Virgen de Guadalupe

¿Quién era Miguel Hidalgo y Costilla? Conoce su historia

Don Miguel Hidalgo y Costilla, también conocido como el cura Hidalgo, es un personaje importante porque tuvo el coraje y la confianza suficiente para iniciar una lucha armada cuando todos los demás vacilaban. Era un líder social en toda su grandeza y hoy te contamos más sobre la vida del “Padre de la Patria”.

Créditos: es.wikipedia.org

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor era el nombre completo del cura Hidalgo. Nació un 8 de mayo de 1753 en la Hacienda de San Diego Corralejo, Pénjamo (actualmente Guanajuato). Fue el segundo de cuatro hijos del matrimonio formado por Cristóbal Hidalgo y Costilla, administrador de la hacienda de San Diego y Ana María Gallaga Mandarte. Pertenecía a una familia acomodada criolla.

Cuando tenía 12 años, sus padres le enviaron junto a su hermano José Joaquín, a estudiar en el Colegio de San Nicolás Obispo, ubicado en Valladolid, capital de la provincia de Michoacán. Ahí estudió letras latinas, leyó a autores clásicos como Cicerón y Ovidio, y a otros como San Jerónimo y Virgilio. Se graduó como bachiller en 1773 y tenía solo 17 años cuando ya era maestro en filosofía y teología en el mismo colegio de San Nicolás, razón por la que sus compañeros solían llamarlo “El Zorro”, además de su astucia que mostraba en juegos intelectuales.

Aprendió a hablar francés y leyó a Moliere, autor a quien gustaba de representar en obras teatrales años después, siendo párroco de Dolores. Realizó una carrera académica brillante que lo llevó a ser nombrado rector del Colegio de San Nicolás

Durante su etapa de rector, conoció a un joven despejado y voluntarioso que sería un discípulo ejemplar y lo sucedería en temas intelectuales y correrías políticas: José María Morelos.

Por la cercanía y contacto que tuvo con los trabajadores en la hacienda de Corralejo durante su infancia, Hidalgo aprendió mucho de las lenguas indígenas habladas en Nueva España, especialmente otomí, náhuatl y purépecha. La zona de Pénjamo era una de las regiones que contaba con una mayor diversidad de grupos indígenas, así como de contacto entre el mundo nativo y el español. 

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Créditos: buscabiografias.com

Antecedentes de la independencia de México

En 1778, Miguel Hidalgo se ordenó como sacerdote y tras recibir las órdenes sagradas, ejerció en varias parroquias. Para ese entonces hablaba seis lenguas: español, francés, italiano, tarasco, otomí y náhuatl. Y también comenzaba a leer obras de autores franceses que eran considerados contrarios a la religión y a la corona española. 

Tenía amigos que debatían con total libertad sus ideas políticas de vanguardia e incluso llegó a ser denunciado a la Inquisición por expresar conceptos que no eran compatibles con la religión, pero su juicio no pudo ser formado por falta de pruebas.

Después de la muerte de su hermano Joaquín, en 1803, Hidalgo lo sustituyó como cura del pueblo de Dolores, en el estado de Guanajuato. Lugar en el que además de ejercer su magisterio eclesiástico, emprendió tareas de reformador y prócer ilustrado, llevando a la práctica sus ideas entre sus feligreses, en su mayoría indígenas para ayudarles a mejorar sus condiciones de vida.

El cura amplió el cultivo de viñas, plantó moreras para la cría de gusanos de seda y fomentó la apicultura. Fue promotor de los hornos de ladrillos y una fábrica de loza. Animó también a que construyeran tinas para curtidores y más talleres artesanos que impulsaran la prosperidad de la población. Gracias a estas actividades, se ganó el apoyo incondicional de los pobladores.

Desde 1808, el corregidor de Querétaro Miguel Domínguez había promovido la formación de un congreso americano y era partidario de una gobernación autónoma, por lo que para 1810 se reunían en torno a él, varias personas que conspiraban contra la autoridad virreinal usando de pretextos las famosas “tertulias literarias”.

En la primavera de 1810 toda España cayó en manos del ejército Napoleónico y la Arquidiócesis de Zaragoza, encargada de los asuntos religiosos en toda la metrópoli ordenó a todos los párrocos del imperio predicar en contra de Napoleón. Hidalgo obedeció dicha regla.

 A las reuniones de Querétaro asistían criollos importantes como: Josefa Ortiz de Domínguez, Juan Aldama e Ignacio Allende. Siendo este último el que invitó al cura Hidalgo a asistir a principios de septiembre de 1810.

El grito de Dolores

Al principio, las conspiraciones tenían como objetivo una independencia, pero no total. Se buscaba derrocar al virrey español “Francisco Javier Venegas”  que estaba recién nombrado y reunir un congreso para gobernar el Virreinato de Nueva España en nombre del rey Fernando VII (que en ese momento era preso de Napoleón). 

El plan estaba programado para el primero de octubre de 1810, sin embargo, fueron descubiertos a mediados de septiembre. Varios de los conspiradores pudieron ponerse a salvo gracias al aviso de la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez y se trasladaron a Dolores. Los conspiradores solo tenían dos opciones: esconderse o adelantar el levantamiento. Así fue como Don Miguel Hidalgo optó por lo último.

Por la noche del 15 de septiembre, el cura con la ayuda de los parroquianos liberó a presos políticos de la cárcel y tomó las armas de la localidad. Convocó también a una misa a la mañana siguiente, a la que asistieron muchos partidarios de distintas localidades cercanas para alzarse en armas contra las autoridades coloniales. 

Usando la campana de la parroquia de Hidalgo, Miguel Hidalgo dio el famoso “Grito de Dolores” con lo que empezó formalmente la independencia de México.

El llamado de Hidalgo fue atendido por centenares de campesinos que veían en ello la posibilidad de mejorar su situación mísera, provocada por malas cosechas y alza de precios. 

No se saben las palabras exactas ni el orden específico en el que acontecieron los sucesos, pero se cree que las palabras probables del párroco fueron las siguientes: “¡Viva nuestra santísima de Guadalupe!, ¡Viva Fernando VII y muera el mal gobierno!”, “¡Viva la América!, ¡Viva la religión y mueran los gachupines!”.

Créditos: de10.com.mx

La lucha por la independencia de México

Con poco más de 6000 soldados, se inició la lucha. Y fue en Atotonilco en donde entró al santuario local y tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe como símbolo de su movimiento. 

Las tropas de Hidalgo fueron derrotadas en la batalla de Puente de Calderón por una tropa al mando de Calleja. En su intento de huida hacía los Estados Unidos fue traicionado y entregado en las Norias de Acatita de Bajan. Fue expulsado del sacerdocio y condenado a muerte. Su fusilamiento tuvo lugar la mañana del 30 de julio de 1811. 

Las cabezas de varios líderes insurgentes, entre ellas la del cura Hidalgo, fueron exhibidas en la alhóndiga de Granadita durante varios años, con el fin de escarmentar a otros insurgentes. Actualmente sus restos reposan en la Columna de la Independencia de la Ciudad de México.

Tras el establecimiento en 1823 de la República Mexicana, Miguel Hidalgo fue reconocido como padre de la patria. El estado de Hidalgo lleva su nombre en su honor, así como Dolores que pasó a ser Dolores Hidalgo.

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