El Gran Acuario de Mazatlán abre sus puertas diariamente para recibir a visitantes con diversas discapacidades y también se destaca por ofrecer oportunidades laborales inclusivas, fomentando un entorno accesible y equitativo para todos

Daniela Valenzuela / NORO
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que más de mil 300 millones de personas en el mundo tienen alguna discapacidad, lo que equivale a una de cada seis personas a nivel global.
En México, las cifras también son significativas: según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 2.3 millones de personas padecen discapacidad auditiva, evidenciando la importancia de crear entornos accesibles e inclusivos.
En este contexto, el Gran Acuario de Mazatlán ha sobresalido en los últimos años no solo por ser un destino atractivo para personas con diversas discapacidades, quienes son recibidos diariamente como visitantes, sino también por brindarles oportunidades laborales.
Los anfitriones del Gran Acuario de Mazatlán

Entre las diversas filas del personal del Gran Acuario de Mazatlán se encuentran colaboradores con diversas discapacidades, quienes desempeñan sus funciones con dedicación y profesionalismo, demostrando que las barreras pueden ser superadas cuando se ofrece un entorno inclusivo y accesible.
Sus discapacidades, lejos de ser un impedimento, son una muestra de su capacidad para adaptarse, aprender y destacar en sus actividades diarias.

Incluso, muchos turistas llegan al acuario solicitando específicamente que sean ellos quienes guíen los recorridos, apreciando su calidez, conocimiento y habilidad para compartir la experiencia de manera única.
Entre los empleados se encuentran personas con discapacidad intelectual, auditiva y síndrome de Down, quienes, en su mayoría, son egresados del Centro de Atención Múltiple (CAM), una institución que les brinda herramientas educativas y de integración social.

Este programa de inclusión laboral no solo les proporciona una oportunidad de empleo, sino que también les permite adquirir nuevas habilidades, ganar confianza en sí mismos y desarrollarse tanto profesional como personalmente.
El Gran Acuario de Mazatlán se ha convertido en un modelo a seguir en México al demostrar cómo un espacio de trabajo inclusivo puede generar un impacto positivo en la sociedad.
Al valorar la diversidad y crear oportunidades para todos, el acuario no solo enriquece las vidas de sus empleados, sino que también inspira a otros a adoptar prácticas similares, consolidándose como un ejemplo de accesibilidad, igualdad y compromiso social.
Los puestos laborales de estos grandes trabajadores

El Gran Acuario de Mazatlán ofrece una amplia variedad de oportunidades laborales a personas con discapacidad, reconociendo su potencial y su entusiasmo por aprender y crecer en un entorno inclusivo.
Entre los puestos disponibles se encuentran roles como jardineros, personal de mantenimiento y vendedores, cada uno adaptado para que puedan desempeñarse plenamente y desarrollar nuevas habilidades.

Además, algunos colaboradores han alcanzado un nivel destacado en puestos de anfitriones, donde interactúan directamente con los visitantes.
Estos anfitriones no solo cuentan con formación especializada, sino que también han aprendido lenguaje de señas, lo que les permite comunicarse fluidamente con personas sordas. Asimismo, han adquirido la habilidad de presentar y eliminar palabras para apoyar a visitantes con discapacidad visual, garantizando una experiencia más accesible y personalizada para todos los turistas.


Este enfoque integral refleja el compromiso del Gran Acuario de Mazatlán con la inclusión y la diversidad, demostrando que las barreras se pueden romper cuando se apuesta por el talento y el potencial de cada individuo.
La dedicación y el esfuerzo de su personal son un testimonio vivo de cómo un entorno laboral inclusivo puede beneficiar tanto a los empleados como a la comunidad que los rodea.
Con información de Punto Mx, Línea Directa y Mazatlán es mi Tierra.




.png)


.png)

