El registro del ajolote tarahumara Ambystoma rosaceum en Álamos, Sonora confirma que las condiciones ambientales de la región son favorables y aporta nuevos datos sobre la biodiversidad del noroeste.
Ricardo Amador/NORO
El divulgador científico Miguel Antonio Gastelum Flores documentó la presencia de ajolotes tarahumara (Ambystoma rosaceum) en arroyos de la Sierra de Álamos, al sur de Sonora.
De acuerdo con el biólogo, el hallazgo amplía la información disponible sobre la distribución de este anfibio en la Sierra Madre Occidental y refuerza el valor ecológico de los arroyos serranos del sur de Sonora.
El descubrimiento ocurrió el pasado 17 de febrero mientras el equipo realizaba un recorrido científico en la zona serrana. Aunque el objetivo inicial de la expedición era estudiar una planta endémica del lugar, los investigadores encontraron una charca donde observaron varios ejemplares juveniles de este ajolote.
“Estamos muy emocionados porque acabamos de encontrar un laguito con ajolotes aquí en Álamos”, expresó Gastelum Flores en un video difundido en redes sociales.
La presencia del ajolote tarahumara en Álamos sorprendió al equipo de investigación, ya que los registros conocidos de esta especie en Sonora se concentraban principalmente en zonas serranas del norte del estado.
Durante la exploración, los científicos identificaron una población de ejemplares juveniles que medían apenas unos centímetros, lo que sugiere que la reproducción de la especie podría estar ocurriendo en ese ecosistema.
Ajolote tarahumara en Álamos son indicador de ecosistemas saludables
Los ajolotes pertenecen al grupo de salamandras del género Ambystoma, conocidas por su alta sensibilidad a los cambios ambientales. Su piel permeable y su dependencia del agua los convierten en indicadores naturales de la calidad de los ecosistemas, según el Programa de Monitoreo Biológico en Áreas Naturales Protegidas, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

“La presencia del ajolote tarahumara suele reflejar un ecosistema bien conservado y disponibilidad de agua limpia”, explicó Gastelum Flores al referirse a la importancia ambiental del hallazgo.
Los ajolotes se desarrollan a partir de huevos depositados en vegetación acuática, rocas o sedimentos dentro de arroyos o pequeñas pozas. Las larvas nacen con branquias externas y viven en el agua, donde se alimentan de pequeños invertebrados.
En algunos casos, estos anfibios pueden experimentar metamorfosis y adoptar una forma más terrestre durante su vida adulta, aunque otros individuos permanecen en estado larvario reproductivo, fenómeno conocido como neotenia.
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¿Dónde encontrar ajolotes tarahumara en Sonora?
El ajolote tarahumara (Ambystoma rosaceum) es una especie endémica de México cuya distribución se asocia principalmente con zonas montañosas de la Sierra Madre Occidental.
En Sonora se tiene registro de dos especies de ajolote:
- Ambystoma rosaceum, conocido como ajolote tarahumara
- Ambystoma mavortium, conocido como ajolote tigre rayado

Los adultos de Ambystoma rosaceum pueden alcanzar entre 12 y 17 centímetros de longitud. Además suelen habitar arroyos de montaña con agua fría, clara y bien oxigenada. Debido a que requieren condiciones ambientales específicas para sobrevivir, la presencia de estos anfibios aporta información valiosa para investigadores que estudian la salud de los ecosistemas serranos.
Aunque el descubrimiento genera entusiasmo entre científicos y naturalistas, los investigadores decidieron no revelar la ubicación exacta donde se encontraron los ejemplares.

La medida busca proteger a la especie y evitar posibles riesgos como la manipulación de los animales, la alteración del hábitat o la colecta ilegal. Incluso, los especialistas en conservación coinciden en que la difusión responsable de este tipo de registros puede generar conciencia sobre la biodiversidad sin poner en riesgo a las poblaciones silvestres.
Importancia de la biodiversidad de la Sierra de Álamos
El hallazgo también subraya la importancia ecológica de la Sierra de Álamos–Río Cuchujaqui, una región reconocida por su diversidad biológica y por la convergencia de ecosistemas serranos con selva baja caducifolia.
El registro de especies como el ajolote tarahumara demuestra que los ecosistemas del sur de Sonora aún conservan condiciones ambientales capaces de sostener fauna especializada.
A medida que continúan los estudios en la región, este tipo de descubrimientos contribuye a ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad local y refuerza la importancia de proteger los ecosistemas de montaña donde aún persisten especies sensibles a los cambios ambientales.




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