea en embarcaciones o nadando en el océano. A diferencia de la “red de burbujas” que usan para cazar, estos anillos son individuales, simétricos y no están relacionados con la alimentación. Lo llamativo es que sólo se forman cuando hay humanos cerca.

El estudio, publicado recientemente en Marine Mammal Science, analizó 39 anillos producidos por 11 ballenas distintas en al menos 12 encuentros, todos registrados en presencia de personas. En esos momentos, las ballenas no mostraron señales de estrés o agresividad, sino conductas suaves y lentas: avanzaban con calma, giraban lentamente y hasta realizaban saltos espía para observar por encima del agua.
Para Fred Sharpe, coautor del estudio, estos anillos de burbujas parecen más un intento de interacción que otra cosa. Las ballenas manipulan la forma y tamaño de los anillos, y a menudo observan cómo reaccionan las personas, lo que muestra una conducta activa, controlada y posiblemente intencionada.
¿Un modelo para entender inteligencia alienígena?
El proyecto detrás de estas observaciones se llama WhaleSETI (nombre alude directamente a SETI), cuya iniciativa busca señales de vida inteligente fuera de la Tierra. La conexión entre las ballenas jorobadas y esta búsqueda puede parecer extraña, pero tiene sentido si se considera que los cetáceos representan uno de los sistemas de comunicación no humanos más complejos del planeta.

Según explicó Laurance Doyle, científico del Instituto SETI, el objetivo es estudiar patrones de comunicación en especies inteligentes no humanas, como las ballenas, para construir filtros que podrían ayudar a detectar señales alienígenas. En otras palabras, si queremos encontrar inteligencias radicalmente distintas a la nuestra, primero tenemos que entender mejor las que ya existen aquí.
El caso de las jorobadas resulta particularmente valioso porque no usan palabras ni símbolos como nosotros, pero claramente interactúan entre sí, y ahora, posiblemente con nosotros, a través de sonidos, movimientos y burbujas. Esto amplía el campo de lo que consideramos comunicación e inteligencia.

Si las ballenas pueden intentar comunicarse con las personas sin esperar respuesta inmediata, eso sugiere que la curiosidad es un principio que puede compartir cualquier forma de vida avanzada. Esta idea también ha cobrado fuerza en debates recientes sobre inteligencia artificial, donde se investiga cómo reconocer, e incluso imitar, patrones de inteligencia no humana.
En Los Cabos, las ballenas también tienen algo que decir
Para muchos, las ballenas jorobadas son ya una maravilla natural, y cada año, de diciembre a abril, cientos de estos cetáceos migran desde el norte del Pacífico hasta las aguas cálidas del Mar de Cortés y el Pacífico frente a Baja California Sur, donde se aparean y tienen crías.
Durante la temporada de avistamiento en Los Cabos, turistas de todo el mundo se embarcan para ver a estos animales de cerca. Pero detrás del espectáculo turístico podría estar ocurriendo algo mucho más profundo: una invitación a observar cómo la inteligencia se manifiesta de formas inesperadas.

A diferencia de otras especies, las ballenas jorobadas parecen disfrutar el contacto visual y físico con las personas. En varias ocasiones, se han acercado a las lanchas, han nadado a su alrededor y, en algunos casos, han generado estos anillos de burbujas frente a los ojos atónitos de los visitantes.
Si bien aún no se entiende con certeza qué quieren decirnos, estos encuentros abren la puerta a nuevas formas de pensar nuestra relación con el resto del planeta y, con el universo. Tal vez, antes de buscar civilizaciones avanzadas en otras galaxias, debamos aprender a escuchar a las que ya habitan nuestros océanos.
Con información de DW, Levante, Wired e Infobae.




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