El joven barista Eloy Martínez convirtió un espacio familiar en Hermosillo, Sonora, en una cafetería donde el café, las plantas y la comunidad forman parte de la misma experiencia.
En la esquina de las calles Melchor Ocampo y avenida Manuel Z. Cubillas, en Hermosillo, Sonora, donde antes funcionaba como despacho contable, hoy huele a café recién preparado y a plantas. Hace apenas tres meses abrió Santo Pastor Café con una idea clara: crear un espacio donde las personas puedan reunirse, conversar y sentirse bienvenidas.
Más que una cafetería tradicional, Santo Pastor busca construir una experiencia donde el café convive con las plantas medicinales, el arte y la hospitalidad. Eloy Martínez, su fundador, define el proyecto como un «café esotérico»: un lugar donde cada elemento, desde las bebidas hasta los símbolos que habitan el espacio, invita a las personas a detenerse, conversar y encontrar sus propias respuestas. «No vas por café; estás buscando respuestas», resume sobre el concepto que busca transmitir con el espacio.
Barra de preparación de Santo Pastor Café. Crédito: Cortesía
Aunque el café es el punto de encuentro, para Eloy el proyecto nació de algo más profundo: la posibilidad de construir comunidad desde la hospitalidad. Tras vivir dos años en China durante su adolescencia y más de cinco años en Mérida, Yucatán, regresó a Hermosillo hace tres años motivado por la añoranza del desierto y la necesidad de volver a conectar con sus raíces.
Eloy Martínez residió en China durante dos años cuando era adolescente. Crédito: Cortesía
Un lugar para quedarse
El regreso estuvo impulsado por la nostalgia. Extrañaba el desierto, el calor de Hermosillo y la cercanía con su familia. Fue entonces cuando decidió dar una nueva vida al inmueble que perteneció a sus abuelos y convertirlo en Santo Pastor Café.
Antes de albergar la cafetería, el lugar funcionó como despacho contable de su abuelo y, alrededor de 70 años atrás, fue una tienda de abarrotes familiar. Recuperarlo significó mantener vivo un espacio ligado a la historia de su familia.
«Normalmente pienso que sigo trabajando para mi familia, para mis raíces», comparte.
Antes de abrir Santo Pastor Café, Eloy trabajó durante más de un año como barista en otra cafetería de Hermosillo mientras estudiaba la licenciatura en Química, carrera que continúa cursando. Ahí aprendió preparación de café, elaboración de leches vegetales, atención al cliente y hospitalidad, conocimientos que más tarde trasladaría a su propio proyecto.
Hoy ese aprendizaje se refleja en la identidad de Santo Pastor Café. Además de bebidas elaboradas con café, el espacio ofrece matcha, fermentos e infusiones con plantas medicinales. A futuro, Eloy busca que buena parte de los ingredientes que utiliza provengan de sus propios cultivos. Su objetivo es sembrar especies como albahaca sagrada (tulsi), flor de loto e incluso café de la variedad libérica para incorporarlos al menú.
«Todo el menú que tengo, café, té, lo quiero que sea mío», explica.
Cada taza refleja la filosofía de hospitalidad de Santo Pastor Café. Crédito: Cortesía
Entre cactus y plantas medicinales
Las plantas ocupan un lugar central en la identidad de Santo Pastor Café. Todo comenzó con un cactus que Eloy compró hace algunos años y que, según cuenta, cambió la forma en que se relacionaba consigo mismo. Cuidar esa planta despertó su interés por el cultivo de distintas especies y por sus propiedades medicinales.
Hoy la cafetería alberga parte de esa colección. En ocasiones regala cactus o sobres de semillas a quienes visitan el lugar con la intención de compartir ese interés por el cuidado de las plantas. Para él, esos pequeños gestos también forman parte de la hospitalidad que busca ofrecer.
Su intención es que, con el tiempo, varios de los tés que sirve provengan de sus propios cultivos y que las personas puedan probar ingredientes sembrados por él mismo. La idea, explica, es que el café, las infusiones y las plantas formen parte de una misma experiencia.
Un espacio para la comunidad
Además de su oferta de bebidas, Santo Pastor funciona como un espacio abierto para actividades culturales y comunitarias. Desde su apertura ha recibido bazares, talleres, exposiciones de collage y fotografía, proyecciones y otras actividades organizadas por artistas y personas interesadas en compartir sus proyectos.
La iniciativa surgió de manera espontánea. Amistades comenzaron a acercarse para pedirle el espacio y Eloy decidió abrirles las puertas.
«Me gusta abrirme a las personas y darles lo más que pueda», explica.
La comunidad es parte esencial de la propuesta de Santo Pastor Café. Crédito: Cortesía
Para él, la hospitalidad no termina al servir una taza de café; también significa ofrecer un lugar donde las personas puedan reunirse, crear y compartir.
El significado detrás de Santo Pastor
El nombre de la cafetería también guarda una historia profundamente personal.
«Santo Pastor» hace referencia a Aurelio, el pastor alemán que acompañó a Eloy durante una etapa difícil de su vida y que, asegura, se convirtió en un apoyo emocional importante. Para él, existen personas y animales que llegan para guiar y transformar la vida de quienes los rodean, por lo que decidió nombrar la cafetería en honor a su compañero.
«Cada vez que veo las fotografías que tengo en el celular me pongo a llorar de extrañarlo», recuerda.
Aurelio, el pastor alemán que dio nombre a Santo Pastor Café. Crédito: Cortesía
Hoy, mientras combina la universidad con la administración del café, Eloy continúa construyendo un proyecto donde el café, las plantas y la comunidad dialogan en un mismo espacio. Su intención es que quienes crucen la puerta encuentren un lugar para quedarse un rato, conversar y regresar.
Para conocer el menú, las bebidas de temporada y las novedades de Santo Pastor Café, el proyecto comparte información a través de su cuenta de Instagram: @santopastor.cafe.
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