Los artistas reflexionaron sobre la norteñización cultural que impulsa nuevos sonidos, identidades y escenas más allá del regional.
Ricardo Amador/NORO
Durante La Ruina Oktoberfest, en Hermosillo, Toy Selectah y Dámaris Bojor compartieron micrófono en una entrevista con NORO para hablar sobre la transformación sonora que vive México: la expansión global de los géneros del norte.

En la entrevista, transmitida por Noro Community Radio, los artistas compartieron cómo la llamada “norteñización del mundo” se ha convertido en un fenómeno cultural que trasciende la música y redefine lo que entendemos como identidad mexicana contemporánea.
El productor regiomontano, Toy Selectah, confesó que conoció a Dámaris Bojor gracias a una publicación de NORO.

“Yo descubrí a Dámaris Bojor por el NORO. Haber encontrado a una artista como Dámaris y ver lo que ha pasado en estos dos años demuestra que la labor que ustedes hacen genera resultados”, afirmó.
Esa conexión entre un productor de alcance internacional y una artista emergente refleja la importancia de hablar de lo que sucede en la región como puente entre escenas regionales y plataformas globales. Desde entonces, Toy Selectah funge como manager de Dámaris Bojor y se han convertido en voceros de una nueva ola musical que mira al norte como punto cardinal creativo.
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El norte es un laboratorio de sonido
El encuentro se dio en el Parue La Ruina, un espacio importante de Hermosillo que ha consolidado su papel como centro cultural abierto y diverso. “Es un recinto que permite cohesión social. Ver lo que sucede aquí en un día como hoy es fabuloso”, destacó Toy Selectah.

El productor comparó el ambiente del festival con los ecosistemas urbanos que han impulsado otras escenas: Monterrey, Austin, Tucson. Según él, estos espacios son esenciales porque permiten que la cultura local se exprese sin filtros, combinando música, gastronomía y comunidad.
Por su parte, Dámaris subrayó que la diversidad de propuestas que pasan por el escenario hermosillense refleja el carácter híbrido del noroeste mexicano.
La norteñización de la música, beneficio cultural para el noroeste
En la conversación, Toy Selectah explicó que la historia de la música norteña es una historia de migración e innovación. Desde el acordeón europeo que llegó por Texas en el siglo XIX, hasta la creación de los primeros conjuntos que mezclaban polkas, valses y corridos, el sonido del norte ha sido resultado de cruces culturales.
“El acordeón fue una innovación: permitió que un solo músico hiciera melodía y acompañamiento. Es la historia de un instrumento que cambió la manera de contar quiénes somos”, señaló Toy.

Dámaris complementó con una lectura más contemporánea: “Antes, la cultura estaba muy centralizada en Ciudad de México. Ahora, con las redes, la gente del centro quiere asomarse al norte para conocer otras formas de expresión”.
Ambos coincidieron en que la norteñización no es solo una tendencia musical, sino una reivindicación cultural: una forma de decir “aquí estamos”, de mostrar que el norte también es México, y que su estética, desde la vestimenta hasta el lenguaje, puede resonar en todo el mundo.

Esta reflexión conecta con un cambio en la industria, la revalorización del capital cultural del norte.
Dámaris lo resume desde su experiencia personal: “Lo norteño se volvió popular porque siempre fue auténtico. Solo hacía falta que lo miraran.”




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