El INAH localizó los restos del primer asentamiento indígena asociado a la misión de Cocóspera fundada por Eusebio Francisco Kino en Sonora. Este hallazgo que permaneció oculto durante más de 300 años.
Ricardo Amador / NORO
La misión de Cocóspera, ubicada en el municipio de Imuris, Sonora, volvió a convertirse en objeto de estudio luego de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunciara el descubrimiento de la primera aldea pima vinculada a este complejo jesuita.
El hallazgo, dado a conocer esta semana, permite conocer cómo vivían los pimas himeris, durante los primeros años de la evangelización en la antigua Pimería Alta y resuelve una incógnita arqueológica que permanecía abierta desde hace décadas.

La aldea fue fundada a finales del siglo XVII por el jesuita Eusebio Francisco Kino, la misión de Cocóspera es uno de los templos misionales más representativos del norte de Sonora. Aunque documentos históricos registraban la existencia de un asentamiento indígena junto a la misión, hasta ahora no se había identificado su ubicación con evidencia arqueológica.
Los trabajos del INAH permitieron localizar los restos de la antigua aldea a unos 100 metros del templo. Entre las estructuras identificadas hay habitaciones de adobe, pisos de tierra compactada, hornos, fogones y un espacio comunitario. Todas estas construcciones permanecieron protegidas por la vegetación durante más de tres siglos.
INAH compartió un vistazo a la vida de los pimas himeris
El descubrimiento en la misión de Cocóspera permite acercarse a la vida cotidiana de quienes habitaron el lugar antes y durante la consolidación del sistema misional. Los arqueólogos recuperaron puntas de proyectil, herramientas de piedra, ornamentos elaborados con conchas del Golfo de California y objetos religiosos como cruces y medallas cristianas.
La presencia de estos materiales muestra que las comunidades indígenas conservaron parte de sus prácticas mientras incorporaban elementos introducidos por los jesuitas.

“Todos estos materiales son evidencia de un periodo convulso, de una beligerante resistencia, transformación y adaptación cultural que enfrentaron los himeris al momento de ser reducidos por los jesuitas, en pueblos de misión”, compartió Tomás Pérez Reyes, arqueólogo del INAH que forma parte del colectivo Salvamento Ferroviario Ímuris-Nogales.
Hasta ahora, gran parte de las investigaciones se habían concentrado en la arquitectura del templo y en la labor evangelizadora de Kino. Sin embargo, este descubrimiento amplía la mirada hacia las comunidades indígenas que dieron vida al sitio y que participaron en la construcción de la historia regional.
Los trabajos arqueológicos continuarán en próximas temporadas para definir la extensión completa de la aldea y comprender mejor cómo evolucionó la relación entre los pimas himeris y el sistema misional durante los siglos XVII y XVIII.
Esta comunidad indígena formaba parte de la etnia Pima Alta (u o’ob) que poblaba el territorio de la Pimería Alta sonorense ubicada en el sur de Arizona y el norte de Sonora. Los hablantes del dialecto himeri se distinguieron por un proceso de beligerante resistencia, así como por la transformación y adaptación cultural ante el esquema jesuita de la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera.
Hallazgo en la misión de Cocóspera responde una pregunta histórica
Durante años, investigadores sabían por fuentes documentales que existía una comunidad indígena alrededor de la misión de Cocóspera, pero no habían logrado ubicar la aldea con precisión.
De acuerdo con el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, la localización del asentamiento ayuda a reconstruir la organización original de la misión y permite contrastar los registros históricos con la evidencia encontrada en el sitio.

Además de las construcciones, los especialistas recuperaron restos de fauna y otros materiales que contribuirán a conocer aspectos relacionados con la alimentación, las actividades domésticas y el aprovechamiento del entorno por parte de los pimas himeris.




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