La brecha tecnológica de género sigue siendo una barrera que limita el acceso equitativo a la tecnología para las mujeres, por lo que resulta fundamental impulsar el desarrollo de nuevas habilidades digitales que contribuyan a cerrar esta brecha

Daniela Valenzuela / NORO
En un mundo cada vez más mediado por tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la brecha tecnológica de género sigue siendo una barrera silenciosa pero poderosa que limita las oportunidades para miles de mujeres.
Aunque el acceso a internet ha aumentado en los últimos años, los datos reflejan que aún existen grandes desigualdades en el uso y aprovechamiento efectivo de las herramientas digitales entre hombres y mujeres, especialmente en sectores laborales donde la tecnología está transformando las reglas del juego.
Los efectos de esta brecha no solo se ven en el ámbito educativo, sino también en el acceso a empleos bien remunerados, en la participación dentro de industrias tecnológicas y en la forma en que se interactúa con las plataformas de inteligencia artificial, cada vez más presentes en la vida cotidiana.
Habilidades digitales clave para cerrar la brecha de género en el entorno laboral

La transformación digital ha redefinido el mercado laboral en múltiples sectores, desde la manufactura hasta el comercio. Sin embargo, esta transición no ha sido igual para todos. Uno de los desafíos más urgentes es que muchas mujeres no están accediendo a la formación necesaria para adaptarse a esta nueva realidad.
Estudios recientes muestran que, aunque la conectividad a internet ha crecido en México, todavía hay un rezago en el desarrollo de competencias digitales avanzadas, especialmente entre mujeres en contextos rurales o con menor nivel de escolaridad.
Esta carencia impacta directamente en su capacidad para integrarse en empleos relacionados con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), donde existe una fuerte subrepresentación femenina.

Expertos del ámbito académico y de la iniciativa privada han señalado que uno de los principales retos es cambiar la narrativa que asocia la tecnología con lo masculino.
La formación en habilidades digitales no debe limitarse a la capacitación técnica, sino incluir también elementos que fortalezcan la confianza, la autonomía y el pensamiento crítico en el uso de herramientas como la inteligencia artificial.
Frente al avance acelerado de la IA, es vital que las mujeres no solo accedan a esta tecnología como usuarias pasivas, sino que también se conviertan en diseñadoras, programadoras y críticas de sus implicaciones.
La alfabetización digital con perspectiva de género podría ser una de las estrategias más efectivas para cerrar esta brecha estructural.
Habilidades digitales para reducir brecha tecnológica de género en sectores educativos

El ámbito educativo no escapa a esta problemática. Instituciones académicas, docentes y estudiantes se enfrentan a una doble vulnerabilidad: por un lado, el desconocimiento generalizado sobre cómo funciona la inteligencia artificial; por otro, la falta de programas específicos que preparen a mujeres jóvenes para participar activamente en su desarrollo y regulación.
De acuerdo con especialistas en Baja California, uno de los riesgos actuales es que las herramientas de IA están siendo utilizadas sin un conocimiento profundo de sus mecanismos y posibles sesgos.
El 80% de las personas, según datos de la UNAM, usa inteligencia artificial en su vida cotidiana sin saberlo, lo que genera una relación desigual y desinformada con estas tecnologías.

En este contexto, la educación tiene un papel fundamental para revertir la brecha tecnológica. Es necesario implementar programas que integren desde etapas tempranas el pensamiento computacional, el análisis de datos y la ética digital en los planes de estudio, siempre con una mirada inclusiva.
Además, el rol de las instituciones educativas debe ir más allá de la enseñanza. Es crucial que actúen como espacios de creación, reflexión y empoderamiento digital.
Para lograrlo, se requiere fomentar la colaboración con sectores privados, centros de investigación y organizaciones civiles que están impulsando la formación de mujeres en el ámbito tecnológico.

El desarrollo de habilidades digitales no solo representa una herramienta para reducir la desigualdad, sino una vía para que las mujeres lideren los cambios en la economía del conocimiento.
Ignorar esta necesidad significaría perpetuar un modelo en el que la tecnología no es neutral, sino reflejo de las mismas brechas que ya existen en otros ámbitos sociales.
Cerrar la brecha tecnológica de género no es una meta inalcanzable, pero sí requiere voluntad, estrategia y una visión transformadora. La alfabetización digital debe verse como un derecho, no como un privilegio, y como una condición imprescindible para la inclusión plena de las mujeres en la sociedad del futuro.
Con información de Inegi, Tesis El Colegio de la Frontera Norte, Codeen, Tijuana Informativo y Gaceta Unam.




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