Reparar juguetes y conservar recuerdos: la filosofía de trabajo de Reparilandia

Reparilandia es el lugar donde puede repararse prácticamente cualquier cosa y al mismo tiempo viajar al pasado. Aquí se observa la exhibición de juguetes y tecnología más interesante de Sonora

Vivimos en una época en la que la tecnología evoluciona con rapidez, donde las actualizaciones están a la orden del día y objetos un día útiles súbitamente se vuelven obsoletos. Al estar inmersos en este ritmo, cuando algo deja de funcionar, desecharlo suele ser la primera opción. Sin embargo, hay personas y lugares que aún creen que es posible reparar y dar una segunda vida a muchos objetos, sobre todo a aquellos que conservan un valor sentimental y una historia. 

Sobre la calle Veracruz, en la colonia 5 de Mayo, en Hermosillo, hay un negocio peculiar que vive bajo esta filosofía. Los letreros del exterior a simple vista indican que en el lugar reparan artículos como computadoras y cámaras. Pero si prestas atención podrás ver un mural de Geppetto y Pinocho en el que se lee “Reparación de juguetes”. Esta es la primera invitación para entrar a Reparilandia y echar un vistazo. 

Interior de Reparilandia con exposición de juguetes y tecnología.
Crédito: Sofía Isadora Salazar

Al cruzar la puerta, la mirada se pierde tratando de concentrarse en alguno de los cientos de juguetes y objetos que se exhiben en el lugar. Figuras gigantescas de Batman, Iron Man y Goku pueden ser las primeras en verse por su tamaño. El instinto de cualquier persona curiosa hará que quien entre a Reparilandia se dé una vuelta por el negocio observando y recordando. 

“Fue algo que no buscamos, de repente comprábamos un monito y lo poníamos por ahí. Reparamos juguetes y una cosa llevó a la otra, cuando nos dimos cuenta teníamos un show montado aquí y le ha gustado a la gente”, dijo Carlos Díaz, propietario de Reparilandia en entrevista con NORO. 

Reparar juguetes y conservar recuerdos 

La historia de Reparilandia empezó hace cuatro décadas. Jaime Sánchez Cano fue el fundador de este negocio, quien inició reparando equipos como máquinas de escribir y cajas registradoras. Con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología, fueron arreglando otro tipo de objetos. En la actualidad son los únicos, o quizá de los pocos, que reparan y restauran juguetes en el noroeste, sin importar el año en el que fueron fabricados.

La idea de reparar juguetes viene de unos siete años atrás, como iniciativa de Carlos Díaz, yerno de don Jaime, quien cuando ya sintió que los años le pesaban le pasó la batuta del negocio a él y a su hija. Carlos contó que eso fue hace alrededor de 12 años y él “no sabía ni picar un botón de computadora”. Ahora puede reparar casi cualquier cosa, al lado de un equipo de profesionistas que asegura son unos genios, pues han sabido encontrar soluciones a lo que parecía imposible. 

Carlos Díaz, propietario de Reparilandia.
Crédito: Sofía Isadora Salazar

“Al principio pensamos que era fácil, nos fuimos topando con retos. Reparar juguetes es un área dificilísima, más que reparar la computadora de un carro porque los juguetes que son tipo robot o electromecánicos tienen una gran cantidad de piezas dentro con electrónica y cables. Se tiene que meter más cerebro del que normalmente se da a otro tipo de equipos”, dijo. 

Proyecto en puerta: el primer Museo de Tecnología del Estado de Sonora 

“Somos un taller, no un lugar de entretenimiento, pero la gente lo ha tomado así”, aseguró Díaz. Tanto que el propietario tiene un proyecto ambicioso: crear el primer Museo de Tecnología del Estado de Sonora. Este plan ya está en marcha y tiene forma de nave espacial decorada con una colección de figuras de Star Wars que sirve muy bien para hablar sobre tecnología y conectar con personas de todas las edades. 

Nave espacial en Reparilandia.
Crédito: Sofía Isadora Salazar

El plan es que el museo esté solo un tiempo en Reparilandia. Después, con el apoyo de empresarios y la comunidad, trasladarlo a otro lugar de la ciudad. Con este proyecto también quieren ayudar a otras personas, por lo que se cobrará la entrada y el dinero se destinará completamente a diversas causas. 

“Tenemos la dicha de que los clientes nos aceptan, traen cosas a reparar y nos dan para vivir. Pensamos que tenemos que retribuir a nuestra sociedad con algo. Una labor social de la empresa es montar este museo sin fines de lucro. Que vengan y puedan los niños aprender de tecnología”, contó Carlos Díaz. 

El objetivo del museo es que los niños conozcan el esfuerzo que se ha hecho para que puedan tener acceso a toda la tecnología que hoy existe. “No sabemos si el día de mañana entre ellos habrá alguien que pueda hacer algo que beneficie a la sociedad”, aseguró el creador de este proyecto.  

“Se trata de entender la raíz de la tecnología, lo que es ahora y hasta dónde puede llegar”. 

Carlos Díaz, propietario de Reparilandia.

También como parte de las actividades del museo se ofrecerán talleres y eventos especiales. Algunos ya están confirmados: un curso para dibujar caricaturas, la muestra de una colección especial de Star Wars traída de Baja California y un taller para que los niños puedan reparar sus propios juguetes. 

Interior de Reparilandia con letrero de Reparimuseo.
Crédito: Sofía Isadora Salazar

Curiosidades de Reparilandia 

  • Pueden reparar todo lo que sea eléctrico, electrónico o mecánico, como equipo médico, tarjetas lógicas o computadoras de carro. 
  • Lo que más les ha costado reparar fue una máquina troqueladora de acero en el Parque Industrial. Expertos de otros estados y Estados Unidos no la pudieron arreglar y el proceso les llevó dos meses. 
  • Uno de los objetos más especiales que han recibido fue la espada que entregaba Porfirio Díaz a los generales de alto rango y se le hizo una restauración.
  • Algunas personas han regalado objetos valiosos a la colección del negocio sólo con el objetivo de que otros los aprecien y valoren. 

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