La nueva reforma que prohíbe el maíz transgénico en México ha entrado en vigor desde este 18 de marzo, y busca proteger y priorizar el uso de semillas nativas.
Nancy Valenzuela / NORO
Con el fin de proteger la biodiversidad, la soberanía alimentaria y la salud de la población mexicana, el Gobierno de México ha oficializado la prohibición del cultivo y uso de maíz transgénico en el país tras la publicación de un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Esta nueva reforma, que entrará en vigor a partir de este martes 18 de marzo, modifica los artículos 4° y 27 de la Constitución, y responde a demandas de organizaciones ambientales que han denunciado los efectos negativos de los organismos genéticamente modificados.

Prohibición de maíz transgénicos busca proteger el patrimonio de México
El decreto, firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum, establece que el cultivo de maíz en México debe estar libre de modificaciones genéticas que superen las barreras naturales de reproducción. Asimismo, cualquier uso del maíz transgénico deberá ser evaluado para garantizar la bioseguridad y la protección del patrimonio biocultural del país.
En cuanto al artículo 27, se enfatiza la promoción de condiciones para el desarrollo rural, priorizando el uso de semillas nativas y el sistema milpa como parte de un modelo agroecológico sostenible. Esta medida también busca garantizar el bienestar de la población campesina y su incorporación al desarrollo nacional.

La reforma, aprobada por el Congreso el 5 de marzo de 2025, es resultado de una disputa comercial con Estados Unidos en el marco del T-MEC. En diciembre de 2024, México perdió una controversia por la prohibición parcial de importaciones de maíz transgénico.
Desde 2020, el gobierno mexicano había emitido un decreto para eliminar el maíz transgénico de la alimentación humana antes de enero de 2024. Con la nueva reforma, se prohíbe también su cultivo y distribución, aunque su uso en la industria y en la alimentación animal podrá continuar.
¿Qué es el maíz transgénico?: conoce cuáles son los daños que causa a la salud
El maíz transgénico es una variedad genéticamente modificada mediante biotecnología para incluir características como resistencia a plagas y tolerancia a herbicidas, como el glifosato. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el glifosato es un probable cancerígeno, lo que aumenta la preocupación sobre su uso extensivo.
Estos cultivos han sido promovidos bajo la premisa de incrementar la productividad agrícola. Sin embargo, en países como México, donde el maíz tiene un significado cultural y ecológico único, su introducción ha provocado críticas por sus potenciales daños a la biodiversidad y la salud humana.

Diversas investigaciones han alertado sobre los posibles efectos negativos del maíz transgénico y el glifosato:
- Enfermedades relacionadas: Estudios citados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) indican una correlación entre el uso del glifosato y el aumento de enfermedades oncológicas, endocrinas y neurodegenerativas.
- Menor calidad nutritiva: Los maíces transgénicos tienden a tener un menor contenido de proteínas, fibras y antioxidantes en comparación con las variedades nativas.
- Impacto en los agricultores: El uso de semillas transgénicas, muchas veces patentadas, limita la autonomía de los campesinos, quienes no pueden reutilizar las semillas de sus cosechas.
A pesar de las preocupaciones, algunos expertos defienden su uso. La Dra. Ruth Pedroza Islas, de la Universidad Iberoamericana, argumenta que no existen pruebas concluyentes de que los transgénicos sean perjudiciales para la salud. Además, destaca que estas variedades podrían ser clave para enfrentar los retos de alimentación global, especialmente considerando que para 2050 se necesitará aumentar la producción de alimentos en un 70%.
Con información de El Economista, El Financiero y Uno TV




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