La Ruta del Novillo recorre pueblos de Sonora entre paisajes serranos, gastronomía regional y la historia de Batuc, Tepupa y Suaqui bajo la presa El Novillo.
Nancy Valenzuela / NORO
Entre pueblos serranos, gastronomía y la historia de comunidades de Sonora, se encuentra la Ruta del Novillo, un recorrido turístico que parte de Hermosillo hacia el oriente del estado y permite descubrir algunos de los paisajes e historias que conserva esta región del estado.
Además de sus paisajes, la ruta combina actividades al aire libre y la memoria de Batuc, Tepupa y Suaqui, tres poblaciones que desaparecieron bajo las aguas de la presa durante la década de 1960.
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Municipios de Sonora que conforman la Ruta del Novillo
El trayecto comprende aproximadamente de 150 a 160 kilómetros desde Hermosillo hasta San Pedro de la Cueva, y los alrededores de la presa Plutarco Elías Calles, mejor conocida como El Novillo, dependiendo de las paradas.
La primera parada desde Hermosillo puede realizarse en Mazatán, aproximadamente a 80 kilómetros de la capital sonorense. Este municipio es reconocido por la elaboración artesanal de queso fresco, uno de los productos que forman parte de la identidad gastronómica de la zona.
El recorrido continúa hacia Villa Pesqueira, antiguamente conocida como Mátape, localizada a unos 25 kilómetros de Mazatán. Entre sus atractivos se encuentran la plaza principal, la iglesia, el Museo del Músico y elementos relacionados con la tradición de los matachines.

En esta parte de la ruta también es posible conocer el proceso artesanal de elaboración del bacanora, una de las bebidas emblemáticas de Sonora, así como realizar caminatas por espacios naturales como la Cascada Seca.
El Novillo y la historia de los pueblos bajo el agua
Entre los aspectos más importantes que distinguen a esta ruta es su pasado. Hasta la década de 1960, Suaqui, Tepupa y Batuc formaban parte de un valle donde se desarrollaban actividades agrícolas, mineras y la vida comunitaria.

La construcción de la presa Plutarco Elías Calles provocó el desplazamiento de alrededor de 3,000 personas. En 1964, las poblaciones quedaron finalmente bajo el agua para dar paso al proyecto hidroeléctrico.
Durante temporadas de sequía, cuando disminuye el nivel de la presa, es posible observar algunos restos de construcciones y cimientos. La memoria de estas comunidades permanece también a través de los vestigios relacionados con el antiguo templo de San Francisco Javier de Batuc.

Actualmente, la zona de El Novillo también atrae visitantes por actividades como la pesca deportiva, observación de aves, senderismo y contemplación de flora y paisajes.
San Pedro de la Cueva y la gastronomía de la ruta
El recorrido puede terminar en San Pedro de la Cueva, situado a unos 60 kilómetros de Villa Pesqueira. Sus calles, paisajes y cercanía con el embalse permiten hacer una última parada antes de emprender el regreso.

La gastronomía es parte importante de la experiencia, ya que se podrán disfrutar de los platillos tradicionales de esta zona se encuentra el temol, preparación de origen ópata elaborada con costilla de puerco y chile colorado. También pueden encontrarse caldo de cabeza, albóndigas con chile y tortillas tradicionales.
Más que un viaje por carretera, la Ruta del Novillo en Sonora reúne naturaleza, sabores regionales y episodios importantes de la historia estatal.
Con información de México Desconocido, Sonora Tours y Vist Sonora




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