La organización Nuestro Futuro presentó un amparo para que cetáceos que llegan al Mar de Cortés sean sujetos de derecho, desafiando el estatus de sujetos de la ley.
Ricardo Amador/NORO
La organización Nuestro Futuro presentó un amparo en tribunales mexicanos buscando el reconocimiento de las ballenas y otros cetáceos del Mar de Cortés como sujetos de derechos, en una estrategia legal que busca detener proyectos que afecten su ciclo de vida.

El litigio de Nuestro Futuro se enfoca en la Justicia Climática, considerada por la organización como un subconjunto más específico de la Justicia Ambiental. Elena López, abogada y Coordinadora de Investigación Aplicada de Nuestro Futuro, explicó que la estrategia legal contra la industrialización en el Noroeste del país es una aplicación práctica de la teoría jurídica de los Derechos de la Naturaleza.
Este enfoque legal busca transformar el entendimiento tradicional del derecho. Cuestiona la idea de que los animales y ecosistemas son meros «objetos de la propiedad humana» y exige que se reconozca el valor intrínseco de todo ser vivo. El objetivo es que la sociedad se reconozca como parte del ecosistema, y no como su dueño.
La obligación de proteger a las ballenas
El fundamento del amparo se construye a partir de la legislación existente en México. La ley establece una «obligación nacional de conservación de la vida silvestre» para todas las personas.
“Si todas las personas tenemos obligaciones de cuidar la vida silvestre, entonces las ballenas, como vida silvestre, tienen derecho a ser protegidas”, detalló Elena López, resumiendo el giro argumentativo central de la demanda.
Al elevar a las ballenas a la categoría de sujetos de derechos, se les otorgan facultades para exigir judicialmente su protección, abriendo la puerta a nuevas exigencias y garantías en el ámbito legal.
Las ballenas son consideradas especies paraguas, lo que significa que su estado de salud es un indicador directo del bienestar total del ecosistema marino del Mar de Cortés.
Biológicamente, las ballenas son cruciales para el equilibrio marino: actúan como sumideros de carbono, y sus heces fertilizan el fitoplancton, que es la base de toda la cadena trófica.

El Mar de Cortés es un lugar estratégico para estos mamíferos, ya que allí cumplen ciclos vitales fundamentales como la reproducción, el parto y la lactancia. Sin embargo, la evidencia científica presentada en el amparo documenta cómo la industrialización los afecta.
Según Nuestro Futuro, las coaliciones con buques de gran calado son una de las principales causas de muerte, y el ruido submarino de las hélices de esas naves genera frecuencias que dañan el sistema auditivo de los cetáceos, esencial para su comunicación y alimentación.
Cuando las ballenas entran al juzgado
El reconocimiento legal de las ballenas, para la asociación, significaría una serie de obligaciones para las autoridades. El Derecho al Libre Tránsito exigiría medidas concretas para evitar la colisión con buques.
Además, según Elena, el Derecho a la Alimentación implicaría generar programas integrales para frenar la contaminación, como la filtración de herbicidas de campos de golf en zonas costeras, que matan el fitoplancton consumido por la ballena azul, cuya única zona de alimentación en el país se encuentra precisamente en la Baja Sur.
El amparo tiene un objetivo que va más allá de la protección de una sola especie. Nuestro Futuro busca la declaración de todo el Golfo de California como Hábitat Crítico.

“Si declaras el Golfo de California como un hábitat crítico, protegemos a todas las especies del golfo, no solo a las ballenas. El argumento es que las ballenas en representación de toda la biodiversidad del Golfo exigen la protección de esta zona”, puntualizó López.
Este esfuerzo protegería a toda la zona. Por ejemplo, el Proecto Saguaro busca consolidarse en una zona de anidación de tortugas, y de las siete especies de tortuga marina que existen en el mundo, cinco habitan en el Golfo de California.
El objetivo final es generar una estrategia conjunta de conservación de todo el tesoro biológico que representa la zona.
Un hábitat crítico y un cambio de paradigma con el Proyecto Saguaro
El proyecto de gas natural licuado, ubicado en Puerto Libertad, Sonora, es la amenaza directa que impulsó el litigio. La planta busca importar gas desde Texas para luego licuarlo y exportarlo en grandes buques cisterna.
Aunque la autorización ambiental original data de 2006, su desarrollo activó la estrategia de defensa en años recientes. La organización considera que es una coyuntura afortunada, ya que la estrategia más viable es prevenir la construcción de estos proyectos, en lugar de intentar reparar los daños una vez que la operación haya comenzado.

La organización ha recolectado más de 2,500 firmas de apoyo de catorce estados, superando sus expectativas y demostrando un interés creciente en la conservación.
La admisión del amparo por un juzgado federal es vista por Nuestro Futuro como la primera gran victoria legal. A corto plazo, el caso a ya puso en la mesa de discusión el reconocimiento del valor de la naturaleza en el sistema jurídico mexicano, marcando el camino para futuras demandas a nombre de ecosistemas y especies en todo el país.




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