Arizona ofrece a través de sus pueblos fantasmas una mirada al pasado de ciudades que algún día fueron mineras y hoy en día se han convertido en atractivos turísticos.
Nancy Valenzuela / NORO
El estado de Arizona es una de las entidades con mayor historia en Estados Unidos debido al auge que se vivió por la minería durante el siglo XIX. Sin embargo, en la actualidad, muchos de los pueblos mineros en la actualidad se encuentran abandonados.
A lo largo de sus desiertos y montañas se encuentran más de 200 pueblos fantasmas que hoy funcionan como ventanas al pasado, y que se han vuelto como un atractivo turístico en Arizona.
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¿Te gustaría conocer un pueblo fantasma? Viaja a alguno de los que se ubican en Arizona
Jerome
Jerome fue fundada en 1876 tras el descubrimiento de depósitos de cobre y rápidamente se convirtió en un bullicioso pueblo minero. En su época de esplendor llegó a tener hasta 15,000 habitantes.
Con el declive de las minas en la década de 1950, la población disminuyó drásticamente. Sin embargo, gracias a su buena conservación y su belleza, hoy Jerome es un pueblo “fantasma-vivo”: mantiene unos 450 residentes y sus edificios antiguos albergan galerías de arte, tiendas de antigüedades, cafés, bares y pequeños negocios turísticos.

Vulture City
Vulture City se levantó alrededor de la mina Vulture Mine, descubierta en 1863 —la mina de oro más productiva en la historia de Arizona. Durante su auge, llegó a albergar cerca de 5,000 personas.
Hoy en día, aún se conservan estructuras históricas como la oficina de la mina (Assay Office), viviendas de mineros, comedores y otros edificios comunitarios. Es una opción ideal para quienes buscan una experiencia de exploración más cruda y cercana al pasado minero.
Ruby
Ruby fue un pueblo minero fundado a principios del siglo XX, donde se extraía oro, plata, plomo, zinc y cobre. Aunque hoy está abandonado, conserva decenas de edificaciones —escuela, cárcel, casas, construcciones varias— lo que lo convierte en uno de los pueblos fantasmas mejor preservados del estado.
Visitar Ruby es como caminar en una cápsula del tiempo: las ruinas, en medio de un paisaje montañoso, ofrece vistas impresionantes y una sensación de nostalgia profunda. Perfecto para los que buscan algo tranquilo, alejado del turismo masivo.

Kentucky Camp
Ubicado en las montañas Santa Rita, cerca de Sonoyta, Kentucky Camp fue un campamento minero a inicios del siglo XX. El área ahora está dentro del bosque nacional y muchas de sus construcciones han sido restauradas o preservadas como patrimonio histórico.
Chloride
Chloride fue fundada en la década de 1860 tras el hallazgo de plata, lo que llevó a un auge del pueblo con decenas de minas activas. Aunque perdió su esplendor a mediados del siglo XX, aún conserva parte de su patrimonio: edificios históricos, una antigua oficina de correos y un cementerio antiguo
A diferencia de pueblos completamente abandonados, Chloride mantiene una pequeña comunidad actual, lo que lo convierte en una “ghost town viva”. Esto lo hace perfecto para quienes quieren combinar historia con un entorno más seguro y accesible.
Explorar estos pueblos es sumergirse en la historia del “viejo oeste”: minas, ruinas, salones polvorientos, fantasmas del pasado y paisajes desérticos que hablan de sueños, ambición y abandono.
Con información de Wander in Arizona, We Travel USA y El Imparcial










