El creciente uso de ChatGPT para cuidar de la salud mental sería un reflejo de la necesidad de soluciones accesibles. Sin embargo, los expertos subrayan que la IA debe ser vista como un complemento y no reemplazar la terapia psicológica.
Nancy Valenzuela / NORO
En los últimos años, el uso de ChatGPT y otros chatbots de inteligencia artificial (IA) para el apoyo emocional ha crecido de manera acelerada. Cada vez más personas recurren a estas herramientas digitales para hablar de sus emociones, buscar consuelo o entender mejor sus relaciones humanas, según destacan diversos expertos en salud mental.
Este fenómeno responde a factores como el costo elevado de las terapias tradicionales, la falta de acceso a servicios de salud mental en la sanidad pública y la comodidad de expresarse ante una entidad que no juzga.

Los beneficios, riesgos y limitaciones de la IA como confidente digital
Los usuarios destacan la accesibilidad, la respuesta inmediata y la sensación de comprensión que encuentran en estos asistentes virtuales. En redes sociales, muchos jóvenes comparten cómo ChatGPT se ha convertido en un confidente digital, un fenómeno que refleja la creciente tendencia de entablar vínculos emocionales en entornos virtuales.
Además, han surgido aplicaciones especializadas como «Psicólogo IA», que ofrecen recursos para manejar el estrés, mejorar la autoestima o gestionar problemas de sueño. Estas plataformas se presentan como una opción especialmente atractiva para quienes enfrentan barreras económicas o sociales para acceder a terapia tradicional.
Sin embargo, el uso de inteligencia artificial para el cuidado de la salud mental no está exento de riesgos importantes. Expertos consultados por El País advierten sobre la falta de regulación en el manejo de datos personales y la ausencia de empatía real que una máquina no puede replicar. Además, existe el riesgo de que personas en situación de vulnerabilidad desarrollen dependencia emocional hacia estos sistemas.

La psicoterapeuta Mónica Figueroa explicó a Milenio que, aunque aplicaciones como ChatGPT pueden ofrecer respuestas asertivas y orientar en momentos de necesidad, no sustituyen el contacto humano ni son capaces de manejar crisis graves como ataques de ansiedad o conductas suicidas.
Son chatbots una herramienta complementaria para la salud mental
Varios psicólogos reconocen que, con supervisión adecuada, los chatbots pueden ser herramientas complementarias para extender el acceso a la salud mental, especialmente en lugares donde hay escasez de profesionales. No obstante, insisten en que la autenticidad, la experiencia y la empatía de un terapeuta humano son insustituibles.

Además, estudios recientes revelan que los chatbots pueden reducir síntomas de depresión a corto plazo, pero los expertos piden cautela: la IA generativa puede cometer errores, replicar sesgos y, en algunos casos, inventar respuestas.
Con información de National Geographic, Maldita Es, Excélsior y Milenio




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