Este icónico personaje, conocido como «El Plateado» de Los Mochis, se ha convertido en una figura entrañable en Sinaloa. Es común verlo en los principales cruceros, donde, entre semáforos en rojo, regala sonrisas y ofrece un breve espectáculo que ilumina el día de los transeúntes


Daniela Valenzuela / NORO
Mario Esparza López, conocido cariñosamente como “El Plateado” de Los Mochis, es una figura popular y muy querida en Sinaloa.
A pesar de haber nacido en Tampico, Tamaulipas, Mario se siente profundamente mochitense, ya que desde 2010 ha llamado a Los Mochis su hogar.
Este icónico personaje, que ya lleva 15 años entreteniendo y sorprendiendo a los locales y visitantes, es fácilmente reconocible por su apariencia metálica y su energía contagiosa.
“El Plateado” no nació con la imagen que ahora es tan familiar para quienes lo ven en los principales cruceros y semáforos de la ciudad.
Con el tiempo, y en respuesta a sus necesidades y al ingenio que lo caracteriza, Mario fue adaptando su aspecto y su estilo hasta llegar a la versión actual.
Su caracterización, brillante y llamativa, le ha permitido destacarse y conectar con el público, quien a menudo lo recibe con sonrisas y aplausos.
De payaso a ícono: La transformación de “El Plateado”

Mario comenzó su carrera a los 16 años, debutando como payaso, pero fue en 2009 cuando una oportunidad inesperada cambiaría el rumbo de su vida. Durante una feria en Laredo, Tamaulipas, le ofrecieron la posibilidad de interpretar a una estatua viviente.
Sin pensarlo demasiado, aceptó el reto, sin imaginar que aquel personaje, surgido casi por casualidad, terminaría convirtiéndose en su fiel acompañante durante muchos años.
Aquel primer intento como estatua le abrió las puertas a una nueva forma de conectar con el público, desarrollando un personaje que rápidamente capturó el interés de todos.
A lo largo de los años, fue perfeccionando la imagen de “El Plateado”, moldeándolo con ingenio y creatividad hasta hacer de él una figura única.
Lo que comenzó como una prueba en la feria se convirtió en una carrera llena de aplausos, sonrisas y admiración, llevándolo eventualmente hasta Los Mochis, donde “El Plateado” encontró su verdadero hogar y una comunidad que lo recibió con los brazos abiertos
“El Plateado” de los Mochis


Una vez, Mario participó en una feria como estatua humana, y aunque al principio era de color dorado, pronto se dio cuenta de cuánto disfrutaba interpretarlo. Aquella experiencia le dejó una impresión tan fuerte que, cuando salió a las calles personificado, se dio cuenta de lo mucho que llamaba la atención de la gente.
Fue en ese momento cuando decidió salir de las ferias y comenzar a hacer presentaciones en las calles, llevando su arte a todos los rincones de la ciudad.
Aunque inicialmente su estatua humana era de color oro, pronto se dio cuenta de que el sol afectaba su piel, por lo que optó por modificarla a un tono plateado, que resultaba menos perjudicial. Así, nació “El Plateado”, un personaje que no solo lo protegía del sol, sino que se convirtió en su sello personal.
Mario dedica entre 5 y 2 horas a personificar a su icónico personaje, transformándose en “El Plateado”, un genio que en cada presentación. Ya sea bajo el sol ardiente o en días lluviosos, su presencia ilumina las calles de Los Mochis, ofreciendo un espectáculo único en cada semáforo en rojo.
A lo largo de los años, “El Plateado” ha logrado consolidarse como un verdadero ícono del folclore urbano.
No solo ha capturado el cariño de la gente, sino que también se ha convertido en un símbolo de perseverancia, creatividad y adaptabilidad. Mario ha demostrado cómo el ingenio y la pasión por lo que se hace pueden convertir cualquier espacio común en un escenario lleno de magia y vida.
Con información de El Debate, Luz Noticias y El Persinado.




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