En la Bahía de La Paz fueron identificados 56 tiburones ballena y 950 avistamientos durante la temporada 2025-2026. Estos ejemplares llegan principalmente para alimentarse, lo que motivó a Karla Muñoz quedarse en Baja California Sur y dando origen años después a Buenamar Tours.
Por Miguel Gálvez / NORO
Karla Muñoz llegó a Baja California Sur atraída por una especie que hasta entonces conocía desde su formación como médica veterinaria: el tiburón ballena. Su intención era trabajar cerca de estos ejemplares, pero el contacto cotidiano con el mar terminó cambiando también la dirección de su vida profesional.
Entre monitoreos, recorridos y jornadas sobre una embarcación, encontró en La Paz un lugar para quedarse. Esa experiencia la llevó después al trabajo como guía de naturaleza y, en 2024, a fundar junto con Adriana, su mamá, Buenamar Tours.
“A mí ya me gustó estar en el mar, estar arriba de una lancha, navegando, buscando el tiburón, haciendo todo eso. Yo dije: de aquí soy”, recuerda la veterinaria.
En 2020 comenzó a trabajar como guía en recorridos de tiburón ballena en la Isla Espíritu Santo y también incursionó en actividades con lobos marinos. Conocer el turismo desde dentro también le hizo preguntarse qué podía aportar más allá de llevar visitantes hasta un paisaje o una especie.
De esa inquietud surgió Buenamar Tours, proyecto que fundó en 2024 junto con Adriana, su mamá. Desde La Paz, la empresa familiar desarrolla recorridos por Isla Espíritu Santo y actividades que dependen de las temporadas naturales, como el encuentro con tiburón ballena y el avistamiento de distintos cetáceos.

La filosofía detrás de Buenamar Tours
La forma de trabajar de Buenamar Tours parte de una idea que Karla mantiene desde sus años como guía: visitar un espacio natural implica entender que las personas son quienes deben adaptarse al entorno.
“Nosotros no vivimos del turismo, vivimos del respeto a la naturaleza”, señala.
Esa visión se refleja en acciones sencillas. Durante los recorridos utilizan termos rellenables para reducir el consumo de botellas de plástico. También, Karla busca que los visitantes comprendan por qué deben regresar con sus residuos, mantener distancia de los animales y evitar intervenir en los lugares que conocen.
La intención es que ese aprendizaje permanezca después del recorrido. “Es un turista que se convierte en un turista responsable”, explica Karla.

Las recomendaciones cambian dependiendo de la especie. Durante el nado con snorkel para conocer a los lobos marinos en Isla Espíritu Santo, los visitantes deben seguir la ruta del guía. Para ello, deben usar chaleco salvavidas y evitar tocar animales, corales o rocas.
“Si el lobito se te acerca, simplemente es dejar, brazos cruzados, puñitos cerrados y dejar que él juegue, porque está en su vida libre”, explica.
Con el tiburón ballena las medidas son más estrictas, ya que los grupos que ingresan al agua son reducidos. Primero, es indispensable saber nadar, mantener suficiente distancia y evitar que varias embarcaciones permanezcan alrededor del ejemplar, ya que pueden generarles estrés y, en ocasiones, los tiburones ballena han salido lastimados.
Para quienes visitan playas o áreas naturales por su cuenta, Karla recomienda utilizar bloqueador biodegradable, evitar aerosoles y envases de vidrio. Además, los visitantes deben llevar una bolsa para regresar con sus residuos y utilizar recipientes reutilizables para los alimentos. También aconseja evitar hieleras de unicel, pues el material puede romperse fácilmente y quedar disperso en el entorno.

Un trabajo que depende del mar y su conservación
La presencia de especies como el tiburón ballena permite entender la relación directa entre turismo y conservación. Estos ejemplares llegan a la Bahía de La Paz principalmente para alimentarse de plancton —diminutos organismos acuáticos—. Las condiciones del agua, los vientos y la disponibilidad de plancton pueden modificar la presencia de diversas especies como el tiburón ballena.
Karla señala que algunas temporadas han cambiado con los años y que recorrer constantemente los mismos sitios le permite observar transformaciones en el entorno.
“No importa las veces que vayas, siempre te encuentras algo nuevo, aprendes algo nuevo”, cuenta.
Esa relación con la naturaleza también forma parte de la dinámica de Buenamar. Cada aniversario realizan una limpieza de playa, actividad que esperan mantener conforme crezca el proyecto.
“Si tú amas lo que haces, tienes que respetarlo, tienes que cuidarlo para conservarlo”, resume Karla.
Su recomendación para quienes llegan a Baja California Sur es sencilla: conocer sus paisajes y especies sin olvidar que se trata de ecosistemas vivos y que cada visitante puede reducir su impacto.
“Que visite, pero que visite de una manera responsable”, concluye.
Para Buenamar, esa idea resume el origen del proyecto: vivir cerca del mar, aprender de él y procurar que quienes llegan a conocerlo comprendan también por qué es necesario cuidarlo.




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