Cuando pensamos en mariscos, los imaginamos frescos, pero en Sonora hay una excepción con sabor a tradición: la cahuamanta, un platillo típico que se sirve caliente

Daniela Valenzuela / NORO
Uno de los platillos más representativos de la gastronomía sonorense es la cahuamanta, una preparación que, a diferencia de lo que solemos imaginar cuando hablamos de mariscos en el noroeste de México, se sirve completamente caliente.
Tradicionalmente consumida durante la Semana Santa, la cahuamanta destaca por su sabor intenso y su presentación peculiar. Aunque su nombre proviene de sus ingredientes originales —la carne de cahuama (tortuga marina) y mantarraya—, con el paso del tiempo y debido a la protección de estas especies, la receta ha evolucionado.

Hoy en día, se elabora principalmente con mantarraya o atún, pero conserva ese sabor característico que ha marcado a generaciones.
Servida en caldo, con verduras y acompañada de tortillas o tostadas, chiltepín o limón, la cahuamanta sigue siendo una tradición viva en Sonora, especialmente en ciudades como Hermosillo, Guaymas y Cajeme, donde su preparación es casi un ritual familiar.
Historia de la cahuamanta sonorense

Su origen se remonta al sur de Sonora, específicamente en Ciudad Obregón, a finales del siglo XIX. Con el paso del tiempo, este platillo ha conquistado paladares más allá de las fronteras estatales, llegando hasta Sinaloa, donde en ciudades como Los Mochis y Mazatlán también se ha adoptado como una tradición culinaria local.
Aunque hoy en día se prepara con mantarraya, su nombre original rendía homenaje a otro ingrediente: la tortuga caguama, cuya carne era parte fundamental de la receta tradicional. Sin embargo, desde 2010, esta especie está protegida por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, al ser considerada en peligro de extinción, por lo que su uso está completamente prohibido.


Actualmente, se utiliza principalmente manta roja, una variedad ideal por su firmeza, ya que no se deshace durante el largo tiempo de cocción. Además, para enriquecer el platillo, se le han incorporado otros productos del mar como camarón, almeja, pulpo o pescado, según los gustos y preferencias de quien la prepara o degusta.
La cahuamanta es un legado culinario sonorense que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.
Preparación e ingredientes de la cahuamanta sonorense


Según el canal de YouTube “La Herencia de las Viudas”, la preparación de la cahuamanta sonorense no solo exige técnica, sino también paciencia y un ingrediente infalible: el amor con el que se cocina. Como muchos platillos tradicionales, su sabor está en los detalles y en el tiempo que se le dedica a cada paso.
Entre los ingredientes principales están la mantarraya roja, camarones, cebolla, ajo, zanahoria, apio, chile verde, pasta de tomate y harina (aunque algunas cocineras también usan fécula de maíz). Cada uno de estos ingredientes aporta textura y profundidad al caldo que da vida a la cahuamanta.
La preparación comienza con un sofrito: en una cazuela grande y sobre fogones potentes —como los que se usan en los patios sonorenses los fines de semana—, se sofríen el ajo y la cebolla hasta que suelten su aroma. Luego se agrega la harina y la pasta de tomate, creando una base espesa.

A esta mezcla se le añade agua, al gusto, dependiendo de qué tan caldosa se desee. Una vez que comienza a hervir, se incorpora la mantarraya previamente cortada en trozos generosos. La cocción toma su tiempo, pues la mantarraya debe suavizarse sin deshacerse.
Cuando está a punto, se añaden los camarones, que requieren mucho menos tiempo de cocción para conservar su textura. Algunas recetas modernas también agregan mariscos como almeja, pulpo o pescado blanco, todo depende del gusto de quien la prepara o de lo que se tenga a la mano.

Una vez lista, la cahuamanta se sirve bien caliente, adornada con cebolla morada picada, cilantro fresco, repollo y un buen chorro de limón. Se puede acompañar con tostadas o tortillas de maíz, dependiendo del antojo del momento.
La cahuamanta es una tradición que se transmite entre generaciones. Un caldo que alimenta y reconforta. Ya sea en un puesto callejero o en la mesa de una familia sonorense, este platillo sigue ocupando un lugar especial en el corazón y el paladar de quienes lo conocen.
Con información de El Imparcial, Gourmet México y Herencia de las Viudas.




.png)


.png)

