Un “shériff contra el calor” podría ser clave para enfrentar las olas de calor extremo que afectan cada vez más a ciudades del noroeste de México.
Grecia Bojórquez/ NORO
Las olas de calor extremo son una amenaza que afecta cada vez más a las zonas urbanas en todo el mundo. Mientras que ciudades internacionales ya implementan la figura del “shériff contra el calor”, un responsable designado para coordinar acciones contra las altas temperaturas, en México esta idea apenas empieza a tomar forma.

En particular, los estados del noro enfrentan temperaturas históricas que hacen urgente replantear cómo se enfrentan estos riesgos. ¿Deberían estos estados contar con su propio shériff contra el calor?
El calor urbano, un riesgo cada vez más grave
La evidencia científica muestra que el calentamiento global está aumentando la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor. Entre mayo de 2024 y mayo de 2025, cerca de 4 mil millones de personas a nivel global enfrentaron al menos 30 días adicionales de calor extremo, según un informe reciente apoyado por la Cruz Roja y otras instituciones.
Las ciudades sufren especialmente debido al llamado efecto “isla de calor urbana”, donde el asfalto, el concreto y la escasez de áreas verdes hacen que sus temperaturas sean mucho más altas que en zonas rurales cercanas.

En México, el fenómeno es evidente y de esta misma evidencia hablan los expertos como los investigadores de la UNAM, quienes advierten que el país se calienta a un ritmo mayor que el promedio global, con un aumento de 3.2 grados por siglo frente a los 2 grados a nivel mundial.
Este año, en plena ola de calor, algunas regiones del norte, incluyendo Sonora, Durango, Chihuahua, Sinaloa y Baja California, reportaron temperaturas que superaron los 45 grados Celsius, con riesgos directos para la salud de la población.

La Organización Mundial de la Salud estima que el calor extremo provoca alrededor de 500 mil muertes anuales a nivel mundial, principalmente en Asia y Europa, pero también con impactos importantes en América. En México, las autoridades ya reportan fallecimientos por golpes de calor y un aumento en enfermedades relacionadas con las altas temperaturas.
¿Quién es y qué hace un shériff contra el calor?
El concepto de “shériff contra el calor” o Chief Heat Officer (CHO) fue creado en 2021 por el Atlantic Council, un think tank estadounidense, para enfrentar la amenaza del calor extremo en las ciudades. Esta figura pública se encarga de coordinar políticas y acciones para proteger a la población de las olas de calor, desde la planificación urbana hasta la gestión de emergencias.
Entre sus responsabilidades están diseñar estrategias para enfriar las ciudades a largo plazo, como fomentar techos y pavimentos que reflejen la radiación solar, incrementar áreas verdes y vegetación urbana, crear refugios climáticos y establecer sistemas de alerta temprana.

Además, el CHO trabaja para integrar la variable del calor en todas las decisiones urbanísticas y de salud pública, considerando especialmente a los grupos vulnerables, como adultos mayores, niños, personas en situación de calle y trabajadores al aire libre.
Ciudades como Atenas, Phoenix, Barcelona o Friburgo ya cuentan con estos responsables del calor, y han implementado desde centros de hidratación hasta la apertura de museos y edificios públicos como refugios frescos durante los episodios de calor extremo. En algunos países, como India, se ha legislado para que todos los estados nombren un responsable de calor, dada la urgencia del problema.
¿Sería viable y necesario un shériff contra el calor en el noroeste?
La experiencia internacional y los avances en ciudades con responsables de calor muestran que esta figura puede ser clave para anticipar y mitigar riesgos. Para estados del noroeste mexicano, donde el calor extremo ya se vive con intensidad y frecuencia, nombrar un shériff contra el calor podría facilitar la coordinación entre áreas de gobierno, obtener recursos y diseñar políticas a largo plazo para enfrentar el fenómeno.

Los estados del noro tienen además particularidades que aumentan su vulnerabilidad, que son grandes extensiones urbanas asfaltadas, baja cobertura arbórea en zonas marginales y una población trabajadora que pasa muchas horas expuesta al sol. La desigualdad también juega un papel importante, pues quienes no tienen acceso a aire acondicionado o viven en viviendas precarias sufren más las consecuencias del calor.

En México, la Secretaría de Salud reportó al menos cuatro muertes por esta causa en mayo de 2025, aunque la cifra podría ser mayor si se consideran enfermedades agravadas por las altas temperaturas.
Por eso, expertos internacionales insisten en que el rol del shériff del calor debería ser tan común como el de un jefe de bomberos o de protección civil. No se trata de una figura simbólica, sino de alguien que coordine respuestas ante una amenaza real y creciente.
Con información de DW, onebillionresilient.org y El País.




.png)


.png)

