Chachareando Café comenzó como una barra de café de especialidad. La cafetería que vive entre los pasillos de un mercado sobre ruedas en Tijuana, hoy reúne a clientes que han seguido el proyecto a lo largo del tiempo.
Ricardo Amador / NORO
Todo tijuanense —y mexicano— sabe que chacharear es salir a buscar entre cosas usadas o antiguas con la emoción de encontrar algo especial que otros pasaron por alto. Es curiosear, descubrir y darle una segunda vida a los objetos.
En un tianguis o mercado sobre ruedas de Tijuana, donde cada fin de semana aparecen objetos de segunda mano, ropa y herramientas usadas, nació una cafetería en 2024. Esta meca al café ha encontrado un lugar fijo y ha recordado a quienes la acompañaron desde el principio.
Chachareando Café surgió como un proyecto improvisado entre dos amigos, Alberto Galván (@indigno27_) y Benjamín “Barista de Barrio” (@barista_de_barrio). Con el tiempo, Chachareando Café se convirtió en una comunidad que ha seguido cada una de sus mudanzas gracias a una idea que sus fundadores consideran esencial: hacer buen café y crear un espacio donde las personas quieran quedarse.

Antes de servir lattes o diseñar el icónico menú de bebidas inspirado en lugares emblemáticos de Tijuana, Alberto Galván vendía ropa en un mercado sobre ruedas. En sus ratos libres recorría los puestos para chacharear y buscar cafeteras italianas, prensas francesas, molinos y otros accesorios de café. Con estas herramientas, Alberto aprendía técnicas de extracción con ayuda de videos en internet.
Después, Alberto comenzó a llevar una máquina de expreso únicamente para prepararse café mientras trabajaba. Lo que no imaginó fue que serían los comerciantes y clientes del mercado quienes lo convencieron de convertir ese gusto en un negocio.

“Duré meses así, llevando mi máquina para hacer mi café. Los mismos locatarios me preguntaban si no vendía y siempre les decía que era para mí. Mi familia también empezó a insistirme en vender café. Fue ahí cuando pensé que estaría padre hacer una barra de café de especialidad en un lugar donde no había nada parecido. Ahí fue cuando empecé a darle forma al proyecto”, contó Alberto Galván en una entrevista exclusiva a NORO.
Un café que nació “chachareando”
La primera barra se instaló en medio del mercado sobre ruedas con una propuesta poco común: café de especialidad servido entre los puestos del tianguis. La curiosidad hizo que muchas personas se acercaran. Después, probaban las bebidas y luego le preguntaban a Alberto cuándo volvería a instalarse.
Meses después, el proyecto tuvo que detenerse durante casi un año por problemas económicos y escolares. Al regresar, Alberto descubrió que los clientes seguían buscando aquella barra de café.

Al mismo tiempo, videos comenzaron a salir en redes sociales y así despertaron el interés de nuevas personas. Esto los impulsó a dejar el sobre ruedas y abrir su primer punto fijo. Chachareando Café de Plaza Mexitlán, en el centro de Tijuana, se convirtió en el primer punto fijo de este espacio.
Chachareando Café, una comunidad y un punto de encuentro
Según Galván, la mudanza significó más que cambiar de dirección. Durante su estancia en Plaza Mexitlán, en la cafetería comenzaron a organizar mercaditos para emprendedores, presentaciones musicales y actividades con artistas locales.
Poco a poco, la gente dejó de visitar el lugar únicamente por el café. El motivo: las personas iban con la intención de sumarse a las actividades. Colectivos, artistas y músicos que tomaban a Chachareando Café como el escenario para mostrar su talento.

Las conversaciones frente a la barra se hicieron habituales y muchos clientes regresaban simplemente para pasar un rato.
“Nos dimos cuenta de que teníamos una comunidad sin querer. La gente nos siguió cuando nos cambiamos de lugar, comenta las publicaciones y venía a saludarnos. Creo que es una mezcla de hacer buen café, responder como personas y no como empresa. Platicar con quienes llegan y entender que parte del trabajo del barista también es parte de la hospitalidad. No solo se trata de preparar bebidas, sino de hacer que la gente se sienta cómoda”, explicó Benjamín, socio y barista del proyecto.
Para ambos, esa cercanía también se refleja en sus redes sociales. En ese espacio virtual, Benjamín y Alberto decidieron hablar con sus seguidores como si conversaran con amigos. Incluso, comenzaron a responder personalmente los mensajes e involucrar a sus seguidores en cada etapa del negocio.
Una barra de café con sabor a una clientela fiel
A mediados de junio del 2026, Chachareando Café volvió a mudarse. La barra de café tijuanense se fue de Plaza Mexitlán e inauguró una nueva sede en La Joya, al sureste de Tijuana.
Aunque Alberto y Benjamín pensaron que tendrían que comenzar desde cero otra vez, ocurrió lo contrario. La publicación que anunciaba la reapertura de Chachareando café reavivó los comentarios de los seguidores.

Para sus fundadores, esa respuesta confirmó que el crecimiento de Chachareando Café ya no dependía de la ubicación de la barra, sino de la comunidad. Una comunidad que comenzó a formarse entre los pasillos de un mercado sobre ruedas y que hoy sigue acompañando cada nueva etapa del proyecto.
Con el nuevo local recién inaugurado, sus planes incluyen recuperar los mercaditos, las colaboraciones con artistas y las actividades culturales que, junto al café, ayudaron a convertir una cafetería en un punto de encuentro para la comunidad tijuanense.



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