En México, las mujeres ganan en promedio 66 centavos por cada peso que perciben los hombres y reportan menor acceso a productos financieros, según datos recientes de INEGI y estudios sobre inclusión financiera.
Ricardo Amador/NORO
En México, la brecha financiera o brecha económica de género se refleja en la participación laboral y los ingresos, pero también en el acceso al sistema financiero. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que las mujeres perciben menores ingresos que los hombres y cuentan con menor acceso a productos financieros. Esta combinación limita sus oportunidades económicas y su movilidad social.

La desigualdad económica entre hombres y mujeres comienza desde su participación en el mercado laboral. De acuerdo con el INEGI, en 2024 el 46.3% de las mujeres de 15 años o más, se clasificó como económicamente activa. La participación femenina es menor que la masculina, lo que condiciona desde el inicio su presencia en la actividad económica.
Esta diferencia también se observa en la estructura del empleo. Los Censos Económicos de 2023 indican que las mujeres representan el 43.6% del personal ocupado en el país. La cifra muestra avances en la integración femenina al mercado laboral, pero también revela que todavía existe una participación desigual. Este punto de partida es clave para entender cómo se desarrollan otras brechas económicas a lo largo del tiempo.
Diferencia de ingresos: la brecha cuantificable de la desigualdad
Las diferencias se vuelven más evidentes al analizar los ingresos. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, el ingreso monetario promedio trimestral en México fue de $30,160 pesos. Sin embargo, cuando se examinan los datos por sexo, aparece una distancia significativa entre hombres y mujeres.
Los hombres reportaron un ingreso trimestral de $36,047 pesos en promedio, mientras que en el caso de las mujeres la cifra fue de $23,714 pesos. Esto significa que, en promedio, las mujeres perciben alrededor del 66% del ingreso de los hombres, una diferencia que suele resumirse a que por cada peso que gana un hombre, una mujer recibe aproximadamente 66 centavos.
Esta brecha salarial tiene implicaciones negativas, ya que los ingresos determinan la capacidad de ahorro, la posibilidad de enfrentar gastos imprevistos y la oportunidad de acceder a instrumentos financieros que permitan construir patrimonio a largo plazo.
Acceso al sistema financiero
La desigualdad también se refleja en el acceso al sistema financiero formal. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, el 76.5% de la población adulta en México cuenta con al menos un producto financiero. No obstante, al analizar las cifras por género se observa nuevamente una diferencia relevante.

Mientras que el 80.9% de los hombres reportó tener algún producto financiero, en el caso de las mujeres la proporción fue de 72.8%. La brecha también aparece en la tenencia de cuentas de ahorro formales, que alcanzan al 68% de los hombres y al 58.6% de las mujeres. Incluso, cuando las mujeres participan en la economía, tienen una menor presencia dentro del sistema financiero formal.
Un estudio, sobre la brecha financiera de género, analizó los cambios que comienzan a observarse en el acceso de las mujeres a servicios financieros en México y explica mejor este fenómeno.
Una brecha financiera que también tiene dimensión regional
La diferencia entre hombres y mujeres no desaparece cuando se observan regiones con mayor acceso financiero. El Centro de Estudios Espinosa Yglesias señala en su informe Ruta hacia la inclusión financiera 2025 que existe una brecha de diez puntos porcentuales entre hombres y mujeres en materia de inclusión financiera.
El estudio indica que el 54% de los hombres cuenta con inclusión financiera, mientras que entre las mujeres la proporción es de 44%. Incluso en regiones con mayor acceso al sistema financiero, como el norte del país, la diferencia se mantiene.

En esa zona, el 71% de los hombres presenta inclusión frente al 66% de las mujeres. En el sur, donde el acceso general es menor, la brecha financiera también persiste: el 35% de los hombres cuenta con inclusión financiera frente al 25% de las mujeres. Estos resultados sugieren que el problema no se limita a la disponibilidad de servicios financieros en determinadas regiones, sino que responde a desigualdades estructurales más profundas.
La brecha de género es un desafío económico y social
La brecha financiera de género tiene implicaciones para el desarrollo económico del país. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que una mayor participación económica femenina podría impulsar el crecimiento económico y ayudaría a reducir el rezago que México mantiene frente a las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Cuando las mujeres participan menos en la economía, reciben menores ingresos y tienen menor acceso al sistema financiero. Incluso, disminuye sus posibilidades de ahorrar, invertir y construir patrimonio. Estos factores influyen a la movilidad social y a la capacidad de las personas para mejorar sus condiciones económicas en el futuro.




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