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Valentina Ramírez, la revolucionaria detrás de la popular salsa mexicana

Valentina Ramírez, la revolucionaria duranguense detrás de la popular salsa mexicana

Vestida como hombre, Valentina Ramírez luchó en la Revolución Mexicana con 17 años y por su valentía y coraje la salsa Valentina fue bautizada con su nombre   

Para los mexicanos es difícil concebir un día sin salsa, pero siempre presente en las mesas para botanear o comer. Una de las más populares es la Valentina, una marca originaria de Jalisco que ha cruzado fronteras llegando a países como Estados Unidos, España y Canadá. Lo que casi nadie sabía hasta hace un par de años, es que la salsa preparada con chiles secos, lleva su nombre por una revolucionaria de Durango, Valentina Ramírez Avitia.  

En San Antonio, una pequeña comunidad cercana al Norotal en el municipio de Tamazula, Durango, nació Valentina Ramírez el 14 de febrero de 1893, tenía cuatro hermanos mayores y una hermana pequeña. Su padre labrador y arriero, les había inculcado el espíritu revolucionario, y aunque tuvo intenciones de unirse a los ejércitos, no lo logró pues falleció antes de eso, inspirando fuertemente a Valentina. 
Valentina Ramírez Avitia / Crédito: INAH

En San Antonio, una pequeña comunidad cercana al Norotal en el municipio de Tamazula, Durango, nació Valentina Ramírez el 14 de febrero de 1893. Ella tenía cuatro hermanos mayores y una hermana pequeña. Su padre, labrador y arriero, les había inculcado el espíritu revolucionario, y aunque tuvo intenciones de unirse a los ejércitos, no lo logró, pues falleció antes de eso, inspirando fuertemente a Valentina. 

Han sido pocas las mujeres que la historia ha reconocido como líderes de la Revolución: del noroeste destacan Clara de la Rocha, que en 1911, durante la toma de Culiacán, Sinaloa, fungió como comandante de una guerrilla. También Adela Velarde Pérez, nacida en Ciudad Juárez, Chihuahua, y líder de “Las Adelitas”. Desde otras áreas estuvieron la escritora Juana Belén Gutiérrez, nacida en San Juan del Río, Durango, y la espía Dionisia Villarino de Todos Santos, Baja California

Han sido pocas las mujeres que la historia ha reconocido como líderes de la Revolución: del noroeste destacan Clara de la Rocha que en 1911 durante la toma de Culiacán, Sinaloa, fungió como comandante de una guerrilla y Adela Velarde Pérez, nacida en Ciudad Juárez y líder de “Las Adelitas”. También desde otras áreas estuvieron la escritora Juana Belén Gutiérrez, nacida en San Juan del Río, Durango y la espía Dionisia Villarino de Todos, Santos, Baja California. 
Adela Velarde Pérez / Crédito: Dominio Público

Aunque las mujeres tuvieron un papel fundamental en la Revolución Mexicana, no todos los guerrilleros estaban de acuerdo en luchar junto a ellas. Este fue el motivo por el que Valentina Ramírez, con solo 17 años, se hizo llamar Juan. Ocultándose las trenzas en un sombrero y cambiando sus vestidos por pantalones, se enlistó en las tropas maderistas armada con una carabina 30-30 y cartucheras en el pecho. 

De acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), ingresó a la Revolución Mexicana el 12 de enero de 1911, en las fuerzas del General Ramón F. Iturbide. Tiempo más tarde, Valentina, con el nombre de Juan Ramírez, fue nombrada teniente, esto como resultado de la victoria durante un combate en el puente Pumarejo, en Culiacán, que terminó con la destitución del gobernador Diego Redo. 

Valentina Ramírez, de ser “La Leona de Norotal” a mendiga en Navolato 

Se dice que Valentina era de carácter fuerte, incluso que había algunos compatriotas que se habían percatado de su género, quienes se acercaban a la guerrillera con palabras como Chula, pero ella les respondía: “¿Me hablas a mí? Porque mi nombre es chula”, mientras acariciaba su revólver.

Se dice que Valentina era de carácter fuerte, incluso que había algunos compatriotas que se habían percatado de su género, quienes se acercaban a la guerrillera con palabras como Chula, pero ella les respondía: “¿Me hablas a mí? Porque mi nombre es chula”, mientras acariciaba su revólver.
Crédito: Archivo Sedena

Valentina Ramírez, para proteger su máscara, practicó imitando los movimientos que hacían sus hermanos al caminar, sentarse, saludar y montar a caballo. También se dice que hablaba en un tono más grave para evitar sospechas. Pero, tiempo más tarde, el secreto de que era mujer ya no era solo de unos cuantos hombres, lo que la llevó a ser expulsada de las tropas luego de recibir una felicitación por su valentía y trabajo con el regimiento, ganándose el apodo de “La Leona del Norotal”.  

Su foto fue publicada en la Semana Ilustrada el 7 de julio de 1911 con esta descripción: “Muchacha revolucionaria. Srta. Valentina Ramírez de las fuerzas de Iturbe, antes del ataque a Culiacán”. Sin embargo, cuando Valentina intentó volver con su familia, no fue bien recibida por sus hermanos al no haber estado presente durante la muerte de su madre. 

Después de eso se casó con el coronel Federico Cárdenas, su segundo esposo se llamó Luis Célis, y aunque brindó sus servicios como soldado, no obtuvo ningún tipo de pensión y luego de haberse separado de su segundo marido, Valentina sobrevivía con limosnas y ofreciendo servicios como empleada doméstica. Más tarde lavando y planchando en su casa de Navolato, Sinaloa. Finalmente, en 1969, Valentina fue atropella y la enviaron a un asilo de ancianos, pero logró escapar y nuevamente se dedicó a pedir limosnas hasta que murió el 4 de abril 1979 por las quemaduras provocadas en un incendio su su casa. 
Navolato en los años 50 / Crédito: Rigoberto Vazquez

Después de eso se casó con el coronel Federico Cárdenas, su segundo esposo se llamó Luis Célis, y aunque brindó sus servicios como soldado, no obtuvo ningún tipo de pensión y luego de haberse separado de su segundo marido, Valentina sobrevivía con limosnas y ofreciendo servicios como empleada doméstica. Más tarde lavando y planchando en su casa de Navolato, Sinaloa. Finalmente, en 1969, Valentina fue atropella y la enviaron a un asilo de ancianos, pero logró escapar y nuevamente se dedicó a pedir limosnas hasta que murió el 4 de abril 1979 por las quemaduras provocadas en un incendio en su casa. 

¿Habías escuchado sobre la mujer que inspiró a la Salsa Valentina? 

Fuente: Meer, Gobierno de México, Clarin, GQ México y Latinoamérica, México Desconocido, El Financiero, Vanidades, Revista Portal Inmobiliario.

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