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Oscar Monroy Rivera, el escritor queda inmortalizado en Nogales

Después de que la figura del escritor sonorenses Oscar Monroy Rivera quedara inmortalizada en una escultura en el centro de Nogales, NORO entrevistó a su hijo, Oscar Monroy Ávila, para conocer más sobre este importante creador

Al caminar por el centro de Nogales encontrarás una banca que, a diferencia de otras, siempre está ocupada. En ella, la figura moldeada en cobre del escritor sonorense Oscar Monroy Rivera, fallecido en 2018, acompaña a quien guste sentarse a su lado. El trabajo del nogalense trajo renombre tanto a la ciudad como al estado. Su obra ha llegado a conocerse en gran parte del mundo, principalmente dos de sus libros: El mexicano enano: un mal de nuestro tiempo y El mexicano, ciudadano de quinta, que incluso son lecturas obligatorias en algunas universidades de Latinoamérica. 

Después de haberse inaugurado la escultura este 2021, su hijo, el fotógrafo Oscar Monroy Ávila acompañó a su madre a ver la escultura, que posaba inmortalizada en las calles que amaba recorrer uno de los escritores más prolíficos de Sonora. Ahí tomó una de las fotos más tiernas que existirán en su acervo de imágenes y recuerdos. La señora Guadalupe Elena Ávila tomaba la mano de la escultura y miraba fijamente la esfinge de aquel hombre que la llamaba “pedazo de Dios”. 

Guadalupe Elena Ávila sentada junto a la escultura de su difunto esposo el escritor Oscar Monroy Rivera.
Crédito: Oscar Monroy Ávila

“Era la primera vez que mi mamá veía la escultura y se sentaba a un lado de ella. El parecido de la obra es impresionante, el reconocido escultor Oscar Cedillo hizo un trabajo magnífico. Estuve en la escultura haciendo unas fotografías y pasaba gente que conocía a mi papá y se asustaba por el parecido enorme. Mi padre transitaba mucho por el centro, todos los días bajaba a platicar con la gente en la ciudad, por eso ha sido grato para los nogalenses, no solo para nosotros como familia, tener esta escultura”, dijo Oscar Monroy Ávila, en entrevista con NORO.  

Una familia nogalense criada en la cultura 

El pensador fronterizo fue el último de nueve hijos de padres exiliados a Sonora por la violencia de la Revolución mexicana. Ahí creció durante la efervescencia cultural que se vivía en el país en la época, dándole oportunidad de conocer a intelectuales, artistas, diplomáticos y políticos interesados en la cultura mexicana. Los encuentros dejaron una huella profunda en Monroy Rivera y en su perspectiva del país. Con los años la cultura aprendida se pasó a sus cinco hijos. 

“Todos nos dedicamos a cuestiones artísticas. Nacimos en una casa en la que todo el día se hablaba de escritura, poesía y pintura. Las amistades de mi papá eran artistas y poetas. Nacimos en ese ambiente y mi padre tuvo a bien siempre el dejarnos ser, nunca nos dijo ‘tú vas a ser esto’ o ‘vas a estudiar esto’, y todos nos decidimos por el arte y la cultura”, contó el fotógrafo con más de 40 años de trayectoria.  

 Oscar Monroy Ávila junto a su madre en la escultura honorifica a su padre el escritor Oscar Monroy Rivera.
Crédito: Cortesía de Oscar Monroy Ávila

Gustavo Adolfo Monroy, quien reside en Ciudad de México, destaca por su trabajo artístico en la pintura; Miguel Ángel Monroy es un dotado percusionista con trayectoria en Estados Unidos; Alejandro Monroy tocó por mucho tiempo el bajo en un grupo. Por su parte, Oscar Monroy Ávila, además de su carrera fotografica, escribió en 1985 el libro de cuentos Voces de viento en la cañada y se dedicó durante más de 10 años a la música. 

“Nos hemos dedicado al arte gracias a esa vena que nos dejó mi padre, a esa sangre y a todo lo que vivimos como familia. Se respiraba arte y cultura en nuestra casa, era nuestro pan de cada día”, señaló Oscar Monroy Ávila.

El retrato fronterizo de los Ávila

El filósofo Mario Bahena Urióstegui escribió lo sigueinte sobre el escritor: “Su perspectiva fronteriza no convencional es lo que hace que su literatura tenga un lugar especial dentro de las letras mexicanas. Su localidad geográfica se convirtió en una metáfora de sus puntos de vista culturales. Por tanto, su estado fronterizo, cultural y geopolítico, que lo hizo sospechoso a los políticos, o a cualquier otro agente nacionalista, también lo convierte en la alternativa a los creadores culturales convencionales patrocinados por el estado mexicano”.

De forma similar, Oscar Monroy Ávila se ha dedicado a contar su propia perspectiva de la frontera en sus fotografías. Desde que inició su trabajo fotográfico, alrededor de 1977, ha retratado la vida que lo rodea, saliendo a las calles y fotografiando a todos los personajes que se encuentra, así como paisajes de Nogales y otros lugares. 

“He retratado la vida misma. Uno de mis proyectos fue La vida en Sonora a fin de siglo, que pude realizar gracias a una beca que tuve por parte del Instituto Sonorense de Cultura en el año 2000. También participé en FotoSeptiembre durante 10 años seguidos y tres veces fui premio de adquisición. Como fotógrafo he expuesto infinidad de veces en Sonora y Arizona”, contó el sonorense. 

Aunque su vida como fotógrafo ha sido gratificante, lo que más le ha dado satisfacciones a Oscar Monroy Ávila fue el haber sido fundador del Taller de Fotografía de la Casa de la Cultura, en Nogales. Monroy tiene más de 30 años siendo profesor de fotografía en el que ahora se llama Instituto Municipal de Fomento a la Cultura y las Artes. Por sus clases han pasado cientos de alumnos, muchos ahora dedicados al fotoperiodismo o la fotografía artística y social.   

“Es lo que más me satisface como creador, el poder ayudar a formar a otros artistas, a otras generaciones de fotógrafos. Los premios y las exposiciones ya no me atraen tanto, son logros también. Pero ser maestro me llena de orgullo, a pesar de que ya me jubilé todavía me dan permiso de seguir dando mi taller los sábados y colaborando con muchos proyectos”, contó. 

Más de la entrevista con Oscar Monroy Ávila

NORO: ¿Cómo fue que se decidió hacerle una escultura a tu padre? 

Oscar Monroy Ávila: Mi papá fue más reconocido en Europa y Latinoamérica que aquí mismo. Por eso nos parecía importante como familia que se le hiciera una escultura, para que no se pierda la memoria de un nogalense con esa cultura, que escribió una gran variedad de libros en diferentes géneros y valía la pena hacerlo. Nogales necesitaba esa identidad y recordar que la ciudad ha dado a personajes como lo fue mi padre. Se trata de rendirle un homenaje y que quede para futuras generaciones. 

NORO: ¿Hay más esculturas como la de tu padre en Nogales?  

Oscar Monroy Ávila: No, y propuse a varias personas que esta escultura podría ser el comienzo de un corredor escultórico como el que ya tienen en Hermosillo. Hay que rendir homenaje a los humanistas. El país está lleno de esculturas y nombres de calles solo dedicadas a políticos y revolucionarios. México está saturado de ese tipo de obras urbanas y los humanistas merecen un espacio. 

NORO: ¿Cómo ha sido ser promotor del arte y la cultura durante la pandemia? 

Oscar Monroy Ávila: Creo que la gente se empezó a dar cuenta, y los gobiernos principalmente, la falta que hace la cultura. Durante muchos años se dejó de lado la educación y la cultura por cuestiones de presupuestos. Sin embargo, la cultura en una sociedad es algo importantísimo. Creo que si estamos como estamos en este México violento y deshumanizado a más no poder, en gran parte se debe a esa falta de interés que hubo por muchos años en apostarle al arte, la cultura y la educación. La pandemia sirvió también para esto, para darnos cuenta de la necesidad de la cultura y el arte. 

NORO: ¿Considera que al ser Nogales una ciudad fronteriza las acciones culturales estatales no se reflejan? 

Oscar Monroy Ávila: Siempre hemos estado literalmente abandonados. Yo comencé dando clases en Casa de la Cultura sin equipo. De mi bolsa ponía las charolas, ampliadoras y más para el revelado. No teníamos nada, hemos hecho las cosas más con corazón y ganas que con dinero. No hemos tenido apoyos y todo se ha hecho por amor al arte. Ya es hora de que digan: “¿Qué necesitan?”, para poder hacer un mejor trabajo.

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