En Sonora y Sinaloa, la electricidad consume hasta 40% del gasto familiar en verano. El clima explica por qué la región paga más que el resto del país.
El noroeste de México consume más electricidad residencial que cualquier otra región del país. Sonora destina 40.6% de toda su demanda eléctrica al sector residencial; Sinaloa llega a 58.4%. Las cifras, del reporte de CONAHCYT con datos del Sistema Eléctrico Nacional, reflejan una consecuencia directa de vivir en una de las zonas con climas más extremos del continente.
El problema es cuánto cuesta sostener la electricidad, y quién puede pagarlo.
Aire acondicionado: el electrodoméstico que define el presupuesto familiar en el noroeste
Según la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares (ENCEVI 2018) del INEGI, 45% de las viviendas urbanas en México cuenta con algún sistema de ventilación. La mayoría se concentra en Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas y Durango: estados donde el calor extremo convierte el aire acondicionado en una necesidad básica, no en un lujo.
Una investigación del CIMAV publicada en 2026 simuló el consumo energético de una vivienda tipo en cuatro ciudades. Hermosillo registró las cargas anuales más altas de enfriamiento entre las ciudades analizadas. Reducir un grado la temperatura en el aire acondicionado eleva el consumo entre 4% y 6% durante la temporada de calor, según datos del portal Reseller. En ciudades donde el termómetro supera los 45°C en julio, ese margen se acumula rápido.

El subsidio que no alcanza para todos
Para amortiguar el impacto, la CFE aplica tarifas de verano diferenciadas según la temperatura media de cada localidad. En Sonora, el subsidio entró en vigor el 1 de abril de 2026 y se extiende hasta el 31 de octubre, bajo la tarifa 1F, que fija el costo del consumo básico en $0.81 por kilowatt-hora para los primeros rangos de consumo.
El beneficio alcanza a aproximadamente 20.8 millones de usuarios domésticos en 18 estados, entre ellos Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Nayarit. La condición: ser usuario de bajo consumo. Quienes rebasan esos límites caen en la Tarifa DAC —Doméstico de Alto Consumo—, donde el costo por kWh se multiplica significativamente.
Ahí está la trampa. En verano, el calor obliga a usar más electricidad. Más uso empuja hacia el DAC. Y el DAC elimina el subsidio justo cuando más se necesita.
Quién paga más del bolsillo
El consumo eléctrico en los hogares tiene demanda inelástica: cambia poco aunque suban los precios, porque satisface necesidades que no se pueden posponer. Pero esa inelasticidad no afecta igual a todos.
Según un análisis de Razo et al. (2025), los hogares en el percentil de mayores ingresos destinan menos del 2% de su gasto total a electricidad. Los hogares de menores ingresos pueden llegar al 10% o más. Ese umbral del 10% es uno de los criterios técnicos para definir pobreza energética. El IMCO estima que el 36.7% de los hogares en México presenta algún grado de pobreza energética, aunque no existe una cifra oficial desagregada por estado.
Los estados del norte están entre los de mayor consumo eléctrico per cápita del país. También son estados donde el ingreso promedio varía mucho entre municipios, y donde los extremos climáticos hacen que el gasto en electricidad no sea opcional.
Aumento de calor presiona red de electricidad
El cambio climático agrava la ecuación. En México, la temperatura promedio ha subido 2°C respecto al periodo preindustrial —más que el promedio mundial de 1.5°C—, y podría alcanzar 2.7°C de aumento para 2040, según proyecciones citadas por Expansión. Los periodos de sequía en Baja California, Sonora, Sinaloa y Chihuahua se han extendido entre seis y ocho días por década, de acuerdo con Estrada, Zavala et al. (2023).
Más calor significa más aire acondicionado. Más aire acondicionado significa más presión sobre la red. En mayo de 2026, el consumo nacional podría alcanzar un máximo histórico de 54,000 megawatts, según Reseller, lo que amenaza la continuidad del servicio en las horas pico. Para los hogares del noroeste, eso se traduce en una posibilidad concreta: apagones en los momentos de mayor calor.
Lo pendiente para una mejor economía
El esquema tarifario de la CFE protege a los usuarios de bajo consumo durante los meses más calurosos. Pero deja fuera a quienes rebasan los límites —familias numerosas, casas con mal aislamiento térmico, hogares donde se trabaja desde casa— y no contempla soluciones estructurales para reducir la dependencia de la red.
El reporte con datos de INEGI, OCDE, CNBV, Condusef, entre otros, elaborado por Bankaool señala que reducir esa dependencia —mediante materiales aislantes, diversificación de fuentes o paneles solares— podría ser más relevante en esta región que en cualquier otra del país. Los extremos climáticos son más frecuentes y más intensos aquí que en el centro o el sur.
El subsidio de verano llega cada abril. El calor extremo, cada vez antes.
Esto según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 y la Base de Datos de Inclusión Financiera de la CNBV, en investigación realizada por Bankaool.




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