Enclavados en la Sierra Tarahumara, los viñedos de Cerocahui combinan tradición, paisaje y vino de calidad. Este destino emergente de enoturismo en Chihuahua ofrece experiencias únicas entre barrancas, historia jesuita y sabores locales.
Ricardo Amador/NORO
Ubicado en el municipio de Urique, en pleno corazón de la Sierra Tarahumara, el pueblo de Cerocahui es mucho más que un rincón escondido entre montañas.

Su entorno natural, dominado por barrancas, colinas fértiles y un clima de altura que oscila entre los mil 500 y 2 mil metros sobre el nivel del mar, dio paso al florecimiento de una actividad poco común en regiones montañosas: la vitivinicultura.
En este rincón de Chihuahua, rodeado por la belleza de la Barranca de Urique y accesible únicamente por el famoso tren Chepe, se cultivan uvas que dan origen a vinos tintos y blancos de notable calidad.
Este microclima particular favorece una maduración pausada de las uvas, lo que se traduce en mayor complejidad aromática y riqueza de sabor.

La luz solar intensa durante el día y las noches frescas permiten que variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay y Sauvignon Blanc desarrollen su máximo potencial, convirtiendo a Cerocahui en una región prometedora para la producción vinícola mexicana.
Tradición, historia y pasión por el vino en la Sierra Tarahumara
Aunque para muchos Cerocahui podría parecer una novedad en el mapa vinícola, lo cierto es que la historia de la vid en esta zona tiene raíces profundas. Desde tiempos prehispánicos, comunidades indígenas ya cultivaban uvas en terrazas escalonadas.
Con la llegada de los jesuitas en el siglo XVII, esta tradición cobró un nuevo impulso: fueron ellos quienes introdujeron las primeras cepas europeas, las cuales llegaron a adaptarse sorprendentemente bien a la geografía local.

Uno de los viñedos más emblemáticos de la zona tiene su origen precisamente en esas cepas rescatadas por un jardinero local tras la partida de los jesuitas.
Décadas después, con el impulso de empresarios como Bernardo Balderrama, comenzaron a plantarse vides traídas de Napa Valley y otras regiones vinícolas de California.
Hoy, esos cultivos no solo producen vino exclusivo para hoteles y restaurantes locales, sino que también han sido protagonistas de eventos como la «Vendimia Cerocahui», una celebración que combina cultura, naturaleza y gastronomía.
Una experiencia enoturística en la Sierra Tarahumara
Más allá de la producción de vino, Cerocahui ha sabido capitalizar su potencial turístico. Varias bodegas de la región han abierto sus puertas al público con recorridos guiados que permiten a los visitantes conocer el proceso de elaboración del vino desde la vid hasta la copa.

Estas experiencias suelen incluir catas acompañadas de productos regionales, visitas a los viñedos con vistas panorámicas de la sierra y hasta comidas maridaje con platillos locales.
La cocina de Cerocahui es otro de sus grandes atractivos. De raíces tarahumaras e influencias coloniales, los sabores locales complementan a la perfección los vinos de la zona.
Además, este modelo de turismo comenzó a generar beneficios tangibles para la comunidad local. Muchos de los empleos que se crean a partir del enoturismo están destinados a habitantes del pueblo, incluyendo miembros de comunidades indígenas.

Las iniciativas también han impulsado la venta de artesanías tarahumaras, fortaleciendo la economía regional y promoviendo un turismo más responsable y sostenible.
Cerocahui, entre el pasado y el futuro
Con apenas mil habitantes, Cerocahui sigue siendo un pueblo pequeño en tamaño, pero grande en riqueza cultural y natural. A su legado histórico, que incluye la Misión de San Francisco Javier, construida por el misionero Juan María de Salvatierra en el siglo XVII, se suma hoy una nueva faceta que lo posiciona como un destino emergente para los amantes del vino y la naturaleza.

El enoturismo en Cerocahui no solo ofrece una alternativa al tradicional recorrido por las Barrancas del Cobre o al viaje escénico en el tren Chepe; también representa una nueva forma de descubrir la Sierra Tarahumara, a través del sabor, la historia y la hospitalidad de su gente.
Con un enfoque en la sostenibilidad, la promoción de la cultura indígena y la calidad enológica, Cerocahui comienza a hacerse notar dentro del mapa vitivinícola nacional e incluso internacional.
Fuentes: El Sol de Parral, Food and Pleasure, Imagen Radio










