Un equipo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizaron un importante hallazgo en el estado de Sinaloa: una nueva especie de árbol, única en el mundo.
Grecia Bojórquez/ NORO
Este descubrimiento de la especie de árbol, que lleva por nombre Coutaportla lorenceana, no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de Sinaloa, sino que también enmarca la importancia de proteger los ecosistemas endémicos y su flora.

¿Dónde fue descubierta la nueva especie de árbol en Sinaloa?
El descubrimiento de Coutaportla lorenceana ocurrió en 2018, cuando el investigador Alejandro Torres Montufar y su equipo observaron por primera vez el árbol en una zona restringida de la Sierra Madre Occidental, cerca de la frontera entre Sinaloa y Durango.

En esa ocasión, los científicos tenían dudas sobre si se trataba de una especie nueva o si pertenecía al género Chiococca P. Browne. Sin embargo, durante una segunda expedición en 2019, los investigadores encontraron al árbol en floración y, tras una exhaustiva revisión de especímenes en el herbario, confirmaron que se trataba de una nueva especie dentro del género Coutaportla.

El árbol fue observado en el bosque de encino y pino de El Palmito, un área de difícil acceso en Sinaloa, donde las condiciones climáticas juegan un papel crucial en su supervivencia.
De acuerdo con Torres Montufar, este microclima, generado por la brisa húmeda del océano Pacífico, es un factor determinante para la evolución y adaptación de esta especie. La montaña actúa como una barrera que retiene la humedad, lo que permite la existencia de este árbol en un entorno tan específico.
¿Cuáles son las características del árbol Coutaportla lorenceana?
Coutaportla lorenceana destaca por varias características que lo hacen único. Es un árbol relativamente pequeño, con una altura que oscila entre los dos y cuatro metros. Sus ramas tienen una textura laminar y resinas, que le ayudan a resistir en su entorno rocoso.

Las flores de este árbol son de un suave color lavanda, que se asemejan a pequeñas campanas, lo que lo hace similar en apariencia a la jacaranda. Sus flores aparecen en septiembre, mientras que el árbol fructifica entre los meses de octubre y noviembre.
Una de las particularidades de esta especie es su inclusión en la familia Rubiaceae, una de las más grandes dentro del grupo de las angiospermas, o plantas con flores. Esta familia es conocida por producir flores y frutos con aromas que atraen a polinizadores. Esto significa que, además de ser un árbol único en su tipo, Coutaportla lorenceana cumple una función ecológica crucial al contribuir al ciclo de polinización en su entorno.
Coutaportla lorenceana podría estar en peligro
Es importante destacar que la Coutaportla lorenceana es un ejemplo de microendemismo, lo que significa que su distribución está restringida a una pequeña área geográfica en Sinaloa. Debido a su ubicación limitada y su dependencia de un microclima específico, esta especie es particularmente vulnerable a los cambios ambientales y a la actividad humana. En la región donde crece, hay actividad de extracción de maderas, lo que incrementa el riesgo para su conservación.

Ante la vulnerabilidad del árbol sinaloense, Torres Montufar y su equipo hicieron un llamado a la protección de esta especie y su entorno natural, resaltando la necesidad de establecer áreas naturales protegidas que salvaguarden tanto al árbol como al ecosistema que lo sustenta.
El estudio de nuevas especies como esta tiene el potencial de aportar información valiosa en otros campos científicos. El análisis químico de organismos recién descubiertos, como este árbol, puede revelar compuestos únicos que podrían ser utilizados en la medicina o en la creación de nuevos tratamientos farmacéuticos.
¿Por qué el nombre Coutaportla lorenceana?
El nombre Coutaportla lorenceana fue elegido en honor al botánico David Lorence, quien ha hecho importantes contribuciones al estudio de las Rubiaceae en México. Este descubrimiento no solo es un homenaje a su trabajo, sino también una adición importante al conocimiento de la biodiversidad mexicana, que ya se distingue por su abundancia de especies endémicas.
Con información de La Jornada, Debate, Nmás y Quadratín.




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