La Bahía de Ohuira no es únicamente un paisaje: es una red ecológica activa, un sitio Ramsar de importancia internacional y la base alimentaria de miles de familias pesqueras en Sinaloa.
Nancy Valenzuela / NORO
La Bahía de Ohuira, ubicada en el municipio de Ahome, Sinaloa, es uno de los ecosistemas costeros más ricos y diversos del noroeste de México. Como parte del sistema lagunar Topolobampo-Ohuira-Santa María, sus aproximadamente 12,500 hectáreas de humedal albergan cientos de especies de fauna marina, aves residentes y migratorias, y organismos de importancia comercial.
Y es por esta razón que la bahía fue reconocida como Sitio Ramsar, humedal de importancia internacional, desde 2009.
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Bahía de Ohuira es un santuario natural para la fauna de Sinaloa
Delfines y lobos marinos llegan a Bahía de Ohuira
Entre las especies más emblemáticas de la bahía se encuentran los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus). Estas aguas funcionan como zona de crianza: las hembras llegan a alimentar y proteger a sus crías en la tranquilidad del sistema lagunar. Una segunda especie presente es la tonina overa, menos conocida pero igualmente documentada en la región.
Un caso singular es el del delfín «El Pechocho», individuo nariz de botella que se ha vuelto símbolo local por su interacción voluntaria con visitantes en la Ensenada Bichi, convirtiendo a Topolobampo en un destino de ecoturismo.

Las islas del sistema también son refugio estacional de lobos marinos, que arriban entre octubre y abril para descansar y reproducirse.
Tortugas marinas en peligro de extinción encuentra refugio en este humedal
La Bahía de Ohuira es zona de tránsito y alimentación de al menos cuatro especies de tortugas marinas protegidas por la normativa ambiental mexicana (NOM-059-SEMARNAT): la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), la tortuga prieta (Chelonia mydas agassizii) y la tortuga carey (Eretmochelys imbricata).
Investigadoras del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han señalado que el sitio alberga tortugas en peligro crítico de extinción, lo que refuerza su estatus de área de conservación prioritaria.
Especies pesqueras y fauna de fondo también se encuentra en sus aguas
Las aguas someras de la bahía cumplen una función crítica como vivero natural: gran parte del camarón que se consume en México inicia su ciclo de vida en estos fondos, donde las larvas crecen protegidas entre manglares y pastos marinos.

Entre las especies menos visibles pero igualmente relevantes se encuentra el pulpo chaparro (Paroctopus digueti), un molusco endémico de la región. También se documentan bancos de madreperla (Pinctada spp.) y una red de pastos marinos que sirven de refugio y alimento para juveniles de múltiples especies.
Bahía de Ohuira: el hogar de aves residentes y migratorias
La bahía es una de las zonas más importantes del Pacífico para la anidación y descanso de aves. Entre las especies residentes protegidas destaca la garza rojiza (Egretta rufescens), sujeta a protección especial, junto a pelícanos, gaviotas, charranes y colonias reproductoras de la golondrina marina real.
Cada invierno, enormes bandadas de aves migratorias llegan a refugiarse en el humedal, entre ellas el pato golondrino (Anas acuta) y el pato pijije de ala blanca (Dendrocygna autumnalis). Según la Fundación Rosa Luxemburg Stiftung México, el ecosistema es hábitat de al menos 32 especies de aves migratorias y residentes protegidas, distribuidas en tres lagunas y ocho islas del sistema.

La vida silvestre depende de los manglares de Bahía de Ohuira
Todo este sistema de vida depende de los manglares, que actúan simultáneamente como vivero, filtro natural del agua y barrera de protección costera ante fenómenos meteorológicos extremos. Su degradación afecta de forma directa a cada uno de los grupos de especies descritos.
Con información de Mongabay Latam, Meganoticias, Milenio, Ecoosfera y San Playas




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