En 2026, la revisión del T-MEC podría redefinir el rumbo del nearshoring en el noroeste, con decisiones que representen tanto oportunidades como riesgos para la región

Daniela Valenzuela / NORO
Según la economista Cristina Siqueiros, la revisión del T-MEC en 2026 podría abrir un escenario para el nearshoring en el noroeste, donde estabilidad significaría crecimiento y tensiones implicarían riesgos para la región.
México ya abrió un periodo de consulta pública de 60 días. En ese lapso, los tres países deberán presentar propuestas y recomendaciones que serán revisadas antes de la reunión de la Comisión, programada para julio de 2026.
La consulta pública y la revisión del T-MEC

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en vigor el 1 de julio de 2020, en sustitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994.
El acuerdo tiene una duración de 16 años, pero establece revisiones cada seis. La primera ocurrirá en 2026, cuando los tres países deberán evaluar su funcionamiento y decidir si lo mantienen, lo ajustan o lo renegocian.

De acuerdo con el artículo 34.7 (Revisión y Extensión de la Vigencia), en el sexto aniversario de la entrada en vigor, la Comisión de Libre Comercio se reunirá para llevar a cabo una revisión conjunta. Cada nación podrá presentar recomendaciones con al menos un mes de anticipación, las cuales serán consideradas al momento de definir las medidas a seguir.
El pasado 17 de septiembre, la Secretaría de Economía anunció la apertura de la consulta pública del T-MEC mediante un aviso publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
El objetivo es garantizar la participación de todos los sectores interesados. Durante 60 días se recibirán comentarios, información y propuestas que servirán como insumo para evaluar el funcionamiento del tratado rumbo a la revisión conjunta de 2026.
Los cambios del T-MEC y su impacto en el nearshoring del noroeste

La revisión del T-MEC en 2026 será un momento decisivo que podría marcar el rumbo económico del país. En especial, el noroeste de México se encuentra en la mira por su papel en el fenómeno del nearshoring.
La economista Cristina Siqueiros, egresada de la Universidad de Sonora, advirtió que esta revisión puede traer tanto riesgos como oportunidades.
“La inversión extranjera directa se verá afectada por la pérdida de confianza y previsibilidad, por lo que impactaría en el crecimiento económico, el empleo formal y la industrialización por el nearshoring que México está viviendo actualmente”, explicó.

Si el acuerdo se mantiene estable, agregó, la relocalización de empresas podría acelerarse y fortalecer la actividad en los estados fronterizos con Estados Unidos como lo es Sonora. En cambio, la incertidumbre o los conflictos comerciales podrían frenar el proceso o desviar inversiones hacia otros países.
Ante esto, la especialista consideró fundamental que las empresas exportadoras de la región adopten estrategias preventivas para proteger su competitividad.
“La re localización o nearshoring inteligente en caso de que haya cambios en el tratado, considerar mover parte de la producción o ensamble a zonas más favorables”, recomendó.
Para Siqueiros, la revisión de 2026, concluyó, será un punto de inflexión: puede consolidar al noroeste como un motor del nearshoring o poner a prueba la capacidad de México para adaptarse a un escenario global cada vez más competitivo.
Con información de Diario Oficial de la Federación (DOF), Gobierno de México, El Financiero y El Economista.



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