Con el fin de fomentar una comunidad lectora, la cafebrería Dr. Kafka combina una librería, cafetería, clubes de lectura y diversas actividades culturales para hacer la literatura más accesible.
Ricardo Amador / NORO
Dr. Kafka abrió como una cafebrería independiente en Hermosillo con el objetivo de reunir a lectores, escritores y personas interesadas a la cultura. El espacio, encabezado por el escritor sonorense Franco Félix, ofrece además de la venta de libros, café, talleres, charlas y clubes de lectura. Su intención, convertir la literatura en una experiencia cotidiana y accesible.
La idea de abrir Dr. Kafka surgió al observar que Hermosillo había perdido varios de los espacios que durante décadas formaron parte de su vida cultural. Félix recuerda —con nostalgia— librerías como Librolandia, Excélsior, Cristal, Librería del Noroeste y Educal, lugares donde, asegura, era posible descubrir libros y encontrarse con otros lectores.

Con el cierre o transformación de estos establecimientos, una parte de la comunidad lectora quedó dispersa, y según el escritor, la ausencia no era de personas interesadas en la literatura, sino de lugares que les permitieran coincidir.
“Hubo un momento como a nivel global que nos distrajimos con las nuevas tecnologías, no tengo idea, no vamos a hacer un estudio sociológico, pero sí que nos quedamos como huérfanos, un montón de hijos de esa generación que sí leía. De repente esto se convirtió en un lugar de carnicerías y expendios. Creo que la cosa cultural empezó a migrar y se empezó a convertir en una cosa elitista”, explicó.
La propuesta comenzó a tomar forma después de que Félix y su equipo conocieran el volumen de ventas de otra librería de cadena en la ciudad. Ese dato les mostró que existía un mercado y que una parte de sus clientes podía sostener un proyecto independiente. Después de cerca de dos años de conversaciones y planeación, decidieron invertir en el concepto.
Libros y café: una experiencia en la cafebrería Dr. Kafka
El modelo de Dr. Kafka no plantea a la cafetería como un servicio añadido a la librería. Ambos elementos funcionan de manera conjunta. Una persona puede entrar por una bebida, permanecer en el lugar, acercarse a los estantes y descubrir un título. También puede llegar buscando un libro y quedarse a conversar o participar en una actividad. Esta conclusión no llegó sola.

Franco Félix reconoce que la parte del café se construyó poco a poco. Al inicio no conocía el funcionamiento de una cafetería y delegó esa área a personas con experiencia. La paciencia permitió que el servicio desarrollara su propia identidad y se integrara con el resto del proyecto.
“Creo que los libros y el café son inseparables. Aquí los encuentras juntos, aquí estás”, señaló.
El espacio también fue construido como parte de esa experiencia. Durante cerca de tres meses, sus fundadores modificaron instalaciones, levantaron libreros, hicieron mesas y diseñaron la barra.
“Nos clavamos en las luces, en el acomodo, en todo, hicimos los muebles, hicimos las mesas, la barra, todo esto. Dejamos nuestra alma en este lugar”, contó Félix.
Cafebrería para encontrarse y conversar
Además de vender libros y bebidas, Dr. Kafka busca funcionar como un espacio donde personas de distintas disciplinas puedan coincidir, conversar y compartir intereses que normalmente permanecen separados en otros ámbitos de la ciudad. Durante sus primeros meses, Dr. Kafka ha recibido a escritores, médicos, músicos, científicos, fotógrafos y trabajadores de instituciones públicas, una diversidad que, para Franco Félix, permite que el conocimiento salga de sus círculos especializados y se convierta en una experiencia más abierta y cotidiana.

La intención de propiciar encuentros también se refleja en una cartelera que incluye clubes de lectura, presentaciones de libros y charlas relacionadas con la literatura, la ciencia, la filosofía y otras disciplinas, no como actividades dirigidas únicamente a especialistas, sino como oportunidades para que cualquier persona pueda acercarse a temas nuevos, escuchar otras perspectivas y participar en la conversación.
Desde esa lógica, Félix compara a la librería con un faro capaz de reunir a lectores e interesados en la cultura que ya estaban en Hermosillo, pero que permanecían dispersos por falta de un espacio donde encontrarse.
Un negocio y un motor cultural
A futuro, Dr. Kafka busca ampliar su papel dentro de la vida cultural de Hermosillo mediante una agenda constante de invitados, presentaciones y conversaciones. La idea es, también, que Félix y su equipo puedan organizar una miniferia del libro que reúna a escritores sonorenses y les permita tener un contacto directo con el público.
La intención no es concentrar todas las actividades dentro del local, sino utilizar el espacio y sus alrededores para generar encuentros capaces de atraer incluso a quienes no acostumbran asistir a eventos literarios.
“Que sea un motor de una máquina de eventos, una máquina de encuentros para la comunidad”, expresó Félix.

Bajo esa visión, la meta es que la cafebrería se convierta en una plataforma donde surjan conversaciones. De lograrlo, Dr. Kafka sería el punto de encuentro donde la literatura deje de percibirse como una actividad distante y se integre a la vida cotidiana de Hermosillo.




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