tertulias literarias

¿Qué hizo Josefa Ortiz de Domínguez que marcó la historia en la independencia de México?

Josefa Ortiz de Domínguez, mejor conocida como “La corregidora de Querétaro”, destacó en la lucha por la independencia. Fue una de las primeras participantes y pieza clave para que se llevará a cabo. Te contamos qué hizo y porqué marcó la historia en la independencia de México. 

Créditos: wikimexico.com

¿Quién fue Josefa Ortiz de Domínguez?

Su nombre completo era María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón, pero es mejor conocida como “Josefa Ortiz de Domínguez”. Nació en el seno de una familia antigua de origen español de clase media el 8 de septiembre de 1768 en la ciudad Novohispana de Valladolid, hoy Morelia. Sus padres fueron José Ortiz capitán del regimiento de Los Morados y Manuela Telléz-Girón y Calderón.

Su padre perdió la vida en batalla cuando era todavía una niña, su madre murió poco tiempo después. Josefa quedó a cargo de su hermana mayor María Sotero Ortiz, quien la apoyó para que pudiera ingresar al prestigioso Colegio de las Vizcaínas en la Ciudad de México. 

El antiguo Colegio de San Ignacio de Loyola, era una institución educativa fundada por vascos residentes en la Nueva España. Fue el primer colegio laico para mujeres del continente americano. “Las Vizcaínas” comúnmente llamado, era para hijas de familias provenientes de esa provincia española, niñas huérfanas y mujeres viudas. Proporcionaba una educación laica, y al estar fuera del dominio clerical, trataba de establecer una fundamentación de corte científico, la educación era moderna y tenía entre sus principales clases las de lectura, escritura, doctrina y labores de mano.

Durante sus estudios en este espacio, conoció a Miguel de Domínguez, uno de los benefactores del Patronato. Don Miguel de Domínguez era padre de dos hijas y tenía una esposa muy enferma. Este prestigioso abogado tomó a Josefa como protegida a sus 17 años, y mantuvieron una relación muy cercana. Después de quedar embarazada, Josefa tuvo que abandonar el colegio para después vivir junto a Miguel Domínguez.

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Era de origen criollo puesto que su mamá era mulata y su padre español. Luego de quedar huérfana, conoció de cerca la discriminación y el racismo. Los criollos eran considerados ciudadanos de segunda clase por el régimen colonial, por haber nacido en la Nueva España (una colonia) y no en la metrópoli. Por ello eran relegados a puestos de segundo nivel en la administración pública del virreinato. “Los gachupines” tal como se les conocía a los españoles nacidos en la península cometían múltiples abusos a la comunidad criolla.

Doña Josefa se identificaba con los planteamientos de su clase con respecto a los españoles peninsulares, y por su condición social y estrato como criollos y mestizos que le rodeaban conocía y trataba el tema frecuentemente. También era consciente de la desigualdad e injusticia que se cometía en contra de las mayorías, así como de la falta de derechos de la población indígena que les garantizará una mejor calidad de vida.

En 1802, Miguel Domínguez fue nombrado corregidor de Querétaro y trasladó a su familia a esa ciudad en donde junto a su esposa, criaron a catorce hijos. El matrimonio fue muy respetado por la buena administración de Miguel Domínguez y las obras de caridad de Josefa que ejercía en la sociedad con pobres, enfermos y reclusas en la cárcel. 

Con el paso de los años, el descontento de los criollos aumentó y comenzaron a organizarse en grupos literarios en donde difundían ideas de la ilustración, movimiento cultural que inspiraba cambios sociales y culturales como la “Revolución Francesa”, prohibidos por la iglesia católica.

Doña Josefa se integró a una de estas sociedades y convenció a su esposo para que se uniera, siendo este último protagonista de varios errores estratégicos con respecto a la planificación de los conspiradores.

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Créditos: biografiasyvidas.com

Josefa abrazó un movimiento en donde veía la oportunidad de librarse del yugo de la injusticia y promover la igualdad, se comprometió firmemente con ello y llegó a prestar su casa para celebrar las “tertulias literarias”, llamada así a las reuniones de los rebeldes. 

Los rebeldes tenían como fecha el primero de octubre de 1810 para levantarse en armas, sin embargo, fueron descubiertos por un infiltrado que informó a las autoridades de las actividades del grupo. El corregidor Miguel fue obligado a realizar cateos en las casas de los líderes insurgentes para capturarlos. Él no había participado en las tertulias, pero sabía lo que sucedía en ellas. Así que para evitar que su esposa avisará sobre el peligro que corrían sus compañeros la encerró en un cuarto con llave.

Doña Josefa intentó advertir a través de un mensaje escrito a Ignacio Allende sobre la traición, pero el alcalde Ignacio Pérez portador del mensaje, al no encontrarlo en casa, decidió poner el aviso en manos del cura Miguel Hidalgo

Fue así como Hidalgo, decidió adelantar el levantamiento, dando el “grito de independencia” la madrugada del 16 de septiembre de 1810. 

¿Qué sucedió con Josefa Ortiz de Domínguez después de la Independencia?

Josefa fue detenida por sospecha de participar en la conspiración, junto a su esposo. Sufrió años de encierro en conventos de Querétaro y Ciudad de México. Estando embarazada permaneció en una celda en Santa Clara como presa política en donde dio a luz. 

Para 1813 fue acusada una vez más y recluida por denuncias en su contra de sedición, conducta escandalosa, seductiva y perniciosa. Después de seis años de estar aprehendida, recibió una condena de cuatro años más. En 1817 se fue a vivir en prisión domiciliaria en Ciudad de México. En 1821, Josefa ya organizaba reuniones con logias masónicas en donde se agrupaban las mentes liberales de la época.

Agustín de Iturbide, después de proclamarse emperador de México, la invitó a la corte para servir como dama de compañía de su esposa. Invitación que rechazó porque señaló como una falta a sus ideales. En sus últimos años de vida, estuvo relacionada con los masones y grupos liberales de carácter radical. Se hizo amiga de Valentín Gómez Farías y Guadalupe Victoria durante la instauración de la República.

La corregidora fue una mujer de carácter fuerte y de convicciones firmes.  Murió el 2 de marzo de 1829 en la Ciudad de México y fue sepultada junto a su marido en Querétaro. Es una heroína nacional y su nombre se encuentra inscrito con letras de oro en el “Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro” y también en el monumento de la independencia. 

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