El compositor sonorense presentó una sesión en vivo donde habló de su trayectoria, su proceso creativo y el reto de equilibrar la música para cine con proyectos personales.
Ricardo Amador/NORO
En el estudio de NORO Community Radio, Alejandro Karo encontró un espacio para mostrar la otra cara de su música. Reconocido por su trabajo como compositor para cine, Karo aprovechó esta sesión en vivo para interpretar algunas de sus piezas más representativas, pero también para abrir la puerta a una conversación sobre su carrera, su búsqueda personal y la forma en que concibe la creación musical.

En un piano instalado en un teatro íntimo, Karo contó cómo ha transitado del encargo cinematográfico a una propuesta más íntima, construida a partir de su propio instinto creativo.
Aunque hoy se le identifique como un compositor ligado al cine, Alejandro Karo reconoce que esa no fue su meta inicial. Sus primeros trabajos profesionales fueron en publicidad, un terreno que le permitió desarrollar disciplina y precisión.
“La música para cine fue algo que llegó por una oportunidad, pero empecé haciendo publicidad. Y después de publicidad, como que directores que hacían publicidad también hacían cine, me contrataron y lo tomaba”, compartió para NORO Community Radio.

Aun así, confiesa que su sueño original era escribir música instrumental y dedicarse a dar conciertos como solista. Fue hasta los 29 años cuando retomó con fuerza su vocación de concertista, una faceta que hoy complementa con entusiasmo.
La complejidad de encontrar un sonido
Para Alejandro Karo, el verdadero reto de componer no está en la técnica ni en la organización de escenas, más bien en encontrar el sonido que define la identidad de un proyecto. Afirma que lo más difícil siempre es descubrir cómo debe sonar una historia.
“Cuando hago música para cine eso es lo difícil, encontrar cómo suena la historia”, explicó.

Una vez que ese concepto está claro, el resto fluye con mayor facilidad. Con los años ha cambiado su manera de abordar la composición: antes solía trabajar a partir de guiones o de cortes preliminares, pero muchas veces se encontraba con que la imagen final difería de lo que había imaginado.
Por eso, hoy prefiere componer música sin la presión inmediata de la película, acumular material temático y después probar qué fragmentos funcionan mejor con la narrativa audiovisual. Ese proceso, asegura, le ha dado más libertad y honestidad en su obra.
Hermosillo es el punto de partida para la música de cine
Vivir en Hermosillo nunca ha sido un impedimento para su desarrollo. Aunque residió un tiempo en Ciudad de México, Alejandro Karo asegura que la digitalización ha transformado la manera de trabajar en la industria cinematográfica.
Hoy puede colaborar en un documental con una directora de República Dominicana sin necesidad de estar físicamente en otro país. Para él, lo importante es la capacidad de comunicación y el acceso a internet, más que la ubicación geográfica. En ese sentido, reivindica a Hermosillo como su base de operaciones, un lugar que lo conecta con sus raíces y al mismo tiempo lo mantiene abierto al mundo.

El compositor también reflexiona sobre el florecimiento cultural en el noroeste del país. Aunque reconoce que siempre ha habido talento en distintas disciplinas, considera que en los últimos años Sonora ha ganado visibilidad en la escena internacional.
“Sí siento que Sonora ha tenido un boom en los últimos años, pero en realidad siempre ha habido expositores, de cualquier rubro. Cine, música, lo que sea, siempre ha habido expositores, pero siento que ahorita no sé si el noro o México en general está de moda en el mundo”, señaló.
Añadió que la música regional mexicana ha impulsado este reconocimiento, y menciona que hoy nombres como Carín León o Gabito Ballesteros que son identificados automáticamente con el estado.
¿Cuáles son las influencias de Alejandro Karo?
Curiosamente, su atención profunda a las bandas sonoras llegó después de que ya estaba involucrado en la industria.
Al preguntarle cuál fue la primera película a la que le prestó especial atención a la banda sonora, contó: “De seguro fue una Harry Potter o algo así, pero fue ya después de que empecé a hacer música para cine”.
Pero una vez que empezó a componer para cine se obligó a escuchar con detalle a otros compositores. Descubrió a figuras como Hans Zimmer, Philip Glass o Alexandre Desplat, y se dedicó a explorar sus catálogos para entender cómo lograban darle identidad a una historia desde el sonido.

“Dije: voy a escuchar a ver cómo le hacen los que sí son de verdad. Y ya como que de ahí aprendí bastantes cosas”, relató.
Ese aprendizaje le permitió afinar su propio oído y, aunque aún no considera que tenga un sello inconfundible, sí identifica la importancia de reinventarse con cada proyecto y evitar la repetición.
La sesión en NORO Community Radio quedó como una declaración de intenciones. Alejandro Karo reafirmó su compromiso de hacer música más íntima y auténtica, una que pueda sostenerse en vivo y que exprese lo que no cabe en los encargos cinematográficos.




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