Comprar a negocios locales incrementa la derrama económica dentro del estado y fortalece a las pymes, creando un efecto multiplicador que no se genera al comprar en cadenas nacionales.

Daniela Valenzuela / NORO
Este Buen Fin, consumir en negocios locales puede generar un mayor impacto en la economía regional, al mantener la derrama dentro del estado y fortalecer a las pymes, explicó el economista Santiago Robles.
Aunque el Buen Fin nació para incentivar el consumo formal, no todos los sectores reciben el mismo beneficio. En estados como Sonora, donde las pymes sostiene gran parte de la actividad productiva, las compras locales pueden amplificar el impacto económico del evento.
El consumo local activa la derrama económica regional


El Buen Fin eleva la demanda, pero su impacto en la economía regional depende de quién captura ese gasto.
Cuando las compras se dirigen a negocios locales, el dinero circula dentro del estado y detona un efecto multiplicador que sostiene a las pymes, permite pagar nóminas, reponer inventarios y mantener operaciones activas.
“Cuando la gente compra en empresas pequeñas o medianas de su ciudad, ese ingreso les permite seguir operando, invertir y sostener la actividad económica que ya existe”, asegura Robles.
Muchos de estos negocios adquieren sus insumos en la misma región, por lo que la derrama llega también a proveedores, talleres, servicios logísticos y empleos de proximidad. En estados con cadenas productivas locales, cada compra puede beneficiar a múltiples eslabones de la economía.

Tan solo en 2024, la Canaco Hermosillo estimó una derrama cercana a los 2 mil 500 millones de pesos durante el Buen Fin, una de las temporadas más fuertes del año para el comercio.
Esa derrama muestra cómo, cuando el gasto permanece en la comunidad, termina beneficiando a más comercios y actividades alrededor.
Comprar loca: el impacto en las pymes

La diferencia económica entre comprar en negocios locales y hacerlo en cadenas nacionales es significativa. Mientras los corporativos centralizan utilidades fuera del estado, las pymes redistribuyen la derrama dentro de la comunidad.
“Cuando compras a una empresa internacional, la mayor parte del dinero termina saliendo de la región; en cambio, cuando consumes local, ese flujo sigue circulando aquí”, explicó Robles.

Ese movimiento se puede ver en empleos de proximidad, proveedores que operan en la misma ciudad, mantenimiento y crecimiento de comercios, ingresos que se quedan dentro de la comunidad y un tejido económico local más fuerte y resistente.
Robles añade que este tipo de consumo también empuja a muchos negocios a formalizarse. Para sumarse al Buen Fin, deben cumplir con requisitos fiscales y habilitar pagos digitales o meses sin intereses, lo que en la práctica los lleva a ordenar su operación y profesionalizarla.
“Para entrar al Buen Fin, el negocio tiene que estar dado de alta y tener relación con bancos para ofrecer meses sin intereses”, señaló Robles.
Esto permite que las pymes:
- Adopten herramientas digitales.
- Accedan a financiamiento.
- Amplíen métodos de pago.
- Compitan en mejores condiciones.
El resultado es un ecosistema empresarial que puede retener mejor la derrama económica.
Educación financiera para evitar compras impulsivas durante el Buen Fin

Con la llegada del aguinaldo, las compras impulsivas aumentan. Por eso, la educación financiera se vuelve esencial para equilibrar oportunidades con estabilidad económica.
Robles propone tres pasos básicos:
- “Primero hay que distinguir si lo que queremos comprar es una necesidad o solo un deseo”.
- Revisar precios antes de comprar para saber si la oferta es real.
- Evaluar la capacidad de pago si se utilizarán meses sin intereses.

Aplicar educación financiera permite aprovechar el Buen Fin sin comprometer la estabilidad económica y al mismo tiempo favorecer al consumo local en categorías como alimentos, electrónicos, calzado y electrodomésticos.
Aunque el Buen Fin no fue diseñado como un programa de desarrollo, Robles considera que puede funcionar como un punto de impulso para la región si se acompaña de formalización empresarial, mejores incentivos y decisiones de compra más informadas.
“El Buen Fin puede ser un motor para el crecimiento local, especialmente para las pymes, siempre que vaya de la mano con planeación y educación financiera”, señaló.
Para Sonora y el noroeste, orientar las compras hacia negocios locales mejora la derrama económica y fortalece la estructura productiva que sostiene a la región.
Con información de Gobierno de México, El Economista y BBVA.










