El uso de la Inteligencia Artificial (IA) en las artes representa una poderosa herramienta para potenciar ideas, pero también puede debilitar la esencia del proceso creativo humano.
Nancy Valenzuela / NORO
La era digital se ha visto revolucionada ante la llegada de la Inteligencia Artificial (IA), la cual ha llegado a cambiar diversos aspectos de nuestra vida diaria, entre ellas, la creatividad y el proceso creativo. Sin embargo, estas nuevas herramientas, aunque pueden mejorar nuestro desempeño, también corren el riesgo de homogeneizar el arte, haciendo que libros, películas o música se parezcan cada vez más entre sí.
Diversos estudios destacan que el proceso creativo de las personas podría tener consecuencias preocupantes ante el abuso del uso de la Inteligencia Artificial, especialmente al perderse la interacción real con el producto artístico deseado.

Uso de Inteligencia Artificial afectaría el proceso y originalidad creativa
Un estudio reciente publicado en Science Advances advierte que el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial en procesos creativos podría tener consecuencias preocupantes para la originalidad colectiva.
La investigación fue realizada por académicos del University College de Londres y la Universidad de Exeter, quienes reclutaron a 300 voluntarios para escribir historias cortas con distintos niveles de asistencia de Inteligencia Artificial. Los resultados mostraron que, si bien los participantes menos creativos inicialmente lograron mejores resultados con ayuda de modelos como ChatGPT, las historias resultantes tendían a parecerse mucho entre sí.
¿La IA realmente nos hace más creativos?
Según el coautor del estudio, Anil Doshi, la IA generativa puede mejorar la calidad de la escritura en hasta un 10 % y hacerla un 22 % más divertida. Esto se debe a que las herramientas automatizadas ayudan a estructurar la narrativa y a proponer giros en la trama. Sin embargo, este «efecto de nivelación» puede limitar la diversidad de ideas cuando se usa en exceso o sin una visión crítica.

El estudio plantea un dilema social: por un lado, democratizar el acceso a herramientas creativas es positivo; por otro, si todos los creadores se basan en las mismas tecnologías, la novedad artística podría verse comprometida.
¿Cómo recuperar la creatividad humana?
Investigadores como Rebecca Wilson, del Creative Computing Institute de Londres, trabajan en desarrollar modelos de cocreatividad: sistemas que no sustituyan al humano, sino que colaboren con él. El objetivo es que la inteligencia artificial inspire, critique o complemente los procesos creativos, sin reemplazarlos.

Con información de MIT Technology Review y DW










