Con más de 550 años de resistencia cultural, Sinaloa busca que el ulama logre el reconocimiento formal que garantice su protección como patrimonio cultural de México y proyecte su legado a nivel internacional.
Nancy Valenzuela / NORO
El estado de Sinaloa, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha impulsado el proceso para que el ulama, juego de origen prehispánico, sea inscrito en el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de México (IPCIM) y, posteriormente, postulado ante la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
A través del Centro INAH Sinaloa, la institución da seguimiento a un procedimiento que no solo busca el reconocimiento oficial del ulama como patrimonio cultural, sino también su blindaje jurídico y comunitario frente a posibles intentos de apropiación externa.
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¿Qué es el ulama y por qué es importante para Sinaloa?
El ulama es descendiente directo del antiguo juego de pelota mesoamericano, y aunque desapareció en gran parte del territorio tras la Conquista, en la región que hoy ocupa Sinaloa logró preservarse como una continuidad cultural que transitó del ámbito ritual a la práctica comunitaria y recreativa.
Actualmente se juega en tres modalidades: antebrazo, cadera y con mazo, utilizando pelotas de hule natural que pueden pesar desde 500 gramos hasta cuatro kilogramos. Esta práctica no solo representa una disciplina física, sino un elemento de identidad y cohesión social para las comunidades portadoras.

Especialistas del Centro INAH Sinaloa realizaron recientemente una visita de seguimiento a la comunidad de El Castillo, en Navolato, donde documentaron la modalidad de antebrazo y definieron estrategias de salvaguardia cultural en coordinación directa con los jugadores.
Buscan impulsar el registro oficial para proteger el ulama
Silvia María Sepúlveda Ponce, coordinadora del Proyecto Ulama, dio a conocer que uno de los ejes centrales del proceso es la creación de un registro oficial de jugadores, el cual funcionará como mecanismo de protección ante intentos de apropiación por parte de terceros.
Los propios portadores han subrayado la necesidad de formalizar el origen sinaloense de las reglas y dinámicas del juego, con el objetivo de impedir que grupos ajenos reclamen la titularidad o gestionen recursos sin representar genuinamente a la comunidad.
La estrategia busca blindar al ulama como un activo cultural exclusivo de Sinaloa, asegurando que cualquier esfuerzo de difusión nacional o internacional reconozca a la entidad como núcleo de origen y custodia de esta tradición ancestral.

En el marco de la política cultural, el INAH estableció una distinción técnica entre “portador” y “practicante”. El portador es quien posee el conocimiento transmitido de manera directa por herencia familiar y comunitaria; el practicante, en cambio, se incorpora mediante aprendizaje externo.
Para su preservación, Sinaloa se enfrenta a algunos retos
El diagnóstico realizado por el INAH identificó vulnerabilidades que ponen en riesgo la continuidad del ulama en Sinaloa. Entre ellas destacan la falta de financiamiento para traslados y encuentros, así como la dificultad técnica y geográfica para obtener hule natural, material indispensable para fabricar las pelotas tradicionales.
Para atender estos desafíos, el Centro INAH Sinaloa ha impulsado talleres de fortalecimiento de capacidades autogestivas, reuniones interinstitucionales para la elaboración de convenios y encuentros con jugadores del norte y sur del estado, con apoyo del Instituto Sinaloense de Cultura, el Congreso local y diversos ayuntamientos.
Con información de INAH, Eje Central y Aristegui Noticias




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