Empresarios sonorenses advierten que muchas empresas familiares del noroeste aún operan sin un plan de sucesión empresarial.
Ricardo Amador/NORO
La comisión de Empresarios Jóvenes de Coparmex Sonora Norte reunió a cuatro líderes empresariales de segunda generación para hablar sobre sucesión, valores y el futuro de las empresas familiares del noroeste. El panel se realizó durante el Encuentro de Jóvenes: De Sonora para el mundo, moderado por Aurora García de León el pasado 12 de mayo en las instalaciones de Eventos Paternon.
La sucesión empresarial es uno de los procesos más postergados en el mundo de los negocios familiares. A nivel global, según el Family Business Institute, menos de un tercio de las empresas familiares sobreviven a la transición de la primera a la segunda generación, y solo el 12% llegan a la tercera. En otras palabras, tres de cada cinco propietarios de pequeñas empresas no tienen un plan sobre qué hacer con su negocio cuando llegue el momento de retirarse.
En el noroeste de México, la situación es similar. Las familias empresarias han sido históricamente el motor económico de la región, pero muchas de ellas enfrentan el relevo sin una ruta clara. La charla El relevo empresarial: visión de la segunda generación, puso ese problema sobre la mesa, con voces que ya vivieron la transición en carne propia.

Gobierno corporativo: una posible solución a la sucesión
Iván Contreras, presidente del Grupo JC, representó uno de los modelos de sucesión más estructurados: el de la profesionalización. En su empresa, la familia ya no ocupa cargos operativos.
«La familia Contreras no está dentro de la empresa, somos solamente consejeros», declaró uno de los representantes de la industria cárnica en Sonora.
El esquema de gobierno corporativo es precisamente lo que los expertos recomiendan para garantizar la continuidad de los negocios. Separa la propiedad de la gestión, permite incorporar talento externo y reduce los conflictos que suelen surgir cuando los intereses familiares se mezclan con las decisiones del negocio.
Sin embargo, para el licenciado Contreras el corazón del relevo no está en los organigramas sino en la cultura fundacional.
“Lo que tenemos que hacer, es ser la base cultural del fundador, la visión que tuvo de inicio. Y solamente lo que nos toca hacer fortalecerla para las siguientes generaciones”, comentó.

La cultura de los valores: otro activo importante en la sucesión empresarial
Jorge Aguilar, director general de Coliman Bananas, abordó otro pilar fundamental de cualquier sucesión exitosa: la transmisión de valores. Según los especialistas en empresas familiares, el plan de sucesión no solo implica transferir la propiedad o el poder de decisión, sino también el conjunto de principios que le dieron identidad al negocio desde su origen.
«Los valores con los que los fundadores hicieron la empresa son fundamentales para la continuidad», explicó Aguilar.
El consejo, del empresario de plátanos orgánicos consolidado en el norte, fue nunca rendirse. «El sí se puede, sigue adelante», lo resumió como el mejor consejo heredado de la primera generación, y hoy es para él un legado que lo anima a continuar.

Tecnología, una variable más, que cambia las reglas
Además de la cultura y los valores, los panelistas reconocieron que las nuevas generaciones heredan también un entorno radicalmente distinto. La inteligencia artificial y la transformación digital son tendencias que ya están redefiniendo los modelos de negocio en todos los sectores.
«La tecnología está haciendo que el modelo de negocio de toda empresa vaya cambiando. A las nuevas generaciones les va a tocar meter todo eso a cualquier giro o cualquier empresa”, comentó Aguilar, empresario de Coliman Bananas.
El gobierno corporativo, la transmisión de valores y la tecnología convierten la sucesión empresarial en algo más que una transición de personas: es también una transición de paradigmas. La segunda generación no solo recibe una empresa; recibe la responsabilidad de reinventarse sin perder lo que la hizo funcionar.




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