En memoria de las víctimas, las mujeres de San Pedro de la Cueva realizan cada 2 de diciembre la tradicional “Marcha de las viudas”, con las que conmemoran la memoria de los hombres que fueron asesinados y las mujeres solas que se encargaron de reconstruir al pueblo.
Nancy Valenzuela / NORO
El paso de Francisco Villa por Sonora dejó una de las páginas más trágicas de la Revolución Mexicana: la matanza de San Pedro de la Cueva, ocurrida el 2 de diciembre de 1915.
En este pequeño poblado, ubicado en el centro de Sonora, sus habitantes aún recuerdan con dolor la ejecución de decenas de hombres, un episodio que llevó a que este municipio recibiera el nombre de “El pueblo de las viudas”.
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La tragedia en San Pedro de la Cueva surgió a raíz de una confusión
Durante 1915, San Pedro de la Cueva vivía bajo constante tensión debido a los ataques de gavilleros y soldados desertores que rondaban la zona. Para protegerse, los habitantes se organizaron en grupos armados que vigilaban los caminos.
El 1 de diciembre, un grupo encabezado por José María Cruz, Pedro Félix y Práxedes Noriega abrió fuego desde el cerro del Cajete contra hombres armados que avanzaban hacia el pueblo. Sin saberlo, habían atacado a una avanzada de villistas.
El enfrentamiento dejó muertos al defensor Noriega y a cinco soldados de Villa. Entre los fallecidos también se encontraba Manuel Martínez, sobrino del general. Al enterarse, Pancho Villa se enfureció.
2 de diciembre de 1915: el día que 85 hombres fueron asesinados
Al día siguiente, Villa dio la orden de arrestar a todos los habitantes del pueblo —hombres, mujeres y niños— y reunirlos frente al templo parroquial. Cerca de 300 personas fueron concentradas. Tras la intervención del comandante Macario Bracamontes, el revolucionario accedió a no ejecutar mujeres ni niños; sin embargo, 136 hombres fueron formados para fusilamiento, incluidos menores de edad.

Los villistas disparaban en grupos de cuatro o seis. Los más jóvenes retrocedían llorando, suplicando clemencia. El cura Avelino Flores intentó interceder en dos ocasiones. Villa respondió ejecutándolo personalmente con tres disparos.
La matanza terminó cuando el coronel Bracamontes retó a Villa a detenerse. Aunque algunos adolescentes fueron perdonados, 85 hombres ya habían sido asesinados, entre ellos seis habitantes de origen chino y cinco forasteros. Tras el fusilamiento, parte del pueblo fue saqueado, incendiado y varias mujeres resultaron violentadas.
En la plaza principal, una placa —que registra 74 nombres— recuerda a los mártires asesinados hace más de un siglo. En el panteón aún se observan tumbas marcadas con cruces azules, símbolo de quienes perdieron la vida aquel día.
La marcha de las viudas en San Pedro de la Cueva
Este trágico episodio dejó a una decena de mujeres solas en el pueblo, quienes tuvieron que trabajar para sacar adelante a sus familiares, por lo que cada 2 de diciembre se realiza la Marcha de las Viudas.





En esta conmemoración, un grupo extenso de mujeres viste de negro y porta velas como símbolos para honrar la memoria y el legado de las personas que perdieron la vida en 1915, pero también para recordar a aquellos que sobrevivieron y se encargaron de levantar al pueblo.
Con información de Infobae, El Sol de Hermosillo y Yo Amo a San Pedro de la Cueva










